NARRA GLORIA:
Ayude a mi suegra en todos los procesos para terminar de cancelar la hospitalidad de Alejandro; así mismo contrataron un carro para llevarnos a la casa de él. Siendo sincera, viene de una familia de muy buenos recursos, pero nada de eso me ha impactado para enamorarme, porque realmente fue su forma de ser la que me cautivo. Subimos al carro, nos dirigimos y llegamos donde Emily me dio las llaves para poder abrir; así mi suegra acostaría a Alejandro y mi tía a Emily, don Santiago solo se quedaba viendo en silencio, supongo que seguía en show debido a los resultados del ADN y era entendible, nadie imaginaba que era verdad lo que decía mi tía.
Me dirigí a la cocina a preparar un té de naranja para darle a todos; debido a que estábamos reunidos como una familia, aunque disfuncional, pero al fin de cuentas familia. Emily no dejaba de ver con odio a mi tía, por ocultarle la verdad de su padre; ya que de pequeña nos manifestó que estaba viajando por todo el mundo, así consiguió otra familia y las abandonó. Me enteré que podría ser su padre, gracias a Alejandro donde había confrontado a mi tía, pero ella me hizo prometerle que no podía contarle nada a Emily, por eso mismo en este momento no me dirige la palabra, es entendible.
— Gracias por ser tan especial con nuestro hijo — Mencionó mi suegra acercándose, devolviendo el vaso vacío —, Siempre has sido así con nosotros, a pesar de todo.
— No mezclo las cosas, una cosa es lo de ustedes con mi tía y otra la relación que tenemos — Manifesté encogiendo los hombros brindándole una sonrisa —, Además, mis sentimientos por su hijo son sinceros, créame.
— Lo sé, por eso me alegra que hayas llegado tu a su vida — Confesó sorprendiéndome, no lo pensaba así —, Su anterior novia, le hizo demasiado daño — Afirmo donde recordé el hijo que le quería meter.
— Estará en las mejores manos, igual que Emily — Dije donde sentí molestia en su cara, respire y proseguí —, Se que para usted es duro esta situación, pero le garantizo que ella es una gran persona y espero le dé una oportunidad.
— No puedo garantizar nada, es fruto de una traición en mi hogar — Sentenció sintiendo como me pegaba un flechazo al corazón —, Sin embargo, son muchos años al lado de Santiago, además ha manifestado estabilidad conmigo así que haré el intento de tratar con su otra hija.
Agradecí, me dirigí a la cocina a dejar los vasos y me subí a la habitación de Alejandro, observando como dormía. Me dio mucha ternura, así que me acosté a su lado con cuidado acariciando su cabello, le encantaba que lo mimara. Sentí como carraspeo cogiendo mi otra mano para entrelazarla con la de él. Al mismo tiempo, vi la sombra de Emily en la puerta viéndonos fijamente, por primera vez me dio escalofríos su mirada sin entender la razón aparente > me dije una y otra vez mentalmente. Llegó la noche, nos despedimos de mis suegros y de mi tía quienes la llevaron, al principio se negó, pero aceptó gracias a mí.
Me dirigí a la habitación de Emily llevando su comida, pero me recibió cortante. Solo cierro los ojos pidiendo tener paciencia, dejándola a un lado para retirarme, cuando me hablo.
— No tienes por qué atenderme, solo tuve un accidente no estoy inválida — Manifestó con fastidio, mientras sonaba el televisor —, Tampoco deberías de estar aquí, sabemos cuidarnos.
— Se que estas molesta por ocultarte el secreto, pero igualmente tu y Alejandro son las personas más importantes de mi vida entonces no dejaré que un berrinche se meta entre nosotras — Dije con seguridad, mirándola a los ojos.
— No estoy molesta por eso, es que tu no entiendes nada realmente — Reprocho cruzando sus brazos, dejando el control del televisor a un lado —, Te crees la mejor de todas, cuando eres igual de simple a las demás.
— ¿Por qué estás molesta entonces? — Pregunte dónde se quedó callada, mirando hacia un lado —, No me digas, pero igual te diré que no me creo que soy la mejor, soy Gloria Winter y soy única, por algo Alejandro me escogió —, Sentencie y sentí su mirada penetrante de odio, sorprendiéndome especialmente porque mencione a Alejandro >
Decidí salirme, para irme a la habitación de Alejandro a llevarle su comida; me agradeció y me pidió que me acostara a su lado para comer ambos. Aproveche para cucharear como un bebe, era tierno y amaba que estuviera a mi disposición. Al rato, me arrunche a su lado durmiéndome en su regazo, sintiendo su calor mientras acariciaba mi espalda rogando que se congelara el tiempo y no se acabara nunca este momento, amaba ciegamente a Alejandro definitivamente. No sé en qué momento me despertó, pero inició a darme suaves besos por el cuello, haciéndome erizar.
— Quédate quieto amor, estas enyesado — Manifesté entre risas y placer —, No podemos hacer el amor.
— ¿Quién dijo que no? — Preguntó sorprendiéndome donde lo mire fijamente a los ojos —, Solo te haces encima mío y con cuidado, esta vez serias solo tu angelito.
— Eres un caos — Susurre cerca a sus labios, terminando de sellar su propuesta con un profundo y apasionado beso.
Amaba cada parte de su ser, tal como manifestó no podía moverse por su pie enyesado así que tendría que estimularme a mí misma, pero no me importaba además me ayudaba con sus manos en lo posible. Me coloque encima de él después de quitarme la blusa y el brasier para que chupara mis senos, apretándolos con sus manos e igualmente dejándome besos por mi cuello y hombro; así mismo, baje su bóxer para coger su m*****o e ir estimulándolo de arriba hacia abajo mientras con mi otra mano hacía lo mismo, pero con mi clítoris; sintiendo satisfacción en medio de la suya. Gemimos de placer, sentía calor y sudor corporal hasta que termine de bajar los bóxer con cuidado, al mismo tiempo terminé de desvestirme y verifique que la puerta se encontrara cerrada.
— Adoro todo de ti, tienes un cuerpo de diosa — Confesó haciéndome sonrojar, porque no lo creía así —, Se que a veces te menosprecias, pero créeme que eres la mujer más hermosa que conozco.
— Te amo, Alejandro — Murmure colocándome nuevamente encima de él con cuidado, para ingresar su pene dentro de mi v****a sintiendo como encajaban perfectamente; en medio del placer. Me fui moviendo lentamente en círculos sosteniendo mi cabello mientras él admiraba mi cuerpo; después fui intensificando los movimientos con su ayuda al tener sus manos sobre mis glúteos, haciendo una sincronía perfecta mientras hacíamos el amor, sintiendo cada uno como subía su temperatura e iba llegando al clímax; sintiendo como estaba segura de ser parte de su vida cada día más.
NARRA EMILY:
Solo quise sentir la experiencia de dirigirme a otro mundo por unos segundos, por eso mismo le acepté a mi pareja de baile desconocida un polvito para colocar en mi vaso de agua y en el licor. Nunca imagine, que esa pequeña experiencia ocasiona que Alejandro y yo termináramos en un hospital; estar al punto de haber podido perder la vida. Sin embargo, el destino no nos quiere muertos todavía estando juntos en el hospital, pero todo viene con una mala noticia, como el hecho de enterarme que su padre resultó ser el mío; para cualquier otra persona podría ser una gran oportunidad más si vienes de un ambiente de bajos recursos, aunque no era mi caso porque eso significaba que tenía lazos sanguíneos con Alejandro, no quería eso porque realmente me interesaba.
Sé que es el novio de mi prima Gloria, quién es casi como una hermana para mí. Sin embargo, nadie manda en el corazón y me enamore de él. Quería que estuviera conmigo, amaba como era con Gloria y anhelaba su suerte, porque al mismo tiempo siento que mi madre la quiere y protege más a ella que a mí, y eso que yo soy su hija legítima. Estar en el hospital me ayudó a pensar demasiado, primero iba a hacer sufrir a mis padres por sus mentiras, porque si se hubiera sabido la verdad desde el comienzo todo sería diferente.
Segundo, iba a confesarle a Alejandro mis sentimientos cuando estuviéramos solos en la casa o al menos ese era mi pensamiento, hasta que Gloria se ofreció a cuidarnos dañando toda posibilidad de surgir un nuevo romance. Verla allí en la casa con nosotros solo me ocasionó molestia, desagrado y más odio hacia ella, aunque no se lo merecía al mismo tiempo sabía que era el principal obstáculo ante mi ilusión. Cuando me llevó la comida sentí como si fuera veneno, tal vez ella quisiera deshacerse de mí para evitar que le robé el amor de Alejandro, pero no caía en sus juegos. Así que, cuando vi que se fue de mi habitación al rato me dirigí hacia la de Alejandro para insinuarme, pero fue cuando escuche su voz y no solo eso sino los gemidos, sintiendo como mi corazón se destruía poco a poco intentando observar desde un huequito pequeño de la puerta o imaginarme que la mujer que estaba haciendo suya, era yo.
Mi mente se iluminó de un momento a otro, se me había ocurrido una maravillosa idea donde necesitaba a Gloria aquí con nosotros; porque había un dicho que dice “si no es mío, no es de nadie” entonces me la iba a jugar toda por nosotros, al punto de que era preferible que nos odiara a los dos antes de dejar que siguieran con su bello noviazgo. Les juro que intente no enamorarme de mi hermanastro, pero fue inevitable al punto que soy capaz de hacer cualquier locura por él; me dirigí a mi habitación cerrando la puerta con seguro mientras me quitaba la ropa con cuidado debido a los rasguños que tenía; ya que sufrí menos que Alejandro con su pie enyesado siendo un factor vital para mí.
Me cambié de ropa, colocándome algo un poco más sexy viéndome al espejo admirando mi belleza. Sabía que esta noche no iba a ser, porque Gloria se encontraba allá, pero de mañana no pasaba, era ella, yo o ninguna definitivamente.
— Que inicié el juego — Susurré cerrando los ojos tocándome lentamente, imaginando que era Alejandro quien estaba allí conmigo.