Su padre nunca quiso presionarla, al parecer las cosas no salieron bien en aquellos tiempos y él tuvo que arrastrarla por sus problemas con la empresa.
“Papá… yo…” Ella no sabía que decirle a su padre sobre el tema, era doloroso.
Él sonrió a carcajadas abrazándola. “Crees que no me daría cuenta que los gemelos son hijos de Roger, Bruno es idéntico a él, sus gestos, a veces la forma en que habla o se comunica, sus facciones, tiene mucho de él, mientras que Clara se parece a ti, pero tiene los ojos de Roger”.
Lili observó a sus hijos pensando que las palabras de su padre eran ciertas, como podría olvidar a Roger si sus pequeños se lo recordaban a cada momento. “Lo siento papá... por no decirlo antes, es solo que…”
El señor Arturo tomó su hombro interrumpiendo. “Sé que es doloroso y de verdad lo siento… Todo lo que pasó fue por mi culpa”.
Ella negó sonriendo triste mientras miraba a su padre recordando ese amor del pasado que nunca fue real. “Nunca me voy a arrepentir de seguirte”.
Ella volvió a ver la escena de los chicos comiendo y sonriendo. “Además no tenía nada que me retuviera en aquella ciudad”.
Don Arturo sabía que el pasado era doloroso para ella y a pesar de los años ella seguía sufriendo en silencio por Roger.
Bruno comía con las pequeñas en una mesa, disfrutaban del helado juntos riendo, Laura era la nieta de la administradora del restaurante que ahora era la madrastra de Lili, su padre la conoció aquí en la isla y congeniaron inmediatamente, con el paso del tiempo se convirtieron en pareja casándose, la familia creció, la mujer llamada María era viuda y tenía su familia, dos hijos, Fabricio viajaba constantemente por su trabajo, era contador su otra hija era de la edad de Lili llamada Alondra que al conocerse se hicieron mejores amigas, ella tenía una hija pequeña, Laura que seguía siempre a Bruno y a Clara.
Alondra se acercó a ellos mirando a los niños. “Esos tremendos no podrán dormir con tanto helado”.
Lili sonrió. “Lo sé”
Laura le recordó. “Hoy tuvimos lleno, es un día genial y al parecer hay gente que grabó la interpretación, tu y Bruno se están haciendo muy famosos”.
Lili hizo una mueca. “Eso me temo…”
Lili no quería darse a conocer, muchas veces vinieron a la isla y específicamente al restaurante, ofreciendo contratos para grabar y una gira para que ella fuera famosa y reconocida nacionalmente, pero Lili siempre se negó.
No quería ser vista en televisión por el problema de su padre en la empresa, hasta hace poco se encontró la verdad sobre el caso, ya no necesitaban esconderse, Moisés ayudó mucho y absolvieron a su padre de los cargos.
Pero su deseo de ser una famosa compositora o artista había cambiado, ahora tenía a sus pequeños hijos, Bruno era un prodigio en la música y le dedicaba todo su tiempo libre enseñándolo y preparándolo para su carrera, y Clara tenía que estar visitando a doctores constantemente por sus problemas con el asma y su autismo, ellos eran su adoración, solo quería que fueran felices.
Lili decidió dedicarse a sus pequeños y ayudar a su padre en el restaurante, esta isla era un buen lugar para vivir el resto de sus vidas tranquilos, a pesar de ser pequeña, tenía todo, escuelas, hospital y el ambiente era limpio, Clara tenía asma y el clima de las grandes ciudades con contaminación no eran buenas para su salud.
Ella tocaba en el restaurante y escribía canciones que vendía a una disquera en la ciudad, Alondra se encargaba de llevarlas al país para ser vendidas, ella era feliz con lo que ganaba de regalías, sus canciones eran muy reconocidas y famosas entre el público.
Días después…
Lili se acercó al piano acomodándose en el banquillo. La música empezó, la melodía era muy agradable. Tres hombres elegantes en traje a la medida entraron.
El mesero los llevó a su reservación. Al sentarse pidieron vino y conversaban entre ellos.
“Te dije, la pianista aquí es muy talentosa, pero al parecer ella no ha querido firmar con nadie, no le interesa la fama, solo le gusta tocar”.
“Dicen que es muy bella y es una mujer extraordinaria”.
Ambos hombres conversaban, el tercero solo escuchaba disfrutando de la música y de su copa, observó a la mujer, llevaba un vestido largo color crema y un antifaz en el mismo color, la llamaban hada por las hermosas melodías que ella tocaba con sus manos.
“Iré al baño”. El hombre se paró de su asiento caminando cerca del escenario, necesitaba ver más de cerca a la mujer
Cuando ella terminó se despidió y agradeció entrando a su camerino para quitarse el maquillaje. Tocaron a su puerta, ella pensaba que era alguno de los empleados.
“Pase”. Dijo mientras se cambiaba los aretes frente al gran espejo. Desde ahí notó en el reflejo al hombre extraño entrar y frunció el ceño. “Lo siento, pero no debería estar aquí”.
Él sonrió. “Han pasado tantos años Lili ¿No te da gusto verme?”.
Ella giró mirando al hombre y se acercó. “¿Omar?”
Ellos se dieron un fuerte abrazo. “¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí?”. Lili lo vio de arriba abajo, era un hombre hecho y derecho, mucho más alto que ella.
Omar le regaló una linda sonrisa. "Unos amigos me invitaron a conocer a una magnífica pianista, pero nunca pensé que fueras tú".
Ella sonrió llevándolo al pequeño sillón. “Magnífica no se si lo sea, pero me gusta mi trabajo”.
Ellos conversaron algún tiempo, Omar trabajaba en la empresa KINGSTAR era una compañía que se dedicaba a los medios y representaba a muchos artistas. Él había tenido mucho éxito estos últimos tres años, sus conciertos siempre estaban abarrotados y las entradas se vendían en las primeras horas.
Omar la miraba detenidamente seguía hermosa y con esa luz vivaz en sus ojos. “Estoy buscando un artista para abrir mis conciertos, mis amigos me trajeron aquí para conocerte”.