PASADO

1458 Palabras
-Claro- Liam tomó la mochila de su hermana y Alan llamo a Luis quien estaba a punto de irse a su casa, parecía deprimido, pero aceptó ir, Marcos se unió sin dudar, a cada segundo intentaba animar a Mía diciéndole cosas como que cuando sea famoso la llevaría a recorrer el mundo, que jamás tendría que volver a preocuparse por nada más que ser feliz, fue irritante escucharlo a cada momento, pero la risa de Mía me tranquilizo -¿No debería ir a su casa?- Le pregunté a su hermano -Ella debería ir a casa a descansar, estudiar y ser una chica normal, pero ve y díselo estoy seguro que querrá escucharte- Esa sarcástica pero buena respuesta me hizo comprender que Mía necesitaba el dinero, aunque su hermano no quisiera que trabaje, aunque su madre tomara doble turno en el hospital, aunque diera esas clases particulares, ella seguiría por alguna razón, una vez que llegamos al café, Mía nos agradeció el haberla acompañado y fue a trabajar Liam por un momento nos miró, -Si tienen tiempo me gustaría invitarles un café, quiero hablarles de algo- Entro a la cafetería, Marcos entro sin dudar, fui detrás de él y los demás detrás de mi, tenía una gran curiosidad por saber que era lo que quería decirnos y sospechaba que se trataba de Mía, nos sentamos en una mesa, -Pidan lo que quieran. -Buenas tardes, que van a pe…- Mía se avergonzó al vernos en la mesa, -Creí que ya se iban. -Sera por poco tiempo, quiero un café irlandés, ¿Ustedes? -Jugo de naranja por favor- Dijo Leila nerviosa -Agua, el café mancha los dientes- Comentó Luis, Arqueé una ceja, si que es un tarado -Submarino- Contestó Alan, todos los miramos, - ¿Qué?, es mejor que el café. -Opino lo mismo- Comentó Mía con una sonrisa Alan la miró y luego me miró con una sonrisa presumida, -Gracias ratoncita- Estaba a punto de decirle a Mía lo que quería hasta que lo escuché -Lo de siempre Mía- Mire a Marcos irritado, ¿“lo de siempre”? -Capuchino- Contestó Mía sonriendo -Ya sabes lo que me gusta- Le dije impulsivamente, ambos nos miramos -Café n***o, enseguida vuelvo- Mia se alejó y por un momento nadie dijo una palabra, hasta que Liam rompió la tensión -Y bien, ¿Cuál de ustedes es su novio?, supongo que eres tú- Dijo Liam mirando a Alan -¡¿Qué?!- Marcos y yo miramos a Alan -Lamento romper tu corazón amigo, pero estos dos idiotas son candidatos no yo- Alan nos apunto a mi y Marcos -No- Dije rápidamente, Marcos estaba nervioso, pero no dijo nada -¿Ninguno?- Liam nos miró extrañado, -Estaba seguro que alguno era su novio. -No, Mía no tiene novio, pero estoy segura que alguno de los dos quiere salir con ella- Contestó Leila, perra traidora pensé al escucharla -Tendrán que competir por mi bendición- Dijo Liam sonriendo de forma maliciosa Carajo, esa fue la única palabra que paso por mi cabeza, por un momento mire a Marcos, ¿Quién en su santo juicio competiría con el atleta guapo?, -Lo siento creo que te confundiste, no estoy interesado en tu hermana de esa forma, solo es una buena amiga- Cuando dije eso Mía estaba ante nosotros con una bandeja llena de bebidas -Liam deja de atormentar a Erick- Dijo Mía colocando cada bebida en la mesa, -Él ya me lo ha dicho más de una vez, no tiene ningún interés en mi- Contestó avergonzada, -Así que basta- Susurró en vos alta -Lo lamento- Dijo Liam, Mía forzó una sonrisa y se alejó de nosotros -Todo es increíblemente dramático, ¿Pero porque estamos aquí? - Preguntó Luis -Claro- Liam parecía estar pensándolo bien, -Creo que son las personas más cercanas a mi hermana, principalmente ustedes dos- Me lo dijo a mi y Marcos, -Mía y yo venimos de la ciudad, nuestro padre era un desastre y bastante violento, pasé tanto tiempo en el club de kickboxing que no había notado lo que sucedía en mi casa, mi padre no solo violentaba a mi madre, también a Mía- Liam la miró, -Ella suele usar esos suéteres para cubrir las cicatrices, en sus brazos y espalda- Aquella expresión en su rostro, aquellos ojos rojos, aquel arrepentimiento reflejado en el fue bastante duro, -Si tan solo hubiera estado allí para ellas, pero todo se fue al carajo cuando mi madre solicitó el divorcio, el bastardo había hecho varias apuestas y nos enbargaron casi todo, la casa, los electrodomésticos, muebles, el auto, todo ya no teníamos nada, nada más que un pequeño ahorro secreto de mi madre, compro esa vieja casa y nos mudamos al pueblo donde esa basura no pueda encontrarnos- Liam había terminado de beber su café irlandés, luego nos miró fijamente, -Se los digo, porque quiero que la cuiden cuando yo no esté cerca de ella, ¿Puedo confiar en ustedes? -Si- Contesté tan rápido que ni siquiera lo había pensado -No hay problema- Contestó Marcos -Claro amigo, ella ya es uno de nosotros- Dijo Alan, Leila sonrió y Luis simplemente asintió -Gracias, si algo sucede, Marcos tiene mi número- Liam se levantó, -Cuídense- Caminó hasta el cajero, pago todo y se fue, pero Leila se levantó rápidamente y corrió tras Liam, los vimos hablar afuera -¿De que estarán hablando?- Preguntó Alan, no podíamos ver mucho pero fue bastante rápido, Leila volvió con una pequeña sonrisa, pero al poco tiempo miró a Mía y escuchamos pequeños pero notables sollozos, era Leila quien lloraba -Leila no la mires y deja de llorar- Dijo Marcos intentando disimular -Es que la paso tan mal, todo es tan injusto para ellos y aún lo es a pesar de dejar todo atrás- Leila solo lloraba y llamaba la atención de lagunas personas Una mujer se levantó de una mesa con varias personas que nos miraban, -¿Estás bien?- Preguntó la mujer, Mía nos miró y eso me puso nervioso -Lo lamento, es que todos nos llevamos materias y será muy difícil levantarlas- Dije con una sonrisa nerviosa -Tengo cinco metidas en el culo ahora- Comentó Marcos deprimido -Chicos solo deben estudiar es todo, la vida no se acaba por eso, suerte- Aquella mujer sonrió y volvió con los demás, -Solo se llevaron algunas materias, no es nada grabe- Comentó a su grupo, suspiramos aliviados y miramos irritados a Leila, al poco tiempo dejo de llorar -¿Qué se supone que debemos hacer?- Preguntó Alan -No dejar que la molesten- Contesté -Después de lo que sucedió hoy, atacarán a Mía con todo- Marcos miró a un lado, -Gustavo y Alex irán contra ella. -Aun quiero saber quién carajos los delató- Alan se recostó en su silla y miró a Mía, -No creo que fuera ella. -No, fui yo- Miramos a Marcos -Todo esté desastre es tu culpa- Lo miré furioso, -Mía debe tener miedo por tu culpa, los delataste y también a Julia. -Julia no es inocente- Marcos me miró irritado, -Sabes bien los rumores que esparcía de Mía, ¿Crees que un día decidieron inventar rumores y ya?, los escuché llamarla zorra, vi a varios alumnos escribir sobre su pupitre, en clase de educación física vi a varias mujeres esconder su ropa, imbéciles que en el receso rompen su carpeta o esconden su mochila, así que ¡Si!, claro que lo volvería a hacer y si es necesario judería a todos me importa una mierda, al menos yo hice algo, ¿Qué demonios hicieron ustedes?, solo miraron- Nos dejó sin palabras porque tenía razón, mantuvimos el silencio y poco a poco uno por uno volvió a su casa, Alan acompaño a Leila y después de escuchar a Marcos sentí que no tenía derecho a mirar a Mía, solo volvía a la estación con mi padre y me quedé allí toda la noche, mientras está allí mirando las estrellas vi a Marcos y Mía caminar juntos en la noche, mientras el hablaba Mía miraba las vidrieras y por un largo tiempo solo miró una en específico, una vez que se fueron me dirigí a esa vidriera y busque que es lo que llamó su atención, entre tantas cosas de San Valentín era un poco difícil. -Te escapaste de la comisaría campeón- Mi padre se posicionó a mi lado y miró la vidriera, -¿Algo que mi muchacho…- Observó los corazones, vestidos, cartas de amor y la joyería -Quiera?- Supongo que por un momento tubo una mala impresión -Quiero lo que Mía quiere. -¿Y eso es? -Aun no lo se. -San Valentín será en un día, es mejor que lo descifres- Mi padre me dio un par de palmadas en la espalda y volvió a la comisaría
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