Las ventajas de ser.
Ni los dedos de la mano son iguales, todos tenemos actitudes propias, que nos hacen ser lo que somos.
A mí me gustan las mías, me aprecio, me valoro y me quiero tal cual soy, sin más ni más.
Me gustan mis virtudes y es mi trabajo mejorar en mis defectos, pero pese a todo; yo soy y punto.
Soy diestra para algunas cosas, hábil y sagaz, pero no me da derecho de juzgar a quienes no lo sean, no soy Dios para juzgar, pero soy su hija para sentirme con la plenitud suficiente de que quepo en este mundo, de que soy su creación por lo que no hay nada de qué avergonzarse, de que antes de nacer Él me diseñó, me ideó en su mente de Dios y me hizo.
Esta soy yo, porque me quiso así, sin querer estar, sin pedirlo. Sin otra razón que la voluntad del Eterno, quien planificó cada aspecto, luego dijo “hágase” y aquí estoy.
Yo he sido, soy y seré. Sin limitaciones de un cuerpo que perezca, sin reprimendas de una mente finita, mi alma vive y tiene fervor.
Cuántos pobres ignorantes hay que dudan de sí mismos, de la autoridad encarecida en ellos, revolcándose diariamente en el pozo de la autocompasión, de la miseria eterna hacia sí mismos, poniendo limitantes en sus mentes, creyéndose menos que el resto, más débiles que todos, más necesitados que todos… Son como parásitos, que requieren de otro ser con vida para garantizar la suya propia, mientras que seres como yo, sabemos que somos.
Que un error no marca el fin, si no que te obliga a hacer las cosas mejores por otra vía.
Que la influencia de los demás sobre ti, las marcas tú.
Que en tus manos está la opción de no ser, de no crear.
Que en los planes de Dios estuve.
Seres que sabemos que el tiempo transcurre y los cambios son necesarios, mas nosotros seguimos siendo porque así lo quiso Dios.
°García
Ave sin nido.
Pudieras recorrer el mundo en una gira, tomar un barco e irte al Polo Norte, irte a los confines del continente africano, perderte en la jungla de Brasil o por Corea del Sur.
Pudieras cambiarte el nombre, el pelo, teñirte de rojo la piel, aprender otro idioma y hacerlo tuyo, obtener otra nacionalidad y hacerla tuya, una nueva vida.
Cambia de domicilio, de creencias, de efemérides, de patria.
Eres libre de elegir, cumplida cierta edad, pero eso no quitará tu lugar de procedencia, tus raíces o tu e***a.
Tal vez te avergüence tu ciudad, tu casa, tu familia o tus padres, pero eso no da derecho a cambiarles, si ellos forjaron tu carácter, te hicieron madurar, ayudaron a hacerte adulto.
Quizá no hayan sido los mejores, los más normales o más amoroso, quizá en tu opinión debieron darte más y puede que sea cierto. Quizá tu país debería ser más ordenado, más justo, menos violento y mísero, pero eso no quita que tú seas parte de él.
Tú eres quien haces a tu nación, a tu familia, a tus padres y la única forma de mejorar es siendo tú el cambio.
¿Sirve acaso quejarse eternamente, escapar cuando las cosas estén mal, sin hacer nada para corregirlas?
No seamos hipócritas y quedémonos en las malas.
Te invito a ser mejoría, no huyas buscando una mejor vida en otra parte, quédate a crear las condiciones para que esta vida se dé en tu hogar.
No luches por la nación de otros, lucha por la tuya que te ha alimentado incontables veces.
Deja de andar errante y vuelve a tu nido, que no hay nada que se compare como el hogar.
°García
Ideales de un mudo
¿Alguna vez te has cuestionado el porqué de algunas cosas? Como, por ejemplo, porqué nacimos en un país específico, o en una familia específica, porqué estamos rodeados de gente específica que marcan nuestra vida de forma específica… Es naturaleza del ser humano el proceso de adaptación. Tomar un hábitat, un lugar, una situación y acoplarse. Pasar a ser parte de un sistema, que acalla nuestra voz, inconformidad e ideales.
Lo que somos, pensamos o imaginemos, si no conviene a la mayoría, debe cambiarse y quitarse de en medio. Y con el tiempo, todas esas voces van muriendo, siendo silenciadas por una manipulación psicológica y emocional, que te dice cómo, cuándo y dónde hablar o hacer.
Esas preguntas, dudas, interrogantes e injusticias que carcomen nuestra mente, pasan a segundo plano, porque el sistema establece las prioridades por ti. Con roles de género que están obsoletos desde hace un par de décadas, aquellos que tuvimos la desdicha (o quizás suerte), de nacer en un país tercer mundista, lidiamos cada día con el eterno cuestionamiento de por qué tienen que ser así las cosas. Desde levantarse un día sin una gota de agua para tomar y mucho menos para asearse, o la venta ilegal (pero lícita) de toda clase de narcóticos, nuestra vida es un círculo monótono y vacío. Levantarse, ir a trabajar, contando claro con la suerte de tener un empleo, durar 10 horas o más haciendo algo que no nos gusta, para volver a casa a escuchar la “información” que desinforma a la masa.
¿Mentes conscientes? Pocas. ¿Entes cambiantes? Escasos. Como si la opinión no contara, nadie opina. Y como la valentía es carente, una minoría se atreve.
°García
¿Por qué debería fingir cosas que no siento; como estar feliz cuando me derrumbo por dentro y aparentar gozo cuando mi alma llora?
¿Por qué invertir mi tiempo haciendo cosas que no me hacen feliz?
¿Por qué debería yo, tan complicada a veces, sacar los perturbados sentimientos que he cargado desde siempre conmigo, expresarlos a los cuatro vientos si en respuesta recibo burlas o chistes sin gracia?
Si en mis momentos no río y comparto pena, ¿es demasiado acaso, pedir un oído presto a escuchar?
¿O será que en el infortunio de la vida, encontrar un pilar de apoyo es un mito, una anécdota de algo que aconteció y que no será ya más?
Si los amigos son sólo para las buenas, ha de ser mejor no tener ninguno. Si están por temporadas, yo no los quiero. Pero sobre todas las cosas, si estando no están y si oyendo no escuchan, he de estar sola, siempre sola.
Si osas, te atreves o te revistes de coraza en algún punto para decir que me amas, retráctate hoy y adquiere paz mental, pues amor que culpa siempre, riñe a diario y sobre lleva poco, no es amor, no del de verdad.
Tomaré asiento en las primeras sillas, preparé té, leeré un buen libro, dos, diez, veinte; me pondré cómoda junto a una frazada en espera eterna de que algún día te importe.
Esperaré la inusual ocasión en donde no seas sólo tú, tus problemas o tus sentimientos; donde cedes al resto del espacio y algunos desafortunados que habitamos en él y decidas a mirar que también somos.
Ese día, cuando en definitiva cierres la boca y guardes silencio, cuando aprendas que regalar silencio también es sano, descubrirás quizá que los demás también padecen y que a veces no eres víctima si no victimario.
Quizá duela al inicio, te sea incómodo o molesto, pero espero que con el tiempo te vayas adaptando y adquieras la actitud. Aprenderás que en ocasiones también es tu culpa, que eres tan responsable como el resto, que tú tiendes a equivocarte y que deberías disculparte también y no sólo recibir disculpas.
Espero ese día donde tu ego disminuya, que te llenes de humildad que no sólo a ti te agradan esas pequeñeces, si no que hay otros justamente deseando lo mismo, que no hay nada como la muestra de interés hacia las cosas que los demás valoran.
Esperaré ese día con ansias, en ferviente anhelo de que lo descubras por tu cuenta, ya que mis reproches no son escuchados y en caso de, son siempre sin fundamento, en tu opinión.
Quizá te tome un año, un mes o una semana para que des un poco más
Un corazon de hielo.
Hace mucho, cuando todavía la ingenuidad decia presente en mi vida, en aquella época donde los besos salían del alma, tan cálidos como rayos del sol, y cuando los abrazos eran abrasadores como llamas de fuego, tuve fuerzas para amar enteramente y tuve cariño para querer amar. En aquellos días las sonrisas eran naturales, nada forzadas, las conversaciones eran apasionantes y la compañía valia mas que esta soledad tan preciosa que hay hoy.
En aquellos días, el palpitar era rítmico, marcando el tiempo hacia un mañana que nunca llego, hacia sueños hoy rotos, hasta un hoy desolador-