"Dichoso Acuerdo"

1209 Palabras
Capítulo 9 Horas más tarde… Me encuentro en mi habitación, juro que nunca me había sentido de esta manera esa en que me siento tan humillada, sé que quizá tuve un poco de culpa, pero no para que quisieran propasarse, cuando un ¡No! Es un ¡No! Sin darme cuenta mis lágrimas salen de mis ojos, mientras aprieto mis brazos tratando de darme calor. Por la noche… Acostada en mi cama y sin nada de ganas de salir al exterior me encuentro viendo hacia la ventana hasta que una de las empleadas toca la puerta en tanto digo adelante. —Señorita Grey, su padre la espera en la sala —dice para enseguida irse. ¿Así que ya llego? Trago grueso mientras me levanto de la cama y me veo al espejo. Esta noche traigo la pijama más larga y aguada que encontré en mi closet, esa misma que nunca he usado en mi vida pero que hoy me hace sentir cómoda. Desganada y sin querer cambiarme me dispongo a acatar la orden de mi padre. Solo espero que me haya traído por lo menos un recuerdo de su viaje, me digo a mí misma dejándome de ver en el espejo. En la sala… A pesar de todo me da alegría ver a mi padre por ello, en cuanto estoy frente a él le sonrío para luego abrazarlo sin embargo él me aparta bruscamente, así como también aprovecha que estoy frente a su mirada para estampar su mano en mi rostro. —Eres una desvergonzada —me mira con coraje. — ¿Papa que te hice? —frunzo el ceño sobando mi mejilla derecha. —Más bien ¿Qué no hiciste? —Suena tan enojado que tiemblo de miedo al verlo—Me das vergüenza—intenta darme otra bofetada, no obstante Bastián interviene alejándome de mi padre. —Señor perdóneme por meterme, pero golpear a su hija no es lo ideal —suena apenado. —Mira Bastián yo te estimo mucho y confié en ti cuando dijiste qué harías de mi hija una mejor persona, tanto que le quite los guardaespaldas y ahora resulta que llego y me entero de que mi hija estaba revolcándose con un compañero en el estacionamiento. —Las cosas no fueron así. Clara le dijo que no y él… —Pues en los medios la familia de ese tal Romeo averigua que mi hija andaba de ofrecida. Escuchar a mi propio padre hablar así de mí, me parte el corazón, pero aun así sabiendo que no tuve la culpa del todo, no diré mas ya que hablar con el señor Grey es como hablar con la pared. —Señor… Entiendo su coraje, me disculpo por no mantenerme al cuidado de su hija… —Entonces seguirás tratando de mejorar la vergonzosa conducta de mi hija porque si es así, lo acepto, quien mejor que tú para ser su mentor, entiendo que Clara es muy difícil así que dejare que sea tu asistente, porque Elara me comento que necesitaba una. —No sé si sea buena idea señor. —Claro que es buena idea, mi hija tendrá que aprender a valorar el dinero y el trabajo así que empezará contigo. Siendo sincera no sé si agradecerle por haberme defendido de mi padre, o romperle la cara por pretender hacerme cambiar porque soy una chica problema lo que, si es que es buena idea empezar a ganar mi propio dinero, así ahorraría para largarme en un futuro a parís. —Acepto, seré la nueva asistente de mi querido hermanastro—volteo a mirarlo con desafío. Y aunque lo hago por mi bien también lo hago por molestarlo porque si bien aún siento asco por lo que me paso, no puedo ocultar que ese magnífico hombre me sigue gustando algo que no sé si odiar o amar. Al día siguiente… — ¿Y a dónde vamos? —pregunto mientras camino a lado de sus pasos. —Para empezar, no debiste aceptar el trabajo, no te quiero de asistente ¿Entiendes? —suena molesto mientras camina hacia las afueras de la universidad. —Ya acabaron las clases, ya puedo trabajar, además necesito el trabajo que no escuchaste a mi padre, ah y te recuerdo que fuiste ¡Tú! Quien se hecho la obligación de hacerme mejor persona. —Y eso es algo de lo que estoy empezando arrepentirme —llega a su coche en donde sube. —Pues demasiado tarde, ahora cumples—también subo a su coche. Ese mismo día más tarde… Luego de pasar por un hospital y permanecer horas pegada en un computador agendando citas de pacientes y recibiendo, ahora estamos parados frente al edificio de la academia de Ballet algo que a pesar de sorprenderme me encanta. Asomada por la ventana del coche sonrío, luego de eso él, como siempre baja sin decir nada por lo que me dispongo a seguir sus pasos apresurados hacia adentro. Inesperadamente me encuentro en una oficina en la que él toma asiento y saca una hoja la cual desliza por encima del escritorio frente a mis ojos. —Firma este acuerdo—deja una pluma sobre ese papel el cual tomo en mis manos. Leo cada detalle en el cual me obliga a callar sobre sus tratos en esta academia, además de sus cosas personales. Posteriormente de leer tal acuerdo sonrío indignada. — ¿Es enserio esto? —Sacudo esa hoja— ¿Acaso crees que ando con todo el mundo diciéndole que eres benefactor y no sé qué más de esta academia? Por si no lo sabes Mila también te ha visto por lo tanto ella ni mucho menos yo, tenemos la intención de decir nada. —No me interesa, solo firma y ya. Como veras no confió ni en mí misma sombra—menciona a la vez que enciende su computador—Si no firmas te juro que te despediré ahora mismo, como sea hare que renuncies por tu propia voluntad ya que no te quero cerca—habla con tanta sinceridad que prontamente me siento igual de indignada que antes. Asiento viéndolo a los ojos, para luego firmar ese dichoso acuerdo. Mi plan sigue intacto ese es enamorarlo creo que él es el único hombre que dejaría que me tocara las veces que sean necesarias. Eso lo supe hace un rato que su mano choco con la mía, en ese momento no sentí temor alguno por eso no me preocupa que me toque porque admito que me gusta. —Firme para que estés tranquilo pero la verdad es que tú no vas a ni siquiera quererme tener alejada de eso estoy segura—lo veo de manera coqueta, pero sin acercarme a él. — ¿Quieres ver como si quiero mantenerte alejada? —sonríe de lado mostrándome una USB—Quiero dos mil copias para este documento y no te iras sin haber cumplido tu trabajo. — ¿Qué? Pero… Son demasiadas copias —frunzo el ceño. Bastián habla tan enserio que no dice más, simplemente se dedica a ver hacia su computador y empezar a escribir en él. ¡Carajo! Pero yo le mostrare que puedo con esto y más, porque así me ponga a limpiar todo el edificio no voy a renunciar.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR