Capítulo 7
Noto como él traga saliva a la vez que se voltea hacia otro lado. De ninguna manera voy a permitir que haga eso por lo que enseguida me cruzo hacia el otro sillón en donde lo tomo del rostro haciendo que me vea a los ojos.
Ambos estamos tan cerca que siento su respiración en mi cara, algo que me hace sonreír deliberadamente y mientras hago eso tomo su mano poniéndola en mi cintura, simultáneamente Bastián se pone de pie haciéndome bruscamente hacia un lado.
—Deja de provocarme ¿Acaso no te da vergüenza hacer esto? —frunce el ceño.
—Me gustas ok y quiero algo contigo—le digo seria y segura de mi misma.
Nuevamente pongo mi mano en su hombro para verlo fijamente a esos ojos verdes los cuales captan mi atención.
—Tú a mí no y te pido que dejes de hacer esto, sino lo haces me veré en la necesidad de tomar cartas en el asunto ¿Entendiste? —menciona con firmeza.
Ese tono de voz no me gusta, maldita sea, quizá debería de quitar el dedo del renglón sin embargo debo admitir que él que me rechace provoca que mi interés por él aumente, aun siendo así no permitiré que sepa lo mucho que me hace sentir por lo que lo veo con desagrado.
—Está bien, tú te lo pierdes, tampoco te voy a estar rogando—alzo una de mis cejas apartándome de mi hermanastro para seguir con mi camino hacia mi recamara.
No obstante su voz llena de masculinidad hace que me detenga justo cruzando el primer escalón, luego de eso siento como toma mi mano dejando unas hojas en ella.
—Ponte a estudiar que mucha falta te hace—suelta mi mano para irse.
Instantáneamente una sonrisita de lado se dibuja en mis labios. Si hay algo que no me gusta es que me digan que hacer, como tampoco que me rechacen y si lo soporto es porque hay una beca de por medio, además de que como dije él me gusta y mucho.
Al día siguiente…
La tortura de la universidad está a punto de terminar por lo menos por el día de hoy en el cual he tomado la decisión de hacer algo para incitar los celos de Bastián, digo no puedo equivocarme cuando siento que le gusto.
Por ello es que ahora estoy sentada en las piernas de uno de mis compañeros uno que al que siempre le he gustado.
— ¿Por fin aceptaras salir conmigo? —menciona intentando acariciar mis piernas lo cual no le permito, quizá a vista lejana se vea que soy una chica muy liberal pero a decir verdad, solo me gusta ser complaciente con el hombre que llama mi atención por lo cual hacer esto me provoca cierta incomodidad, pero todo sea por llamar la atención de Bastián quien enseguida entra al salón.
Finjo no verlo aunque poco después lo veo de reojo, además de escuchar como tira su maletín sobre el escritorio al mismo tiempo que exige que le pongamos atención, posteriormente seguido de escuchar eso procedo a darle un beso en el cachete a mi compañero el cual espera más de mí, algo que no va a suceder nunca.
Más tarde…
Es la hora de revisar un ejercicio, así que hago la fila correspondiente para mi turno, menos mal que soy la última de la fila en la que permanezco algunos minutos antes de estar frente a él quien no me mira a los ojos.
Carajo ¿Por qué no me mira? Incluso por más que quiero verlo fijamente él esconde su mirada en ese cuaderno el cual tacha una y otra vez, frunzo los labios al mirar tal cosa, y cuando por fin desliza el cuaderno, mismo que en esa hoja está lleno de correcciones, sigue sin verme a la cara, por ello es que tomo ese cuaderno no sin antes deslizar mi mano por encima de la suya.
¡Bingo! Sonrio hacia mis adentros viendo como levanta la mirada al mismo tiempo que quita su mano de la mía, aun así sonrio viéndolo de manera coqueta.
—Deja de provocarme Clara y dedícate a estudiar —menciona en voz baja y sutil.
Exhalo justo antes de irme.
En la hora de salida…
Justo parada en la puerta no dejo de mirarlo, sí que se ve realmente sexi siendo profesor.
—Entonces ¿Me aceptas una salida al cine? —pregunta Romeo quien está ansioso por saber mi respuesta.
Aun viendo a Bastián quien viene hacia la puerta, me dispongo a subir el tono de voz diciendo fuerte y claro “Obvio que aceptare la salida, te veo en la noche” termino de decir para ver como Bastián levanta la mirada viéndome fijamente al momento de pasar a mi lado.
En casa por la noche…
Menos mal que logre convencer a mi padre de dejarme salir, aunque tuve que mentir que lo haría con Mila, por suerte ella me cubre, y no es como que quisiera salir con Romeo, no obstante tengo que despertar los celos de mi hermanastro si quiero conseguir que se enamore de mí, solo así tendré esa beca.
Esta vez me vestí mas mi tipo, algo rosado y dulce, pero que también es sexi mas no revelador. Como sea avanzo hacia la planta de abajo en donde me encuentro a Bastián quien me mira con una mirada nada amigable.
— ¿A quién le has pedido permiso para salir? —se mantiene recargado en el muro a la vez que sostiene una taza de café.
—Yo no necesito tu permiso para salir, pero para que lo sepas hable con mi padre y me dio permiso ¿Cómo ves? —lo veo victoriosa.
— ¿Así? —Frunce el ceño — ¿Y le dijiste que irías con Romeo? —me ve con sospecha—No es que conozca muy bien a tu padre pero a lo que llevo conociéndolo, se ve que es demasiado estricto, y más a estas horas de la noche.
—Mi padre puede ser estricto pero confía en mí, así que con permiso —dejo de verlo para avanzar hacia afuera
Más tarde por la noche…
Bueno aunque fue una salida planeada, no estuvo tan mal excepto que Romeo solo se la paso siendo un morboso de lo peor, afortunadamente Mila llego a rescatarme.
Por un momento pensé que Bastián estaría esperándome en la sala, sin embargo no hay rastro de él, no cabe duda que cada vez creo que mi objetivo está más y más lejos de lo que pensé.
Suspiro subiendo las escaleras yendo directamente hacia mi recamara en donde me quito los tacones para sin pensarlo tirarme a la cama a dormir.
Por la mañana…
Hoy es sábado, y aprovechando que no está mi padre, me daré el lujo de practicar ballet en casa, esto lo hago cada que puedo así que esta no será la excepción. Vestida con la ropa y música indicada procedo a ensayar la pista de baile que ensaye en la última clase que les di a mis niños.
De pronto el gimnasio se convierte en mi mejor aliado, es como si estuviera bailando en una pista de baile o en el mismo escenario con ese que he soñado miles de veces, me pierdo en la música la misma que envuelve a mi cuerpo el cual no deja de bailar y brincar al aire.
Giro y giro cerrando mis ojos sin perder la coordinación, siento como mis pies en vez de ser eso se convierten en dos plumas, esas que me elevan a dar lo mejor de mí, sigo bailando hasta que de pronto el ruido de un aplauso me desconcentra provocando que pierda el equilibrio el que recupero casi enseguida luego de ser tomada de la cintura por las mismísimas manos de Sterling quien mira detalladamente mi rostro.