CAPITULO 5

1400 Palabras
Han pasado algunas semanas desde la visita del Doctor Freddy y como era de esperarse la enfermedad de la cual nos advirtió comienza a tomar fuerza. Desde Kansas a casi la mitad de la Nación y ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. Hoy estoy de camino a ver a Elizabeth   Al llegar puedo constatar que la tienda está cerrada y eso es muy extraño casi nunca está cerrada nisiquiera en días festivos. Bajo y llamo a la puerta, Elizabeth no tarda en salir a recibirme   —Hola amor, pasa—Me saluda con un beso y me invita a pasar —Hola ¿Amor, porque la tienda está cerrada?—Le pregunto mientras paso a su casa. —Mi abuela se siente mal amor, hoy amaneció con mucho malestar y no quiere levantar se—Me informa y añade—Sientate por favor ¿Gustas algo? Ella como siempre tan servicial —No, ¿Pero que tiene amor?—Le pregunto mientras me siento  —Pues creo que un gripe, anoche luego de que te fueras subí a darle las buenas noches y estaba hirviendo en fiebre—Me comenta —¿Y ahora está mejor?—Me pregunto —No, ya se le pasó la fiebre pero sigue en cama—Me dice La verdad no le prestamos mucha atención a esta clase de malestar pues es una simple gripe que se cura en un par de días. Solo me quedo unos minutos ya que Elizabeth está de enfermera  —Hija, hija. Ven por favor—Escucho que la llama su abuela  —Amor disculpa ya regreso—Me indica Ella se dirige a la habitación de su abuela y la sigo. Quizás llegué a necesitar ayuda con su abuela. Me quedo en la puerta observando como Elizabeth atiende a su abuela. Sinceramente si la veo enferma, se ve demacrada y débil. Elizabeth intenta levantarla para ir al baño y salto ayudarla. La llevo al baño, espero que termine y la llevo de vuelta a su cama —Amor gracias—Me agradece Elizabeth. —De nada amor, debo irme pero regreso más tarde a verte—Le informo y me despido de ella. Salgo y me regreso al rancho. Mientras conduzco a casa la preocupación no sale de mi mente al recordar cómo se ve la abuela de Elizabeth.  Llego a casa y mi madre no está, enciendo el radio para escuchar noticias y en todos lados hablan de la enfermedad, en todos lados se reportan caso y son más cada día. Mientras escucho los boletines recuerdo a la abuela de Elizabeth. Tengo la sospecha de que quizás no sea una simple gripe pero ruego a Dios equivocarme Mientras estoy distraído pensando llega mi madre —Hijo, llegué ¿Cómo te fue? ¿Cómo está la señora Stuart?—Me pregunta —Pues está enferma, tiene gripe—Le informo y la observó para que como reacciona —Ten cuidado, recuerda lo que dicen las noticias—Me recuerda recordando la enfermedad —¿Tu crees que sea?—Le pregunto —Quizas si, quizás no. Puede ser solo un resfriado amor o tal vez sea la enfermedad. Pero roguemos a Dios que no sea así—Me dice mientras se sienta Pasan los días y la abuela de Elizabeth no mejora, cada día está más enferma. Hoy quiero estar presente en la revisión médica de la Señora Stuart, mientras me pongo la camisa escucho que mi madre me llama —Maicol, Maicol Salgo rápido  —Dime, ¿Que sucede? —La abuela de Elizabeth, acaba de fallecer hijo—Me informa y me quedo sorprendido no me esperaba esto. Se que estaba enferma pero no crei que su salud empeoraría tan rápido. Me terminó de vestir rápido y salgo de inmediato a ver a Elizabeth, conduzco rápido y solo tardo unos minutos. Al llegar veo un montón de automóviles fuera de la casa de Elizabeth, me estaciono rápido y salgo a buscarla. Al entrar en la casa la encuentro envuelta en lágrimas y al verme salta a mis brazos. Esta sollozando y no soporto verla así —Maicol, mi abuela. Estaba mal, en un abrir y cerrar de ojos se vino en derrame—Me dice entre lágrimas. La abrazo fuerte  —Amor lo sé, estoy aquí para ti mi vida—Le susurro mientras la abrazo. Unas personas se acercan a nosotros —Señorita Stuart disculpe, quiero infórmale que su abuela murió por causa de la gripe que ataca la Nación. Así que usted debe estar bajo vigilancia ya que es muy contagiosa—Le dicen Al escuchar eso le tomo la mono y pienso —No la dejaré sola Ella me mira y solo veo tristeza en su rostro —Ella se quedará aquí conmigo, no será internada en ningún hospital ni en un centro de aislamiento—Gruño —Señor, es mejor que ella reciba atención—Insiste —No, ya les dije lo que se hará—Les replicó de nuevo y creo que funcionó por la manera de mirarme.  Gracias a Dios me conocen y por mi posición social me harán caso. Es lo mejor de tener una buena posición social. Eres respetado si ven que vienes de una buena familia o haz hecho buenos negocios —Como usted quiera Señor—Murmura y se retira. Luego de pasar por la triste escena de ver a Elizabeth sepultar a su abuela y quedar prácticamente sóla, las cosas empeoran. La enfermedad se exparse en el pueblo y las personas caen como moscas. Casi el ochenta porciento de la población tiene la gripe, la llaman gripe española porque creen que ellos la trageron No hay cura, las personas recurren a remedios milagrosos y tónicos poco ortodoxos. Nadie tiene una verdadera cura, cada quien hace lo que puede. Elizabeth está en mi rancho, me la traje. Estaba sola en esa casa y tenía que le llegará a pasar algo.  Claro ella tiene su habitación aunque viva aquí no es mi esposa y mi madre no permitiría que durmiera conmigo. Estoy con los caballos y Elizabeth se acerca a mí —Son hermosos—Comenta ella refiriéndose a los caballos —Tu eres más hermosa—Le comento Adoro cuando sonríe, tiende a sonrojarse y eso me gusta —¿Amor crees que esto pasara rápido?—Me pregunta y se que se refiere a lo que vivimos —Depende—Le digo  —¿De que?—Continua preguntándome —No hay cura aún así que creo que es difícil que pase rápido. Además, si el pasar rápido significa que te irás a tu casa espero que aún no ocurra—Le indico y la abrazo Estoy perdido entre los ojos y m asonrisa de esta mujer y me estoy acostumbrando a tenerlo a a mi lado todos los días. Las semanas pasan un atrás otra y los muertos incrementan en todo el mundo. Ya no es un enfermedad que azota solo la Nación sino que también las noticias informan que está en todo el mundo. Es decir se convirtió en pandemia y muchos amigos y conocidos ya murieron o están contagiados. Vivimos casi encerrados para no exponernos a la enfermedad pero eso no significa que estemos a salvó. Eh notado a mi madre un poco decaída —¿Madre te sientes bien?—Le pregunto —La verdad no, tengo dolor de cabeza. Me siento un poco mala hijo—Me confirma Su confecion me asusta y me preocupa pues no quiero pensar que contrajo la gripe española. Los vecinos más cercanos ya fallecieron así que es posible que llegue a nosotros. Elizabeth llega y pregunta —¿Que ocurre?— —Me siento un poco mal pero estaré bien. Debe ser un simple malestar—Le responde mi mamá mientras tomo agua Elizabeth me mira y se que es un amirada de preocupación. Mi madre lo nota  —No es la gripe española, solo me siento un poco mal—Gruñe y se va a habitación —Se molesto—Le afirmó a Elizabeth —Me preocupa—Me responde y yo siento lo mismo pero esperaré lo mejor. Pasamos el día al pendiente de mi madre pero al pasar las horas comienza a tener fiebre y mucho malestar. Elizabeth comienza hacerle té para bajarle la fiebre y que sienta mejor.
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