6 años después…
La Isla Santa Ana, quedaba algunos kilómetros al sur del país, era la isla más grande del archipiélago.
Tenía alrededor de 500 habitantes, los turistas la visitan buscando lugares y paisajes emblemáticos.
Desde un acuario, tiendas de souvenir, un museo, algunos restaurantes con comida deliciosa y mariscos frescos, era un gran atractivo turístico. En especial un restaurante donde ofrecía comida de primera y un excelente repertorio de música de todos los géneros.
El restaurante *La Gloria* Estaba ubicado en el centro de la ciudad, por las noches el lugar estaba lleno y los fines de semana se tenía que hacer reservación, todo esto se debía a una hermosa mujer que tocaba el piano.
Era sábado por la noche, en el lugar no cabía ni un alfiler, dentro de la cocina, todos estaban apurados y terminando sin fin de platillos especiales, el señor Arturo dirigía el lugar, los meseros llevaban las órdenes a cada mesa y otros servían las bebidas en la barra, los comensales charlaban entre ellos esperando el gran espectáculo.
La luz se volvió tenue mostrando iluminación en el centro del escenario, un gran piano de cola se observaba, una mujer salió de bambalinas saludando con una gran sonrisa al público, camino directo al piano sentándose en el banquillo.
Ella respiró profundamente, cerrando sus ojos por unos segundos, llevaba un vestido largo pegado a su silueta en color morado con una larga abertura en su entrepierna que mostraba sus bellas piernas, zapatos de tacón alto plateados y su cabello estaba envuelto con algunas flores decorando el recogido de medio chongo en su cabello, su maquillaje era delicado y exquisito.
El sonido suave del piano viajó a los oídos de la gente, todos observaban y disfrutaban de la música en silencio. Su voz se escuchó en el micrófono, era delicada y sutil, cada verso era cantado de una forma tenue y con gran sentimiento.
La mujer tocaba las teclas con delicadeza y emoción, cada movimiento suyo era una perfecta sinfonía.
Al terminar todos aplaudieron, algunos lo hicieron de pie, ella se puso de pie frente al público, sonreía a los presentes y se inclinó agradeciendo.
Se acercó al micrófono…
“Buenas noches a todos, estamos felices de que el restaurante está lleno de hermosa gente, espero disfruten de su comida y su noche…
Quiero presentarles al más joven músico de la historia, con solo 5 años ha aprendido el arte de la música de forma extraordinaria y hoy nos deleitara con su talento…
Con ustedes Bruno Montalvo”.
Un niño con traje n***o muy elegante camino hacia el asiento del piano, sus pasos eran firmes y su mirada era seria y sin ningún gesto, no se veía nervioso, al contrario, parecía un niño capaz y poderoso, al sentarse en el banquillo miro a la mujer a quien sonrió asintiendo avisando que estaba listo.
La mujer sacó un violín y se acomodó cerca del chico, quien, sin perder tiempo se adueñó de las teclas y sonidos del piano, la melodía era rápida y de alguna canción moderna, él sonreía y cerraba sus ojos sintiendo cada nota en su corazón, disfrutaba de la música, para él era todo un deleite tocar el piano.
Su voz se escuchó en el micrófono que estaba encima del piano, era suave y agradable, tenía diferentes matices que al ser niño la hacía más armoniosa.
La compañía del violín en la canción hizo que se escuchara una gran melodía, eran covers famosos pero tocada desde otro punto de vista, fue un completo éxito entre los presentes.
Al terminar Bruno se levantó tomando la mano de la mujer y agradecieron al público, bajaron del escenario después de interpretar varias canciones, mientras la gente terminaba su cena.
Caminaron hacia la recepción, una pareja mayor los esperaba ahí. “¡Estuviste increíble Lili!”. Una mujer mayor la abrazó con cariño.
La mujer contempló al chico. “Y tú Bruno, cada vez me asombras más, en algunos años serás uno de los mejores músicos”.
El chico levantó su cabeza con orgullo y profetizó. “Claro Abuela, triunfaré en los escenarios, ya lo verás”.
Dos niñas se acercaron iban tomadas de la mano, una de ellas tenía el cabello largo y castaño algo rizado, la otra era pequeña, cabello n***o y lacio que tenía recogido en una cola de caballo con un gran moño rosa, sus ojos verdes claros hacían relucir su linda cara y tez blanca, la niña de cabello castaño se acercó al chico. “Bruno, me prometiste que después de tu interpretación, comeríamos helado juntos”.
La niña de ojos verdes asintió tímidamente en silencio dándole la razón a la otra niña.
El chico rodó los ojos. “Claro que lo haremos, Laura”. Él sostuvo la mano de la niña de ojos verdes. “Vamos Clara, comamos helado”. caminó retirándose de ahí. Laura los siguió.
El hombre mayor se acercó, era el padre de Lili, el señor Arturo Montalvo. “Bruno cada día es más listo y hábil”.
Lili sonrió sin dejar de mirar al chico. “Lo se papá, desde muy pequeño fue muy inteligente y maduro en muchas cosas”.
El señor Arturo continuó mirando a los tres niños. “Clara… sigue siendo tímida, pero es una buena niña… Espero que pronto pueda hablar”.
Lili afirmó. “Yo también papá, deseo de corazón que mi Clara pueda hablar y comunicarse”.
Clara tenía signos de autismo, no le gustaba hablar y les temía a los desconocidos, era muy tímida, muy insegura y lloraba constantemente, Bruno cuidaba mucho de ella y la protegía
El señor Arturo captó como Bruno se acomodaba su saco para no ensuciarlo de helado y como ayudaba a su hermana Clara en todo momento. “Clara tiene todos tus rasgos solo esos ojos…” Él hizo una pausa. “Y Bruno es tan parecido a Roger, también fue un chico muy listo cuando era joven…”
Lili giró para ver a su padre con asombro, después su mirada se tiñó de tristeza, ella en todos estos años no había hablado sobre el tema de quién era el padre de sus gemelos, siempre recalcó que era madre soltera.