Hombres - Parte 1

1364 Palabras
«You don't listen to her You don't care how it hurts Until you lose the one you wanted Because you've taken her for granted And everything you have got destroyed But you're just a boy». «Tú no la escuchas, no te importa cómo duele, hasta que no pierdas a aquella a la que querías, porque has dado por hecho que estaría allí, y todo lo que tienes está destrozado, pero tú eres solo un chico». If I were a boy Canción de Beyoncé ***** POV Amelia —Uno para los dos. ¿Okey? Leonard sonrió y accionó el yesquero, y despacio colocó el bareto sobre la danzante flama. —Un día lo voy a encender yo. —Eso sería muy hot, Princesa. —Ay, cállate. —Reí, algo apenada. Leonard lograba sonrojarme con facilidad, y detestaba que hiciera eso. Al cabo de unos segundos me dio el cigarrillo, por fin encendido y con un montoncito gris de ceniza en la punta. —¿Te avergüenza que diga algo tan cierto? Cerré los ojos y sonreí, más apenada que antes y también cohibida. El humo del cigarrillo atrapado dentro de mis labios caló en mi pecho y lo expulsé despacio. Me sentí acalorada y lo miré a los ojos. —Eres un sueño. Relajada, dulce, preciosa y delicada —agregó. —No soy tan relajada… Es… Es esto lo que me relaja —dije y abrí los ojos para mirar el cigarro—. Porque si no, estuviese histérica y enojada. —¿Qué te enoja, Princesa? —preguntó despacio, como el humo que salía de mi boca tras la segunda calada. —No importa. Vamos a volar un rato, ¿quieres? —¿Ves? Sexy. Que suerte la de otros… Sonreí y me recogí el cabello sobre la coronilla, porque si fuese un chocolate, estuviese derretido de tantos elogios que me brindaba el muchacho. —Lamento lo que hizo Nyx… —Me lo gané con creces —intervino, antes de dejarme continuar—. No me consta que te quiera, pero que te cuide de esa manera me dice que es muy celoso o que está loco. Se me escapó un suspiro seguido de una risa infantil. Nyx tenía ambas cualidades, hasta un desconocido lo podía notar. No le dije más nada, pues él asumió su error y yo, al analizarlo horas después, le di la razón a Nyx con algo de dudas, pues la violencia no me gustaba y menos cuando salía de parte de mi explosivo novio. Los descuidados jardines de la universidad se transformaron en nuestra pista de despegue, porque solíamos quedarnos hasta un par de veces a la semana platicando de cualquier tontería que nos hizo gracia horas atrás. Leonard no era exactamente un amigo común. Tampoco estaba segura de si era un amigo, porque solía fastidiarme con sus zalamerías, pero conocer a un chico con una personalidad tan dulce y con un aspecto tan poco común como el de él, se me hizo curioso. Y quería indagar más en él, no porque me gustara, sino que… No era lo que aparentaba. Él se quedó largos minutos con el cigarrillo pisado por sus labios, y lo guardó cuando su prima, Ahrianna, le preguntó por mensajes si seguíamos en la universidad. Y claro que estábamos allí, tendidos en el maltratado césped, esperando el avión del sosiego. Aproveché de chequear mi celular, pues más temprano le había escrito a Nyx, y el mensaje fue entregado, mas no había sido leído. A los minutos llegó ella, y se nos quedó mirando muy seria desde la altura de sus largas piernas. Si supiera que días anteriores nos habíamos reunido sin ella unas cuatro veces, se iba a enfurecer. —¿Estaban fumando? Porque huele. Aún huele —acusó con los ojos entrecerrados. —Un poco, sí —contestó Leo. —Amy, no creí esto de ti. O sea, estás embarazada y estás fumando. —¡Que yo qué! —chillé y me erguí de golpe. —No está embarazada —desmintió Leo y le mostró el medio cigarrillo que quedó—. Ella no es tan inconsciente para cometer esa irresponsabilidad. Abrí mucho los ojos y alcé una ceja con incomodidad, como si Ari pudiese leer en ellos «¿qué te pasa?». —Pero si ella misma me lo dijo el otro día, que tenía una criatura y debía comer. —¿Cuándo dije eso? ¿Estás loca? —refuté. Ari resopló y miró hacia arriba. Se cruzó de brazos, harta de la conversación. —Okey, como digas. El punto es que me decepcionas mucho… Era el colmo, me iba a reclamar que estaba fumando, cuando ella misma fue quien me invitó a probar el cannabis. —...porque estás fumando sin mí, zorra estúpida. Y con el traidor de mi primo —culminó, fingiendo estar enojada. Me reí como una hiena, a todo pulmón, y más atrás rió Leonard y haló a su prima por la mano para que nos acompañara. Volví a recostarme en el césped y estaba más cómoda que antes. Las piedritas ya no me maltrataban la espalda, y los bordecitos filosos de las matitas ya no me picaban en la piel de mis brazos ni a través de la ropa. —Nyx, me molestan los hombres como Nyx, los hombres como mi papá y los hombres como Dave. Leonard se giró hacia mí, todavía acostado sobre el césped. —¿Tu novio? —¿Qué pasó con tu papá y Dave? —preguntó Ari, desconcertada. —Que tengo muchos días sin verlo… Y ya no hablo tan seguido con él… Es como si ya no le importara, pero me cela mucho —murmuré mirando el cielo. Los ojos de Nyx eran tan azules como ese cielo—. Y con los otros dos me molestan los recuerdos. Sobre todo con mi padre. Con Dave también, pero él simplemente no existe. —Ah, pensé que alguno había dado señales de vida… Volviendo al tema de Nyx, ¿por qué no vas a su casa? Dah, sabes donde vive… —dijo Ari, haciendo un gesto despectivo con una mano. —¿Y si no me quiere ver? Y si ya me cambio por otra… Y-ya trabaja en una oficina, y va todos los días vestido con traje, y perfumado, y sabes lo bien que se ve él… —Ah… Sí… todavía recuerdo el primer día de clases que fue a buscarte. De lejos se veía, uhm… —Pasó la lengua por sus labios con hambre y picardía—. Bello. Y de cerca estaba para arrancarle la ropa con los dientes. Pero lo conocí y prefiero beber cloro con limón y Diablo Rojo. Reí hasta quedarme sin aire y me encorvé, y quedé de lado, mirando a Leonard, y lo vi riendo, y me pareció que se veía tierno cuando se le curvaba la boca, a pesar de los piercings que le daban un aspecto rudo. —Estúpida… basta, me duele el estómago. —Tienes un gusto del asco. En cambio Alekséi… —Suspiró con mucho sentimiento, como si tuviese a Alekséi arrodillado frente a ella—. Alekséi es perfecto… —¿Quién es Alekséi? —intervino Leo y se sostuvo sobre los codos. —Es el mejor amigo de Nyx, y sí, Alekséi es muy lindo. Y es todo un caballero —señalé con orgullo. Alekséi era como mi comodín salvavidas. Sabía que podía contar siempre con él. —¿Aún sigue saliendo con la sirvienta? —averiguó Ari con un tono peyorativo. —¡Oye! —reproché y le tiré grama a la cara—. Sara es un amor de persona, ella es muy buena y combina bien con Alek. —Yo combino bien con Alek, los dos tenemos un perfecto cabello n***o, y una envidiable tez blanca y pura como la nieve. Nuestros vástagos serían regios, altos, y con mis preciosos ojos verdes conquistarían hasta al ser más gélido del planeta —espetó muy segura y con dramatismo. —Loca —farfullé y Leo se desternilló de risa. Risa que se contagió en mi mente y cuerpo, y terminé doblada y con el estómago más dolorido.
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