Ella sonrió, -Claro- Después de la tercera clase tuvimos receso, caminé hacia el casillero de Mía y la vi con Alan
-No, no recibí ninguna carta, debo ser un monstruo para las mujeres- Dijo Alan
-Exageras mucho- Contestó Mía
-¿Exagerar?, Mía por favor- Alan abrió su casillero y solo había libros en el, -Ni una maldita carta- Luego cerró su casillero frustrado
-¿Mía podemos hablar?- La mire nervioso
-Claro- Mía sonrió y Alan se alejó un poco
-Yo te compre esto para ti, es para que lo uses está noche, bueno puedes usarlo cuando quieras es tuyo, solo digo que me gustaría verte con esto puesto- Mía me miró sonrojada, -No lo escogí yo, fueron Leila y Julia.
Mía abrió la bolsa, -Un vestido y zapatos.
-Te vi mirando la vidriera y creí que querías algo de ahí, bueno úsalo cuando quieras- Me alejé de ella y fui junto a Alan
-¿Cómo te fue?- Preguntó Alan leyendo su celular
-Bien o tal vez mal, no lo sé.
-Invite a Mía a la fiesta de esta noche.
-¿Qué?
-Leila irá con alguien más- Alan miró a un lado, -Así que cuando estés listo dame la señal y me alejaré de Mía.
-¿La invitaste por mi?
-Bueno, tu no ibas a hacerlo y Marcos aún no lo había hecho, alguien más tenía que dar ese paso por ti- Alan palmeo mi hombro, -¿Recuerdas que clase tenemos ahora?- Vimos a Mía alejarse de los casillero y volver al salón con una sonrisa
-Química- Contesté con una sonrisa al verla
-La que más odio- Alan se dirigió a su casillero y al abrirlo una carta cayó de él, -¿Qué mierda?- Al tomarla la abrió y la leyó en vos alta, -Feliz día de San Valentín Alan, espero que al menos mi carta te haga sentir el monstruo más sexy de la escuela- Sus mejillas estaban rojas y comenzó a reír hasta dejar escapar un par de lágrimas, debió ser muy divertida esa carta
-¿De quién es?- Pregunté curioso, Alan cerró la carta
-Pequeña ratoncita- Murmuró
-¿Mía?, ¿Por qué te dio una carta de San Valentín?
-Cálmate celosito, solo es para hacerme sentir bien, ahora vamos a la clase y procura sentarte al lado de Mía, Marcos estará entrenando el resto del día- Ambos nos dirigimos a la clase y cuando entramos la vi sonriendo a cada segundo mientras miraba aquella bolsa, -Creo que tú regalo le gustó mucho.
-Eso parece- Contesté sonriendo, sentí un fuerte golpe en mi espalda
-Ve por ella tigre- Dijo Alan empujándome, él se sentó a un lado de Leila, caminé hacia Mía
-¿Puedo sentarme?- Pregunté nervioso
-Claro, Marcos no podrá venir a clases hoy.
Simplemente me senté y esperé al profesor, -Así que irás está noche con Alan.
-Si, me invitó y parecía bastante deprimido.
-Si, Leila irá con alguien más a la fiesta de San Valentín.
-¿Es por ella?
-Si, me gusta hace mucho.
-Leila irá a la fiesta con Liam.
-¿Tu hermano?
-Si, me dijo que Leila lo invito a la fiesta de San Valentín, han estado hablando hace unos días, creo que le gusta.
-Ya veo.
-¿Irás a la fiesta está noche?
-Si, claro seré un pobre diablo sin pareja, pero iré.
Mía simplemente desvío la mirada, -Leí los archivos que me pasaste y encontré algo curioso.
-¿Curioso?
-Bastante curioso, no habla específicamente de este pueblo, pero habla del pueblo vecino, se dice que una estudiante fue encontrada muerta en el pueblo libertador, su pueblo natal y alertó a los demás pueblos, la joven tenía el rostro destrozado, quien lo hizo estaba furioso, según los oficiales encontraron restos de resina de poliéster en su cabeza, la golpeó hasta matarla, las huellas de los golpes en su cuerpo eran extrañas.
-Ese pueblo se encuentra bastante lejos de nosotros- Mire a Mía intentando encontrar lo curioso, ella sacó un enorme mapa de los pueblos y lo puso frente a mi.
-Aquí esta el pueblo Barracas.
-Su pueblo vecino.
-Exacto, ¿Sabes que sucedió en ese pueblo? - Me miró seria, -Después de doce años desapareció una mujer de unos veinte siete años era una profesora de secundaria de ese pueblo, la ahorcó hasta matarla, pero en este caso no se encontraron restos re resina, su cuerpo fue hallado en Libertador desde ese momento nació la guerra entre esos pueblos, se decía que asesino venía del pueblo Libertador.
-¿Y lo curioso es?
-Que, en el pueblo siguiente, en Lupa a tan solo seis años una estudiante de diecisiete años apareció muerta en un campo, según la investigación fue muerte accidental, ella parece haberse caído en un pequeño desnivel y se golpeó la cabeza con las rocas además de los golpes en el cuerpo- Mía suspiró, -Solo un oficial de todos allí estaba seguro que fue un asesinato.
-Siempre hay alguien que quiere ir contra la corriente, Mía fue una muerte accidental no un homicidio- Intenté relajarme, hasta que la escuché
-El oficial era tu padre.
-¿Qué?
-Reunieron a oficiales de muchos pueblos para estar seguros, ya que está muerte rompía el patrón del pueblo Libertador y Barracas, todos estaban seguros que solo fueron aquellas veces y está fue un accidente a excepción de tu padre quien en su informe dijo que había inconcluencias en la muerte de la estudiante, claro que al ser el único fue descartado.
La mire sorprendido de lo mucho que había investigado y lo raro que fue que mi que mi padre no me hablara de aquel hecho, -¿Y que piensas del secuestro de ahora?
-Creo que es el mismo sujeto y extraña la sensación de matar, cada muerte se acerca más a la otra, después de la primera, dejo pasar doce años hasta la segunda, la estudiante del accidente fue seis años después en el tercer pueblo y ahora en el mismo pueblo dos años después desaparece otra estudiante, no es coincidencia Erick.
-A todo esto, ¿Por qué llama tanto tu atención?, no sucedió nada aquí- Mía bajo la cabeza y entrelazó sus dedos, creí que fue él tono que usé, está a punto de pedirle perdón hasta que dejó las fotos de las víctimas sobre mi pupitre, sentí un fuerte latido en el pecho y solo la miré
-Tal vez solo es mi imaginación, pero prefiero que me lo digas tu.
Aquellos rasgos eran similares, las víctimas tenían mucho en común, color de cabello, ojos, la tez, siempre solas y aisladas de resto, miré a Mía intentando ocultar mi preocupación y recordé los folletos de la chica desaparecida y los rasgos idénticos a los de Mia, -No te preocupes, solo es tu imaginación- Forcé una sonrisa, la forcé tanto que me causo dolor, tomé las fotos y las guardé en mi mochila al igual que la información que ella reunió
-¿Qué haces?
-Me llevaré todo, no quiero que sigas mirando esto, solo distráete está noche estaré ahí y prometo que bailaremos, te hare reír y no te dejare sola- La mire directo a los ojos, -Solo piensa en algo más que no sea esto.
-¿Bailaras conmigo?- Mía me miró directo esperando una respuesta, está vez no tomaría precauciones, no pondría límites y no sería frío con ella
-Hare todo lo que quieras- Tome su mano esperando ver al menos una pequeña sonrisa en ella, miré su boca y observé sus labios
-¡Mía!- La fuerte e insoportable voz de Julia me distrajo perdiendo de vista los labios de Mía, -Después de la escuela o después d estudiar trabajo ve a mi casa, te pintare y te haré un peinado estará Leila allí.
-¡Claro!- Mía parecía estar feliz, aquella sonrisa forzada dejo de estarlo, sonreí naturalmente y me relaje, Mía, Leila y Julia estaban hablando y organizándose para esta noche, de la nada sentí una presencia bastante molesta, mire irritado hacia atrás y vi a Luis mirarme directamente