CAPÍTULO 36

1064 Palabras

El sol de la tarde calentaba el claro detrás de la casa. Era el mismo sitio donde a veces veía a los centinelas entrenar, pero hoy estaba vacío. Vacío para mí. Thiago había insistido en que aún estaba recuperándome, que no debía exigirme demasiado. Yo había insistido en lo contrario hasta que aceptó, con esa cara de que se estaba arrepintiendo antes de empezar. —Nada de chispazos —marcó, cruzado de brazos—. Solo técnica. ¿Entendido? —Entendido. —Levanté las manos como si firmara un contrato invisible. Me miró un segundo más, como evaluando si de verdad iba a obedecer, y luego se acercó para corregirme la postura. Sus dedos se posaron en mis muñecas, bajaron hasta mis codos y ajustaron la posición de mis hombros. Cada contacto era firme, seguro, pero demasiado consciente de mí. —Los pie

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR