Un Vínculo Sellado por la Fuerza El aire en el despacho del capitán se había vuelto sofocante. Valentina sentía su corazón latir con fuerza contra su pecho, como si intentara escapar del destino que le habían impuesto. —Esto es un error —susurró, sintiendo que la desesperación la invadía. El capitán la miró con una sonrisa fría. —No lo es. Es lo más sensato. Gabriel, aún con la herida en el costado, estaba tenso como un animal acorralado. Su mandíbula se apretaba con tanta fuerza que los músculos de su cuello se marcaron con rigidez. —No pueden obligarla —gruñó, su voz cargada de furia contenida. El capitán ladeó la cabeza. —¿No? ¿Acaso prefieren la horca? Valentina sintió un escalofrío recorrerle la espalda. —¿Nos matarían? El hombre se encogió de hombros con indiferencia. —So

