La cálida sonrisa con la que la recibió hizo que su corazón diera un vuelco al verlo. Ella le devolvió la sonrisa mientras cerraba la puerta tras de sí y se sentaba en la silla frente a su escritorio. —¿Cómo estás? ¿Qué tal tu viaje? —preguntó con naturalidad. Soltó un suspiro de fastidio con una débil sonrisa. —Es frustrante; a pesar de mis preparativos, las cosas no salieron tan bien como esperaba... pero no se puede controlar todo. Por lo demás, estoy bastante satisfecho. ¿Y tú, cómo has estado? —La miró fijamente. Cassya respiró hondo mientras sopesaba sus palabras. —Ha sido una semana inusual, he conseguido un segundo trabajo... pero solo es papeleo, así que supongo que no hay problema, ¿verdad? Él la miró extrañado. —¿Por qué crees que eso sería un problema para mí? A menos que p

