Ella frunció los labios negándose rotundamente. “Lo siento, pero yo no trabajo en giras, ni me gusta la televisión”.
La frente de Omar se arrugó refutando las palabras de Lili. “Pero eres muy buena, serias muy famosa”. Trató de convencerla.
Ella sonreía cálidamente. “Tengo otras prioridades y me gusta ayudar a papá con el restaurante”.
Omar contempló el rostro de la mujer con una gran sonrisa. “Supe que exoneraron a tu padre de los cargos, ahora son libres pueden volver”.
Ella recordó un poco de su pasado. “Si, papá ahora es un hombre libre, pero ya tenemos una vida hecha aquí, no deseo volver… no hay nada para mí en esa ciudad".
Omar observó su rostro, como se formaba un tinte de tristeza y melancolía al hablar, cambió la conversación comprensivamente y él ya no preguntó más.
Hablaron durante un rato hasta que tocaron la puerta de Lili. "Pase".
Se abrió la puerta y Bruno entró. "Mamá". Detrás caminaba la pequeña Clara y al ver al hombre extraño se detuvo escondiéndose detrás de la puerta.
Lili sonrió al ver al chico pidiéndole que se acercara manteniendo la mirada en él. "Él es mi hijo Bruno".
Omar cruzó la mirada con el niño y no pudo dejar de pensar en Roger, era idéntico, pero en pequeño, sus ojos en especial eran iguales, no había duda en quien era su padre.
Lili abrió los brazos en dirección a la puerta donde estaba la niña, al ver esto, a Clara se le iluminaron los ojos y corrió hacia su madre escondiéndose en su cuello con miedo.
Omar observó a Lili en silencio mientras interactuaba con los niños.
El chico también escudriñó al hombre. Lili le comentó. "Bruno, él es Omar Méndez, es un amigo de la universidad".
Bruno asintió amablemente hacia el hombre, Omar también lo saludó.
"¿Eres Omar Méndez? El famoso pianista".
Omar asintió. "Un gusto Bruno".
El chico era un fan del hombre, su música, sus composiciones eran magníficas, era arte en la música clásica, además de ser famoso por ser arreglista musical para películas y series.
Todos salieron juntos de la habitación, era el turno de Lili y su hijo presentarse en el escenario.
Omar regresó a su lugar y junto a sus acompañantes disfrutaron de la música de Lili y Bruno, Omar no quitaba los ojos del chico, era un artista nato.
Al terminar la noche, Lili ayudaba a recoger las mesas, Bruno también estaba ocupado levantando sillas y cuidando de su hermana que estaba sentada en una banca esperando a su madre y hermano.
Omar ya había despedido a sus acompañantes tiempo antes, quería conversar más con Lili, se quedó tomando un trago en la barra.
Ella se acercó cuando se dio cuenta que seguía ahí. "Ya cerramos".
Omar sonrió levantando su último trago. "Estoy esperando a que termines, me gustaría conversar contigo un poco más".
Lili sacó un bolígrafo y un papel de la barra, empezó a escribir algunos números y le entregó el papel con sus datos. "Mejor te doy mi dirección, mañana tenemos descanso, puedes visitarnos".
Omar tomó el papel guardándolo en su bolsillo con mucho cuidado. Camino junto con Lili a la puerta, mientras conversaban, Bruno no quitaba la vista de ellos, la forma en que su madre observaba a Omar era diferente a como trataba a todos los hombres. Los alejaba cuando querían algo con ella, pero este hombre era diferente. Ella sonreía y se veía hermosa.
Omar se despidió de Lili, le dio una última vista a Bruno despidiéndose, ya había notado la mirada penetrante del niño. Bruno asintió para después seguir limpiando. Clara solo bajo su mirada al suelo jugando con sus manos.
Cuando iban en el auto de regreso a casa, Bruno empezó a interrogar a su madre. “¿De dónde conoces a Omar Méndez mamá?".
Clara levantó la mirada esperando la respuesta, también estaba interesada en Omar, aunque no lo expresaba, ella nunca había visto a su madre familiarizarse con otros hombres más que con el tío Fabricio.
Lili manejaba y su mirada brilló por un momento recordando el pasado, esos ojos verdes tan llamativos y la sonrisa de Roger, pasaron por su mente, sus ojos se cristalizaron, Bruno lo notó y guardó silencio, acordarse le dolía a su mamá, por eso nunca preguntaba por su padre.
Después de unos minutos Lili le explicó. "Fuimos compañeros de la universidad, aunque apenas nos conocíamos, él me ayudó mucho".
A Bruno le interesaba el pasado de su madre, conocían historias de cuando ella era joven por su abuelo, pero su madre hablaba muy poco de ello, miró a su madre por última vez y después los gemelos se miraron tácitamente, él guardó silencio acomodándose en su lugar para ver el camino por la ventana.
Al llegar a casa, Bruno se adelantó a darse una ducha, mientras Clara y Lili fueron a su habitación para ayudar a la pequeña a darse un baño, al secar su cabello la llevó a la habitación que compartía con su hermano, Bruno ya estaba acostado, Lili cargó a Clara hasta su cama y la cubrió con la manta dándole un beso en la frente. “Descansa hermosa”.
Clara le regaló una pequeña sonrisa y bostezó abrazando más su pequeño peluche.
Lili se levantó para ir con su hijo. “Descansa Bruno, mañana tendremos a Omar de invitado en la hacienda”. Su hijo aceptó y se acomodó para dormir.
Lili salió de la habitación deseándoles buenas noches.
Después de que ella se fue, todo en la habitación se quedó en silencio, de repente se escuchó una pequeña voz. “¿Es papá?”. Clara le estaba preguntando a su hermano, solo hablaba con él y le decía pocas palabras o frases cuando estaban solos.
Bruno negó girando hacia el lado donde podía ver a su hermana. “No lo creo”.
Ella se acomodó en la cama para también mirarlo. “¿Algún día lo conoceremos? ¿Él nos buscará?”.
Bruno se quedó en silencio por unos segundos. “No lo sé Clara…”
Ella se cubrió más con la manta triste, Bruno se quedó pensativo hasta que se durmió.