Su garganta se estremeció al tragar, y se pasó los dedos temblorosos por el cabello mientras respiraba entrecortadamente. —No escuché. Tal vez debería haberlo hecho, pero no lo hice. No podía no visitarla. Así que lo hice. Llamé a la puerta, toqué el timbre. Nadie respondió. Fui a un vecino de abajo que sabia que tenia sus llaves de repuesto. Un señor mayor con el que solía tomar el té antes de que se pusiera demasiado enferma. Me dio la llave. Abrí su apartamento. La encontré en la bañera... miró de reojo y luego al suelo, cerrando los ojos...usó la energía que le quedaba para cortarse las muñecas y desangrarse. Estaba en un rio de sangre. Por eso se peleó conmigo. Por eso no quería que viniera más. Decidió quitarse la vida. Y lo hizo de una manera tan dolorosa y solitaria. —Franciszka—

