Capítulo 8
—Bailas muy bien ¿Por qué no estás en la academia? —pregunta sin darse cuenta de que su aliento fresco acaricia mi rostro enrojecido.
Mis pupilas se mueven en silencio mientras no dejo de ver esos ojos y barba la cual luce más que perfecta.
—Tú no sabes nada de mí y si no me vas a ayudar con la beca, no preguntes nada —quito su mano de mi cintura.
Sin decir más solo tomo la memoria de la bocina y justo cuando piso el primer escalón para bajar hacia la casa, él me detiene diciendo “Así que saliste con Mila ¿No? Su voz es como si me estuviera reclamando algo.
Exhalo indignada dándome la vuelta viéndolo fijamente a los ojos.
—Pues no, no Salí con Mila, Salí con Romeo y no sabes que noche magnifica pase a su lado ¿Algún problema? —lo veo con una mirada llena de desafío.
—Bueno, Bueno… Por mí no hay problema ya que no me interesa con quien te relacionas, más sin embargo, tu padre no sonaba muy amigable cuando menciono que te habían visto con un hombre en un cine—me ve con una sonrisa.
— ¿Te atreviste a decirle? —me doy la vuelta dirigiendo mis pasos hacia él.
—Yo no dije nada, más bien parece que te tiene vigilada. Pero me dijo que si le prometía hacerte mejor persona te quitaría esos guardaespaldas.
No lo puedo creer ¿Me tiene vigilada? Y yo ni en cuenta. Además como se atreve mi padre a poner mi libertad en manos de mi hermanastro, no cabe duda de que esa mujer lo tiene embrujado.
—Pues no te creo parece ser que fuiste de chismoso, de seguro te ardió ver cómo me iba con él, es que si vieras como besa es tan…
— ¿Crees que me dan celos? Más bien me das pena, ver cómo siendo una chica de alta alcurnia, sofisticada y… —Traga saliva.
— ¿Y qué? ¿Qué ibas a decir?
—Y tan tonta como para comportarte de esa manera, parece que te pones en charola de plata para que te traten como un objeto, si vieras lo que hablan de ti por los pasillos, como por ejemplo ¡Es una pelirroja tan estúpida que me puedo llevar a la cama en cualquier momento! Eso es lo que he escuchado de los amigos de ese tal Romeo y de varios tipos mas ¿Acaso debo de pensar que lo eres? Digo termine contigo en la cama y…
Ni siquiera lo dejo hablar, solo le estampo mi mano en el rostro, ahora resulta que hablan de mí, cuando jamás lo habían hecho ¿Sera que estoy perdiendo la cabeza? Trago saliva viéndolo indignada, si tan solo supiera que hice todo eso por él, pero claro para todos soy solo una pelirroja estúpida.
Sin decir más lo miro con ojos llorosos, simplemente me alejo bajando las escaleras velozmente.
Varios días después…
Me siento tan ofendida que no he querido verlo a la cara, menos mal que hoy llega mi padre o por lo menos eso escuche de las empleadas, y si, nunca había estado tan impaciente de que hasta la misma Erara quiero que regrese.
—Señorita ¿Quiere desayunar? El joven Bastián está en el jardín. —pregunta una de las empleadas.
Antes de responder miro hacia el jardín para notar como él está tomando el desayuno.
— ¡No! Yo no desayuno con tipos tan cultos, no quiero manchar su reputación, con permiso—cruzo el jardín no sin antes verlo a los ojos.
Claramente él se pone de pie en tanto menciona mi nombre, sin embargo dejo de escucharlo en cuanto subo al coche y le pido al chofer que me lleve directo a la universidad.
En clase de Biología…
Por primera vez pongo tanta atención a la clase que solo me dedico a traspasar apuntes y seguir con la misma seriedad de la mañana, no pretendo volver a ser tan estúpida, creo que él me hizo sentir tanto que me encapriche de más. Por eso es que debo pensar fríamente antes de volver a ser estupideces como la de Romeo solo para llamar su atención.
Porque si voy a darle celos será con alguien que valga la pena y no sea tan idiota como mi compañero de clases. En fin el timbre suena y hasta ahora no le he regalado ni una sola mirada así que no sé que está haciendo o que está viendo.
—Oye estas muy renuente con el profesor. Él te ha mirado varias veces ¿No es algo bueno eso? —Mila suena confundida por mi comportamiento.
—No cuando piensan que eres una pelirroja tonta y desalineada que se parece una cualquiera—menciono sin dejar de apuntar.
— ¿Quién carajo dijo eso? Si por eso mismo es que te desean tanto porque eres todo lo opuesto a eso, ni siquiera le has hecho caso a ningún solo chico desde que terminaste con Andrés, de eso ya varios años. Es verdad que te gusta llamar la atención pero de ahí a meterte con cualquiera.
—Es hora de irnos—guardo mi cuaderno y tomo mi mochila para salir del salón de clases.
Mila y yo vamos caminando por el estacionamiento, todo iba a la perfección pero eso cambio cuando Romeo y sus amigos nos interceptaron, dos de ellos toman a Mila a la cual le empiezan a acariciar las piernas mientras que Romeo me toma del brazo atrayéndome a su cuerpo.
—Oye pídeles que suelten a mi amiga ¿Qué te pasa? —lo miro asustada.
—Primero cumple. La verdad es que me dejaste bien prendido ese día que te sentaste en mis piernas, quiero que seas mía, vamos a un hotel ahora mismo, además ayer no paso de unos besos—sonríe de forma descarada.
—Claro que no, es verdad que fue una estupidez de mi parte, pero eso no te derecho a querer llevarme a un hotel ¡No quiero! —lo empujo para luego ir por Mila, no obstante él me toma de mi cabello haciéndome retroceder en tanto me lleva a uno de los coche en donde me recarga para meter sus manos por dentro de mi pantalón.
Esa acción hace que tiemble de miedo mientras no dejo de decirle que pare, ni hablar de Mila la pobre está llorando con desesperación. Ambas gritamos pidiendo ayuda sin embargo esos idiotas nos cubren los labios.
Luego de varios minutos, pienso que esto se acabó, lo que no contaba es que apareciera Bastián quien toma de la camisa a Romeo tirándolo al suelo, luego de eso va por los otros dos haciendo lo mismo, mientras que Mila y yo nos abrazamos con temor.
En la dirección…
—Tomados los testimonios de las chicas y los videos del estacionamiento, el joven Romeo y sus amigos serán dados de baja de la institución.
—Pero directora—Romeo intenta defenderse.
—Si no quieres más problemas Romeo acata las ordenes que se te dan, y si es todo se pueden ir.
Minutos más tarde…
Mila se fue con sus padres, mientras que yo camino con los brazos cruzados hasta que escucho como me pitan haciéndome salir de mis pensamientos, al regresar a mi realidad veo como Bastián baja de su coche para tomarme de los hombros y verme a los ojos.
— ¿Estas bien? —soba mis brazos viéndome con preocupación.
Asiento en silencio retrocediendo un paso hacia atrás, seguido de eso me dispongo a querer cruzar la cera, y cuando doy apenas dos pasos él menciona “Si quieres te puedo llevar a casa”
Detengo mis pasos arriba de la banqueta diciéndole “No te preocupes, vengo con el chofer es mejor que cada quien tome su camino” Las últimas palabras las menciono con voz entrecortada, como si el alma se me hiciera en mil pedazos.