Me despierta el sonar de la alarma, me levanto aún cansado pues anoche no dormí bien.
La confesion del Doctor Freddy me preocupa mucho y nisiquiera ellos saben bien lo que ocurre. Luego de ducharme y vestirme bajo a desayunar.
Mi madre está en la cocina como todas las mañanas y está escuchando las noticias
—Buenos dias—Le digo mientras tomo asiento
—Buenos días hijo—Me saluda su me pasa el desayuno
Ella se sienta a mi lado y se toma su café mientras escuchamos las noticias. Mientras desayunamos escuchamos que el narrador de noticias informa
—Atención, hay reporte de una enferdad que está afectando a los pobladores de Kansas. Se reporta que se desarrolla como una gripe común con consecuencias mortales—Dice el comentarista de noticias
Miro a mi madre y ella también me devuelve la mirada. Es exactamente lo que nos vino advertir el Doctor Freddy anoche—Pienso mientras observó a mi madre
—Hijo, eso me preocupa. Ahora aparte de los ataques al ganado debemos cuidarnos de una enfermedad mortal—Me comenta
—No nos pasará nada madre—Le afirmó mientras tomo su mano.
Pero realmente no estoy seguro de eso. Toma fuerzas para ocultar mi preocupación. Esta enfermedad ya está en el País.
Termino de desayunar y me voy a trabajar.
Paso la mañana atendiendo a los animales y antes del almuerzo salgo a buscar a Elizabeth la quiero ver. Me doy una ducha rápida, me cambio y salgo a buscarla.
Antes de llegar escucho a un niño que vende periódico
—Extra extra nueva enfermedad ataca a la Nación— Dice mientras camina de un lado a otro
Hago sonar el clapson para que venga hasta a mí y me de un periódico
—Quiero uno—Le digo mientras le pasó el dinero. Pero lo leeré cuando llegue con Elizabeth, debo advertirle sobre lo que sucede.
Llego a la tienda, al entrar veo a Elizabeth trabajando. Entro y solo la miro, no hablo. Esta entretenida revisando unos pedidos así que solo la observarse hasta que se cuenta
Es tan hermosa y tiene unos labios tan provocativos que ame besar ayer.
Me acerco al mostrador con cuidado y solo la miro, ella está del otro lado cerca del mostrador revisando una lista y verificando paquetes.
Comienza a contarlos y de pronto voltea. Me ve y se sorprende
—Amor, me asustaste. No sabía que estabas allí ¿Desde hace cuanto?—Me pregunta refiriéndose al tiempo que llevo allí parado como tonto mirándola.
Sonrío y respondo —El tiempo suficiente para darme cuenta que eres una hermosa mujer y que estoy agradecido por compartir contigo—Le digo
Ella se sonroja rápidamente, sonríe y se acerca a mí
—Gracias por ser tan cariñoso—Me dice al acercarse a mi
Le sonrío, le acaricio el rostro y la besó. Me estorba este mostrador, me impide besarla bien.
Ella se aparta y nota el periódico
—¿Y eso?—Me pregunta
—Periodico, quiero que veas algo. Es una noticia importante que debes saber —Le digo mientras le señalo la publicación
Ella revisa y replica
—¿Que enfermedad?
—Segun dicen es gripe, acompañada de otros síntomas peligrosos para nosotros—Le informo
Mientras ella Lee la noticia le pregunto
—¿Y tu abuela?
—Esta de viaje, visita a mi tía que acaba de dar a luz. Estoy sola—Me dice
Al escuchar eso no puedo dejar de hacer una mueca de alegría y levantar una ceja.
Ella deja salir una carcajada y gruñe
—¿Porque pones esa cara? Aunque esté sola no conseguirás varios besos
Me fascina que sea así, comienzo a caminar por la tienda y mientras ella Lee me meto por un pasillo cerca de la puerta y en un segundo estoy detrás del mostrador.
Me acerco a ella con cuidado y cuando lo tengo justo en frente pero a espaldas a mí, la abrazo y siento como se estrenece pues la tomé por sorpresa.
Le susurro al oido
—Me encantas, eres hermosa
Ella sonríe, aprovecho para colocar su cabello de lado y le besó el cuello. Se le eriza la piel.
Eso me encanta, huele tan bien y su piel es tan suave
—Quiero proteger a Elizabeth y a mi madre de esa enfermedad—Me digo mientras la abrazo.
De pronto escucho que habren la puerta de la tienda y Elizabeth salta haciendo que la suelte. Es inapropiado hacer esto así que me alejo.
— Buenas tarde, dígame —Comenta Elizabeth mientras que salgo a dónde está el Señor que acaba Ade entrar.
El señor pone mala cara y gruñe
—Necesito diez kilo de alimento
Elizabeth se dispone a verificar cuánto hay mientras el señor me ve y añade
—En mis tiempos no se podía estar a solas con una mujer sino era tu esposa
—Gracias a Dios no estamos en sus tiempos, ahora puedo disfrutar de mi novia con un poco más de libertad—Le informó
Es tanta su molestia por lo que le respondí que sale de la tienda y se va
Elizabeth viene con la factura lista, me mira
—¿Y el señor?— Pregunta confundida pues no lo ve por ningún lado
—Se fué pero amor no importa deja la factura que yo cancelo lo que el se iba a llevar. Necesito alimento para el ganado—Le indico
Ella me mira y deja caer sus manos en las piernas, sabe que el señor se fue por lo que vio. Pone cara triste y no tolero verla así.
—Amor, tranquila. Ya pasó, aún hay personas que no pueden con la idea de que una pareja pueda abrazarse en público. Son viejos con costumbres viejas—Le digo mientras le doy otro abrazo y añado —No dejaré de abrazarte por un viejo amargado.
Suelta una carcajada y comenta
—Creo que nos quedamos sin clientes
—Pues aquí tienes un cliente VIP amor que te comprará todo. No te preocupes—Le digo para levantarle el ánimo
—Te gastaras todo entonces—Me dice
Después de un rato monte el alimento en el automóvil y no quiero dejarla. Quiero pasar tiempo con ella pero debo estar pendiente del rancho.
—Amor me voy en contra de mi voluntad—Le indico
—Bueno amor, te veo después—Me dice
Me despido y me voy. Cuando estoy camino al rancho observó que viene un grupo de rancheros en caravana tocan el clapson y me detengo.
—Maicol— me dicen
—¿A dónde van?—Les pregunto
—Venimos, fuimos a cazar al animal que ataca nuestros animales—Me dice el ranchero George el vive cerca de mi rancho. Es un hombre mayor y muy respetado en el pueblo
—¿Y tuvieron suerte?—Les pregunto
—Lo vimos, le disparamos pero no lo atrapamos. Es muy rápido—Me informa
—¿Y que es?—pregunto por curiosidad
—No es un animal salvaje—me comenta y es interrumpido
—Es un mladito hombre—Dice otro de los rancheros que vienen en la caravana
—¿Un hombre?—vuelvo a preguntar para estar seguro
—Si, es un hombre. Creímos que era un animal. Pero no es una bestia de dos patas además es muy veloz no lo llegamos a ver con claridad—Me informa George
—Dilo George es un maldito vampiro, un ser sin alma que mata. Anuestros animales para alimentarse—Grita otro ranchero alterado.
No quiero seguir escuchando estupideces así que me voy—pienso internamente
—Bueno debo continuar a casa y vigilar el ganado—Les digo mientras comienzo arranca de nuevo
Continuó mi camino y ya he escuchado de muchas personas la misma historia, de que hay vampiros en el pueblo es algo absurdo. Nadie puede estar seguro de ello