CAP. 19 SAMANTHA

1509 Palabras
NARRA SAMANTHA:   Pasaron dos días, hasta que decidieron darme alta del hospital. Sin embargo, seguía sintiendo que mi vida no tenía sentido y peor después de lo que me dijo mi madre. Me manifestó que no podía demandar a mi padre ni hacer un escándalo público, por su trabajo. No les había contado, pero él hace parte del senado del país; por eso mismo nuestra familia es tan prestigiosa, llena de engaños y con demasiado dinero, más del necesario. Si se enteraban que había violado a su propia hija, lo harían renunciar a parte de ser encarcelado, eso también dejaba en mal imagen a mi madre por ser su esposa, debido a que los papeles de divorcio todavía se demora en ejecutarse en unos días; no solo eso sino que le harían pagar una multa por los escándalos al gobierno; así que me sentenció que no podía demandar, entró también pidiéndome disculpas de rodillas por su error, prometiéndome que no volvería a tomar pero él y yo sabíamos que era mentira.   Tuve intenciones de contarles lo de Tomas, pero no me parecía justo que solo uno de los dos pagará; además Tomas era mi novio o bueno ex novio; ya que había terminado con él al punto que mi familia no entendía el porqué, decidí no dejarlo entrar a que me visitará porque me sentía muy vulnerable y no era capaz de contarle lo que mi padre había causado. Mi nona llegó con las dos invitaciones aceptadas de la universidad; una era en Nueva York y la otra en Bucaramanga, Colombia tenía que irme del país. La solicitud que envíe a Los Ángeles, había sido rechazada tal vez el destino me quería al lado de él y en este momento agradecía si no caía en sus palabras nuevamente.   Salí del hospital, siendo recogida por mi hermosa nona para irnos a la casa en compañía del chofer; también había venido a visitarme Jonathan sin saber la razón de mi estadía aquí, era preferible porque no quería que odiara a sus padres por ser ambiciosos. Al rato, se lo llevaron y esperaba que mi madre viniera a recogerme, pero no sabía porque seguía pensando que ellos me querían, tenía que memorizar que estaba sola sin padres. En algún momento, sanará el dolor en el alma, porque era el más intenso para sanar; ya que el físico era más temporal.    Llegamos a mi casa, me encerré en mi habitación viendo películas por otros tres días, siendo consentida por ella. Todavía no tomaba una decisión, tenía ganas de aceptar en Bucaramanga porque no me imaginaba seguir viviendo con mi padre después del divorcio, no podía seguir a su lado. Sin embargo, pensaba en mi nona donde no era capaz de abandonarla dejándola aquí sola, era una dura decisión de tomar. Sentí que habían timbrado a la casa, no presté atención de quien trataba hasta que escuché gritos de Tomas, pidiendo y rogando que lo dejaran entrar, en contra de la voluntad de mi nona a pesar de no saber qué había hecho.   — Nona déjalo pasar, a ver si nos deja descansar — Manifesté en la mitad de las escaleras, ganándome un regaño —, No volveré a bajar, pero me siento mejor nona.   — Está bien, pero lo estaré vigilando — Sentenció mi nona mirándolo fijamente, entrando con los brazos elevados —, No confió en ti.   — ¿Podemos hablar en tu cuarto? — propuso decentemente, solo rodé los ojos y nos dirigimos hacia allí —, Quiero que me perdones por ser tan estúpido.   — No dijiste que no hiciste nada malo, solo por ser mi ¿novio? — Insinué con ironía, riéndome de sus palabras —, Por favor, no te preocupes ya no somos nada entonces puedes buscar a alguien que si acepté tus condiciones.   — Estaba ciego en ese momento, dejándome ganar de mi amiguito — Dijo volteando a verlo, sin pensarlo hice el mismo acto —, Pero realmente te amo Sami, créeme y peor cuando estuviste internada, pensé que me iba a morir.   — No te creo nada, vete por favor — Afirme en contra de mi corazón quien quería perdonarlo y saltar a sus brazos —, ¡Nona!    Se colocó de pie yéndose por su propia voluntad, mientras cerré los ojos derramando una lágrima al verlo; sentía que había vuelto el mismo Tomás del cual me había enamorado hace un año y medio. Me recosté, quedándome dormida nuevamente. Al anochecer, me desperté gracias a los gritos de mi padre, bajé las escaleras dándome cuenta que se encontraba discutiendo con mi nona.   — ¿Qué te pasa? no pretendas endulzar sus oídos para alejar a mi hija de mi — Afirmó golpeando la pared, ocasionando que me estremeciera —, Ella debe perdonarme, porque es su obligación.   — No lo es, rompiste su corazón y su alma inocente — Aseguró con nostalgia, volteando a ver hacia las escaleras dándose cuenta de mi presencia —, Pequeña, despertaste — Dijo ocasionando que mi padre volteara a verme, agacho su mirada y se dirigió hacia la cocina.   Me senté en la sala, con mucho cuidado recibiendo una aromática con torta de mi nona. Mi padre tenía que entender que no era justo lo que había sucedido, debían sanar las cicatrices antes de pensar en arreglar nuestra relación familiar. Salí de mis pensamientos, cuando inicié a escuchar música afuera de la casa, acercándome a la ventana corriendo el velo lentamente para sorprenderme, era un grupo de mariachis en compañía de Tomas cantando a todo pulmón que lo perdonara; mi nona se acercó viendo la escena con romanticismo y mi padre solo rodo los ojos, aunque sabía que era un buen joven.   — Ahora tengo que aguantarme esa asquerosa música, gracias a mi hija — Afirmó subiendo su café con tostada para su habitación —, Dulce sueños a ambas.   — ¿Qué harás, pequeña? — preguntó mi nona volteando a verme, no sabía si salir y hablar con él o finalmente dejarlo allí solo plantado —, No sé qué sucedió entre ambos, pero depende de tu corazón que vas a hacer.    Decidí salir, abrir la puerta y observar cómo cantaba a todo pulmón al lado de los músicos. Cuando terminaron la canción se acercó a entrelazar sus manos con las mías, sentí una mezcla entre calor y frío recorrer todo mi cuerpo; era evidente que todavía lo amaba y era él ser más especial para mí, pero al mismo tiempo estaba muy dolida por lo que había sucedido con el miedo de que ocurriera una vez más.   — Perdóname Sami, estoy tan arrepentido que no me devolveré a mi ciudad natal hasta que vuelvas conmigo — Manifestó mirándome a los ojos, los músicos seguían cantando y mi nona se encontraba en la puerta —, Se que fui un desgraciado, pero he aprendido de mis errores.   — No puedo ir contigo, rechazaron mi solicitud — Confesé con nostalgia, dándome cuenta que estaba cediendo —, Además, estoy muy dolida contigo como para volver, ¿quién me garantiza que no volverá a pasar?   — No importa, volvemos a pasarla lo importante es que volvamos — Susurró abrazándome con fuerza, me sorprendió al punto que quede helada —, Eres el amor de mi vida, no te dejaré ir además te necesito.   — ¿Me necesitas? — Pregunte sin entender a qué se refiere —, ¿Es sobre los problemas que tienes?   — Se que no debería decirlo en este momento, soy un estúpido — Manifestó arrodillándose en el suelo, lo mire asombrada —, Pero los gota a gota me van a quitar la casa, por una deuda que tenemos además de la salud de mi madre.   — Necesitas dinero y por eso es que me buscas, realmente — Sentencie soltándome de su agarre, me sentía decepcionada —, No debes involucrar a tu madre en esto, es un alma de Dios.   — No realmente no, así no me prestes dinero seguiré aquí rogándote hasta que volvamos — Murmuró con una lagrima saliendo de su ojo derecho —, Te amo y sin ti, me muero Sami.   — Colócate de pie, debemos hablar en privado — Dije segura, despidiéndome de los músicos —, Sígueme, mi nona sabe dónde podemos hablar sin que nos interrumpan.   Entramos a la casa, nos dirigimos a mi cuarto privado cuando era pequeña; allí pintaba y dibujaba a escondidas de mis padres porque no les gustaba mi talento y menos verme actuar. Por mi padre, hubiera querido que fuera abogada y por mi madre Médica pero no di con uno ni con el otro, porque mi verdadera pasión era la actuación. Nos sentamos en mis asientos favoritos de duendes, era de los pocos objetos que no había sacado de la casa, desde mi arrebato de verme más mujer.   — Te escucho, tienes cinco minutos para convencerme de porque debería volver contigo — Sentencie apenas tomamos asiento, sintiendo como mi corazón se acelera cada vez más —, No quiero mentiras, Tomas.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR