Capítulo 10
Varias semanas después…
Entre los jodidos exámenes, el trabajo y la terquedad de Bastián de hacerme renunciar me van a volver loca, estoy tan cansada que solo al entrar a casa me dejo caer de espaldas sobre el sillón en donde esta él tomando una taza de café.
Que milagro que está aquí, tenía tanto sin venir que finjo no verlo.
— ¿Ya estas lista para renunciar? —deja la taza de café sobre la mesita de centro.
—Ya te dije que no voy a renunciar, así me parta el alma, porque ya que no me quieres dar una beca por lo menos quiero trabajar para ahorrar y largarme a parís—termino de decir para ver como mi hermanastro me hace una seña de que guarde silencio.
— ¿Quieres bajar la voz? —cubre mis labios de manera instantánea, ni siquiera vi cuando fue que se acercó a mí para cubrir mis labios.
—Oye no seas dramático, nadie está aquí para escuchar.
—Recuerda el acuerdo entre nosotros, si alguien se entera de tu misma boca tendrás que renunciar —me advierte quitando su mano de mí.
—O sea que no quieres que renuncie —lo veo asombrada.
—Claro que quiero que renuncies, solo fue una acción sin pensar —suena molesto.
Varios días después…
—Ay no, mi padre me va a matar, saque la calificación más baja de toda la universidad —sueno preocupada.
—Tranquila, pienso que deberías ser franca con tu padre. Él debería entender que no te gusta esa carrera.
—Él no lo entiende —la miro con tristeza y metida en mi momento. A lo lejos se escucha como una multitud de gente hace bulla tan ruidosa fue que mi curiosidad me hace querer ir a ver.
Cuando hago eso me doy cuenta de que no debí seguir mi intuición, lo que debí hacer es irme porque justo ahora que veo como Bastián esta con un ramo de flores frente a esa profesora la cual luce emocionada, puedo ver lo mucho que me afecta verlo con otra.
¡Maldita sea! Creo que él me gusta más de lo normal tanto que siento una especie de sentimiento el cual sentí cuando Andrés me lastimo.
— Ay amiga creo que es mejor que nos vayamos—Mila me toma de la mano para llevarme junto con ella.
Y cuando paso por un lado de ellos no dudo en voltear a verlo mostrándole una mirada llena de dolor.
Más tarde…
—Ay amiga sí que te gusta ese hombre, mira que estas seria desde que llegamos a tu recamara —frunzo los labios manteniendo mi rostro recargado en la cara de Mila,
—No puedo entender cómo es que me rechaza una y otra vez, estoy jodida sabes, creo que debería olvidarme de esa beca, aunque siendo sincera, la beca paso a segundo término porque siento que si me gusta de verdad—me cuesta decir las últimas palabras.
—Uy amiga estas en problemas, pero ella es solo su novia, pienso que deberías intentarlo por lo menos una vez más y veremos, si ya no te hace caso pues lo dejas por la paz.
—No lo sé Mila, No lo sé—cierro mis ojos.
Al día siguiente…
Hoy como todos los días luego de ir a la universidad me dispongo a venir un rato al hospital y luego a la academia, y aunque el rol este algo pesado no pretendo renunciar ya que necesito ese sueldo ahora más que nunca.
Voy de camino por el pasillo, llevando unas carpetas en mis manos sin embargo me detengo en cuanto veo como la profesora y Bastián están en medio del pasillo ¡Carajo! Noé pretendo ver como ambos derraman miel ante mis ojos.
Deliberadamente me doy la vuelta huyendo hacia otra dirección.
Minutos más tarde…
Me encuentro acomodando ese dichoso librero el cual él me puso a limpiar, no tengo idea para que quiera que lo haga cuando es evidente que esta más que rechinando de limpio.
Como sea solo sigo limpiando hasta que de reojo veo como se abre la puerta a la vez que él entra. De mi parte solo me dedico a seguir limpiando, es ahí cuando recuerdo lo que me dijo Mila, y si, quizá no debería estar haciéndole caso, sin embargo, no es justo que me hayan arrebatado al que se supone que a estas alturas tenía que ser mi novio o por lo menos mi casi algo.
Frunzo el ceño viéndolo de reojo creo que es el momento, me digo a misma provocando que la escalera se mueva, como al mismo tiempo grito pidiendo ayuda.
Afortunadamente Bastián reacciona a tiempo atrapándome con sus fuertes brazos, de mi parte lo miro con una sonrisa en mis labios, esta vez solo me quedo viendo sus ojos hasta que de pronto se escucha como tocan con insistencia la puerta, seguido de eso la voz de Karime se escucha diciendo “Amor ¿Puedo entrar?” Es ahí cuando Bastián me baja rápidamente, y cuando estoy a punto de comentar algo la odiosa esa avisa que va a entrar.
Justo en ese momento, él me toma del brazo y me mete por debajo de su escritorio.
—Amor se me olvido dejarte tu comida —escucho como ella deja algo arriba del escritorio.
—Ah gracias—Bastián suena nervioso.
— ¿Estas bien? ¿Qué estás haciendo que te noto algo rojo de la cara?
—Nada amor estoy trabajando—toma asiento fingiendo teclear su computador.
—Bueno te dejo—ella se despide con un beso.
Eso lo veo desde donde estoy ¡Maldita sea! Siento que mi piel arde del coraje. Posteriormente se escucha como sale del consultorio, debido a eso estoy por salir, sin embargo, veo sus piernas justo frente a mí, por ello es que decido tomar partido de esto.
Sé que dije que no lo volvería hacer, pero es que estoy desesperada, antes de tomar valor muerdo mis labios a la vez que me apoyo de sus piernas subiendo poco a poco por encima de él quien se sorprende ante mi cercanía.
Ante eso él pregunta mirándome fijamente ¿Qué haces? Mientras que yo le respondo “Nada que no te guste”
—Y antes de que digas algo ¿Por qué carajos me escondiste? —me acerco más a su rostro.
—Porque Karime no quiere que estés cerca de mí—menciona tan enserio que me hace exhalar indignada.
—Ah claro y tú le haces caso ¿No? Es tu novia, no tu dueña, asì que…
—Pronto será mi esposa —dice de manera seria y cortante.
Es ahí donde me aparto viéndolo incrédula, claramente esto debe de ser una broma ¿Cómo es que se va a casar asì de pronto?
—Deja de mentir por apartarme de tu lado que no lo vas a lograr —paso mi mano por su pecho.
—No estoy mintiendo y no es por ti, es porque, la amo —traga saliva.
— ¿La amas? ¿Quieres ver como no? —lo tomo de la nuca atrayendo sus labios hacia los míos.
En ese lugar solo se escucha el sonido de ese beso que pasa de ser despacio a uno dulce y apasionado, no me importa nada solo hacerle saber que está equivocado que yo soy yo a la que debe de amar.
Y si, quizá estoy sobrepasando los limites, pero por una extraña razón eso no me interesa, al menos no con él con quien me siento tan segura y tan apasionada.