NARRA GLORIA:
Pase una tarde muy interesante al lado de Claudia y Oscar; no me sentía tan incómoda con lo que había sucedido, pero al mismo tiempo estaba preocupada; porque Alejandro no me contestaba los mensajes de texto, sabía que iba a trabajar temprano tal vez seria por eso mismo. Decidí dirigirme hacia mi casa, donde mi tía no se encontraba debido a que estaba buscando nuevamente trabajo; ya que con mi salario no bastaba para pagar todo debido a que contábamos con el apoyo económico de Emily, antes de irse.
Había llegado la noche, hice de comida unos ricos sándwich con queso y jamón los favoritos de mi tía, quería tranquilizar el ambiente entre ambas buscando en algún momento lograr que entendiera mi situación, cuando me fuera de la casa. Llegó, nos dignamos a comer y nos colocamos a ver una película en Netflix al punto que nos dio las dos de la madrugada allí. Me iba a acostar, cuando me entró una llamada del padre de Alejandro. Sentí como mi mundo se caía, cuando me contó que se encontraba hospitalizado en el hospital gravemente en compañía de Emily; debido a un accidente en la moto y que ellos ya iban de camino a Bogotá.
— ¿Qué sucedió? tienes una cara de tragedia — Preguntó mi tía, mirándome fijamente después de haber colgado —, Niña pareces una momia, habla.
— Emily acaba de sufrir un accidente — Sentencie cerrando los ojos, no sabía cómo iba a reaccionar —, Se que dijiste que no era tu hija, pero…
— ¿Dónde está? ¿En qué hospital? ¿Está bien? — Interrogó sin dejarme terminar de hablar, se notaba que la adoraba a pesar de todo —, ¡habla, niña!
— Esta en Bogotá con Alejandro, que también sufrió un accidente — Dije terminando de dañar el momento que estábamos pasando —, Debemos irnos.
No dijo nada más, sino que cogió su saco, su bolso y las llaves de la casa para dirigirnos al terminal a esperar un bus; iba a ser un largo viaje hasta Bogotá, pero no había de otra solo esperábamos llegar a tiempo, pero especialmente que no fuera una situación grave para ninguno de los dos. No logré pegar el ojo durante todo el viaje, mirando hacia la ventana la oscuridad que nos invadía hasta que fue amaneciendo lentamente, viendo salir el sol hasta que el conductor nos manifestó que habíamos llegado a nuestro destino.
Cogimos un taxi directo al hospital, corrimos con todas nuestras fuerzas preguntando en recepción por Emily específicamente, nos mandaron a la sala de espera donde paramos en seco, porque se encontraban los padres de Alejandro. Después de mucho tiempo, se encuentran estas tres personas que eran amigos incondicionales para ser enemigas al morir por un hombre.
— Gloria, un gusto verte — Manifestó su padre mirándome fijamente —, Tenemos noticias que los dos están fuera de peligro, pero mal heridos.
— ¿Qué hace esta golfa acá? — preguntó su madre olvidando los modales viendo a mi tía —, ¿No que no tenías hija?
— Visitando a nuestra hija, porque recuerde que también es de su marido — Sentenció encogiendo los hombros, mientras mis ojos se agrandan —, Aprovechando que estamos todos aquí, Santiago necesito que te tomes una prueba de ADN con Emily.
— ¿De qué hablas? no necesita eso, porque no es el padre — Resopló la señora, se notaba que estaba fastidiada con la situación —, Ahorita solo interesa que nuestros hijos estén bien.
— Me la tomaré, por fin aceptas y no quiero seguir con dudas — Afirmó mirándola seriamente, mientras su mujer botaba humos por las orejas literal.
Vi como ambos se fueron juntos con la señora al lado, defendiendo a su marido. Dejándome totalmente sola con mi dolor de tener a mi novio y a mi prima hospitalizados; sin entender qué había sucedido. Salió el medico manifestándome que Emily se encontraba bien, pero no podía pasar a verla porque le iban a tomar los exámenes así que pregunte por Alejandro, dándome la noticia que se encontraba enyesado de la pierna izquierda, unos leves rasguños, pero nada grave, entonces pase a verlo.
Entre a la habitación, viendo como observaba hacia la ventana teniendo su pierna enyesada y hacia lo alto, como si estuviera volando dándome gracia, se dio cuenta de mi presencia porque no sabía disimular; sonrió al verme y vi el brillo de sus ojos, siempre que está conmigo.
— Amor mío, por un momento pensé que no volvería a verte — Confesó mientras me terminaba de acercar para entrelazar nuestras manos —, Perdóname, créeme que no fue mi culpa.
— ¿Qué hacían drogándose? no esperaba eso de ti — Manifesté enojada; ya que los exámenes de ambos habían botado ese resultado siendo la razón principal de la pérdida de control —, Pensé que eras un joven sano, sin vicios, pero me estas sorprendiendo cada día más.
— ¡No me he drogado! — Exclamó con indignación soltándome de las manos —, Emily era la que estaba consumiendo eso, solo acepté su vaso para irnos rápido y era muy terca obligándome a llevarme la moto.
— Hablaré con ella también, necesito que sepas algo — Afirme mirándolo fijamente, quien encogió los hombros esperando que siguiera —, Mi tía esta con la prueba de ADN de Emily y de tu padre — Comente viendo como abrió los ojos, le había tomado por sorpresa la decisión igual que a mí.
— Ahora si sabré si soy hijo único o tengo una hermanastra — Manifestó con burla, intentaba no tomar tan seria la situación para no estresarse —, Perdóname, Gloria.
Al rato, decidí salir de la habitación para ahora sí a pasar a visitar a mi prima; quien ya le habían cogido unos mechones del cabello ya que, al consumir sustancias, no era recomendable el examen por sangre. Hable, la regañe y la aconseje porque sabía que ella había iniciado a consumir hace un tiempo, por la misma razón la había animado a venirse a Bogotá a estudiar para evitar que siguiera consumiendo; solo esperaba que Alejandro me dijera la verdad. Pasaron dos, tres hasta cuatro horas cuando llegó la enfermera con los resultados llamando la atención de todos; ya que cada uno estaba en una esquina diferente como unos completos extraños.
— ¿Entonces? salió negativo ¿verdad? — preguntó la madre de Alejandro, entendía su angustia y miedo, pero la verdad iba a salir a la luz —, ¿Santiago?
— Emily es mi hija — Dijo pasando de ver la hoja de los resultados a mi tía quien sonreía con superioridad —, ¿Por qué? sé que me lo dijiste, pero nunca me dejaste comprobarlo con una prueba de ADN para darle todo mi amor.
— El hombre que niega a su hijo, no merece tenerlo — Aconsejo colocándose de pie, mirándolos fijamente —, Accedí en este momento por Gloria, por nada más.
No dije nada, estaba sorprendida del resultado porque no me imaginaba que mi prima fuera la hermanastra de Alejandro. Intenté hacer cuentas, eso no significaba que tuviéramos algún lazo sanguíneo nosotros, tranquilizándome porque no me veía alejándome de él solo por ser un primo de segunda familia o algo. Voltee a abrazar a la madre de Alejandro quien lloraba desconsoladamente mientras su marido solo la miraba, mi tía me odiaba por consolarla, pero debía entender que había actuado mal, desde que decidió meterse en medio de una relación ajena.
Entramos a la habitación de Emily, debíamos darle la noticia esperando que lo tomara a bien.
— ¿Todos aquí? no me digan que me darán un sermón, además Alejandro está en otra habitación — Dijo encogiendo sus hombros al mismo tiempo que rodaba sus ojos como de costumbre —, ¿Como está él?
— Alejandro está bien, pero mi tía y Don Santiago deben decirte algo — Manifesté quitándome de su lado, abrazando a Doña Julieth con todo el dolor que estaba sintiendo ahorita —, Escucha y comprende.
— Este señor acá presente, es el padre de Alejandro — Afirmo mi tía cogiéndola de las manos, quien la miraba atentamente —, Pero no solo eso, sino que también es tu padre.
— Tu madre no quiso hacerse una prueba de ADN cuando se lo solicite, por eso negué mi paternidad contigo — Justificó su padre, mirándola fijamente dándose cuenta de su parecido —, Se que no es tu culpa, pero me gustaría que me dieras la oportunidad de compartir contigo.
— ¿Ustedes están locos? — Susurró sintiéndose extraña, la entendía no era fácil saber que tenías un hermanastro y más cuando es el novio de tu prima — No pueden pretender que le diga papá de la noche para la mañana.
— Claro que no, por eso mismo quiero que te devuelvas a Bucaramanga con nosotros para que recuperemos el tiempo perdido — Propuso mirando a su esposa, quien tenía los ojos cristalizados —, Con permiso de mi esposa, claro está.
— No puedo devolver el tiempo para que gente sin nada que hacer se haya metido en mi vida — Menciono mirando a mi tía, sentía que iba a estallar la tercera guerra mundial —, Así que nada, te aceptare como la hija de Santiago y la hermana de Alejandro; bienvenida a la familia.
— No me iré a Bucaramanga, abandone a mi madre porque tengo intenciones de estudiar e independizarme acá en Bogotá — Dijo segura de sí misma, intentando moverse soportando el dolor —, Pero si pueden ayudarme con gastos, Alejandro me dio posada.
— Tía me quedaré en Bogotá cuidándolos a ambos — Sentencie, ganándome la mirada de todos sin importarme si me echaba de la casa, porque definitivamente estaba primero Alejandro que ella —, No hay discusión con mi decisión, no cambiaré de opinión.
— Esta bien, después hablaremos Gloria — Afirmo mi tía dándome escalofríos, mientras tenía mis manos entrelazadas entre ellas mismas —, Quedo más tranquila con alguien más, entre ellos dos.
— Igualmente, no puede pretender que le diga padre — Volvió a mencionar Emily con odio en sus ojos —, Ni pretender que le diga madre a alguien que quiso hacer de cuenta que no existía.