NARRA SAMANTHA:
Lo intenté, pero fue fallido. Era como si tuviera mi corazón y mi mente dominados porque no pude negarme a volver con él finalmente, tenía miedo y necesitaba el apoyo de un rol masculino por si mi padre intentaba volver a tocarme, a pesar de que su excusa era que pensaba que era una de sus amantes. Después de ese día, había tomado una decisión muy importante acepte la invitación a la universidad de Bucaramanga porque tenía un mejor pensum y transcurso de inclusión laboral; aunque lo haría a distancia al menos el primer semestre porque necesitaba evaluar a Tomas, saber si valía la pena quedarme o mejor irme definitivamente del país con mi nona, porque era a la única que no iba a abandonar.
Jonathan sé que está bien al lado de mi madre, lejos de mi padre entonces no me preocupaba por ese asunto. Habían pasado tres días, Tomas había decidido quedarse, pero seguía notando mi mirada apagada, llena de oscuridad y tristeza insistiendo una y otra vez hasta que logro que hablara, sintiendo que estaba tomando la peor decisión de mi vida.
— Mi padre me ha violado — Dije finalmente, cayendo una lagrima recordando el momento —, Después de lo que sucedió entre nosotros, al llegar él… él…
— Me siento el peor hombre del mundo, pero definitivamente tu padre me gana — Confesó mirándome mientras estaba recostado en mis piernas, nos encontrábamos en un parque —, Perdóname, Sami ¿por qué no lo denunciaste?
— Por petición de mi madre, respetando su decisión igual que tomé la decisión de no hacerlo contigo — Afirme mirando a sus ojos, dándome cuenta de su incomodidad —, Son heridas profundas, las cuales espero algún día se sanen.
— Gracias por ser tan hermosa — Confesó mirándome a los ojos, dándole un suave beso en los labios —, Prometo que seré mejor novio de ahora en adelante.
Después de eso, nos fuimos a descansar a mi habitación aprovechando que mi padre no se encontraba en la casa; así podría descansar y mañana despegar para Bogotá. Al siguiente día, me levanté abrazando a mi hermoso novio, sintiendo su calor corporal y con un beso de buenos días; sonriendo como tonta. Sentí que golpearon la puerta, dándome cuenta que era mi nona por su voz donde le manifesté que ahora bajaba a desayunar. Mientras bajaba, le pedí a Tomas que se quedara aquí mientras lograba salir por la ventana o por la puerta trasera; asintió para colocarme mi bata y bajar a desayunar; donde se encontraba mi padre mirando nuevamente el periódico.
— Buenos días, hasta que por fin despiertas — Dijo sin quitar la mirada, ya era costumbre —, Necesito que desayunes rápido, porque debes acompañarme.
— ¿A dónde? no recuerdo tener algo pendiente hoy sábado — Manifesté mientras me sentaba, intentando recordar —, ¿No podemos dejarlo para después? — Pregunte recordando que tenía escondido a Tomas.
— No, debe ser hoy mismo con tu madre — Sentenció cerrando el periódico, para colocarse de pie y dirigirse hacia las escaleras.
Encogí los hombros, me digné a desayunar huevos con tocino con jugo de naranja, de la mejor mano del mundo… mi nona quien cocinaba como una diosa. Veinte minutos después, me dirigí a mi habitación para decirle a Tomas que debía irse si o si de la casa por la ventana, pero para mi sorpresa no se encontraba allí, era extraño, pero vi una carta sobre la mesa de noche “Mi madre se enfermó, tuve que irme rápido así que me fui por la ventana, te amo” sonríe al ver lo tierno y responsable que era. Decidí cambiarme y bajar nuevamente, esperando que mi padre se encontrara esperándome, pero nada, no había rastro.
Pasaron otros diez minutos, no teníamos respuesta así que mandé a una de las empleadas de la casa a su habitación y a su oficina principal por él, me daba miedo subir y estar a solas así que prefería que me hicieran el favor. Esperé mirando mi teléfono, cuando casi lo suelto al suelo por el grito penetrante que había dado la empleada llamando la atención de mi nona y la mía. Guarde el celular, nos subimos dirigiéndonos hacia su oficina principal, pero se encontraba vacía; entonces nos fuimos hacia la habitación donde la empleada estaba blanca de la impresión.
La corrí para entrar a la habitación sintiendo mi corazón latir a mil mientras mi temperatura bajaba, no podía creer lo que estaba viendo. Mi nona colocó su mano sobre mi hombro dándome apoyo en medio de su sollozo; estaba viendo a mi padre tirado con su cabeza sobre el escritorio sangrando y un mar de sangre a su lado. No solo eso, sino que había un palo tirado al lado en la misma circunstancia, fue donde caí en cuenta que no había sido un accidente y por un momento pensé en Tomas, pero me negué a pensar que él podría llegar a ser un asesino.
— ¡Nona! llama la ambulancia — Ordene al sentir su pulso, se encontraba muy bajito o eso quería creer al ver como cada vez se hacía más grande el lago de sangre.
Fueron los diez minutos más largos de mi vida; cuando llegó la ambulancia para colocarlo sobre una camilla con precaución, pero en medio del traslado a la ambulancia había terminado de perder su pulso, había muerto mi padre. En ese momento, llegó también medicina legal para poder evaluar lo que había sucedido, retener pruebas y hacernos preguntas a cada una de las tres presentes, lastimosamente la habitación de mi padre no tenía cámara de seguridad porque él lo quiso así; el resto de sitios si lo tenía menos los baños.
— ¿Aparte de ustedes hubo alguien más aquí? — Preguntó el policía, sobre saltándome donde negué con la cabeza igual a ellas —, Por favor, no vayan a ocultar ninguna información a la autoridad.
Preferí dejar de verlo, no quería ser delatada y tampoco quería pensar que Tomas fuera capaz de hacer algo. Me sentía impactada porque había hablado con él hasta hace un momento para ir a una reunión y ahora lo tengo aquí muerto. Mi mente estaba en blanco, no salían las lágrimas, pero estaba pálida como un zombie. Al rato, llegó mi madre con Jonathan quien me abrazó con fuerza, inicio a desahogarse llorando con todas sus fuerzas y odiando la separación, porque no pudo estar con su padre en los últimos momentos de su vida.
— ¿Qué sucedió Sami? no entiendo, ustedes deberían de estar en el juzgado con nosotros para la repartición de inmuebles — Manifestó mi madre, sintiendo un dolor en mi corazón pensando que tal vez ella tenía algo que ver.
NARRA TOMAS:
Fue complejo convencerla de perdonarme, pero finalmente lo logré además me prestó la plata para los gota a gota. Me había endeudado con ellos, solo por terminar mis estudios, pero se estaba volviendo molesto tenerlos encima todos los días. Lo que le había pedido era una cuarta parte, de lo que necesitaba si quería seguir con vida o mi madre. Fue una buena noche, al lado de Sami a pesar de no tener sexo porque debía respetarla al menos mientras bajaba la guardia.
Salió de la habitación hacia el comedor mientras mi estómago gruñía del hambre fastidiando. Me coloque de pie, para ponerme mi ropa y alistarme para irme porque Isabel me estaba esperando en mi casa, haciéndole compañía a mi madre. Iba a salir del cuarto dejando una carta para manifestarle que me iría, cuando sentí unos pasos dándome cuenta que alguien estaba subiendo, no solo eso si no que estaba teniendo una conversación con su amante causando que mi temperatura aumentará al querer compararla con mi novia.
— Me alegra saber que no me juzgas cielo, pero créeme que Samantha no te llega a los talones ni en la cama — Manifestó con burla dirigiéndose a su habitación —, Es mi hija, pero no tiene nada interesante siendo una decepción.
Escuchar decir esas palabras, ocasionó que mi alma se altere porque una cosa era que alguien pensara así de ella hasta yo mismo, pero no el propio padre despreciándola con sus amantes. Decidí salir detrás de él, aprovechando que había dejado la puerta medio abierta así mismo vi una escoba en el pasadizo así que le quité lo de abajo, quedándome solo con el palo entrando a la habitación lentamente, cuando vi cómo volteo a verme seriamente escondiendo el palo.
— ¿Tomas? es bueno tenerte acá, quiero pedirte un favor — Manifestó con una sonrisa burlona teniendo sus manos detrás en su espalda —, No es nada del otro mundo, necesito que te eches la culpa de lo que le sucedió a Samantha y prometo que pagó tu deuda con el gota a gota.
Me sorprendió su propuesta, pero peor al saber que tenía conocimiento de mi vida personal. Mi sangre hirvió al sentir como quería culparme de su error, sabía lo que había hecho, pero no iba a meterme a la cárcel por plata, tenía otro plan para conseguirla.
— No, vete a la cárcel señor o mejor a la muerte —Murmure con una sonrisa de oreja a oreja, sorprendiéndolo igualmente que yo lo estaba, al punto de sacar el palo de mi escondite para darle en la cabeza y enseguida botarlo para pegar un puño en su nariz ocasionando que perdiera el conocimiento cayendo al suelo, tropezando con una mesa su cabeza ocasionando que se desmayara; no podía dejarlo así no más así que volví a coger el palo dando otros dos palazos en la cabeza y uno en su estómago para mirar hacia todos lados con desesperación; vi una toalla pequeña con ella limpie el palo donde se encontraban mis huellas tirándola nuevamente al suelo y metiendo la toalla en el bolsillo trasero del pantalón.
Me di cuenta de lo que había ocasionado, estaba matando a mi propio suegro así que salí corriendo hacia las escaleras para subirme a la terraza; escapándome por medio del tejado porque escuché los pasos de alguien subir por las escaleras.