CAPÍTULO 39

1162 Palabras

Me desperté con la casa demasiado silenciosa. La luz ya estaba alta y el porche vacío: la hamaca de Thiago oscilaba aún un poco, señal de que acababa de levantarse. Me lavé la cara, me até el pelo y bajé a la cocina. Kylie estaba reclinada en la encimera con una jarra de agua. —Reunión —anunció sin preámbulos—. Consejo reducido. Volverá cuando acaben de gruñirse. —Genial. —Abrí un cajón buscando una barrita—. Voy contigo al entrenamiento. —Eso no estaba en la agenda —dijo, aunque una comisura se le alzó—. ¿Segura? —Sí. Necesito moverme o voy a subir por las paredes. Kylie me examinó un segundo y asintió. —Entonces te vienes conmigo. —Hecho. Salimos. El claro del sur hervía con el ruido seco de golpes y el crujido de la hierba. Una docena de guerreros calentaba. Algunos se giraron a

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