Cuando despierto, lo último que recuerdo es su rostro y esa risita traviesa. No estoy en el granero, estoy en una habitación normal; muy afeminada y ordenada. Mi cuerpo se siente igual de pesado a mis parpados, aunque no tengo ningún síntoma de los que tuve en aquel lugar. ¿Cómo es eso posible? Miro mis brazos y están llenos de moretones; significa que no fue solo un sueño. Levanto la sábana blanca que me cubre para mirar mi cuerpo y tengo unos vendajes en la pierna izquierda. Me encuentro vestido con una camisa larga de color rosa. Por curiosidad, la acerco a mi nariz y un perfume dulce emerge de ella; es extremadamente relajante. Comparado a la pudrición de ese lugar, definitivamente este olor es agradable. La puerta del cuarto se abre y alcanzo a ver a Noah, vistiendo solo una camisa blanca y larga. Desvío la mirada al verla, ya que sus senos se marcan a través de ella.
—¡Qué bueno que despertaste, Caden! — sonríe dulcemente.
—¿Cómo es que estoy aquí? ¿Acaso estoy soñando?
Entra a la cama, y se acuesta bocabajo.
—No esfuerces tu voz demasiado.
—Respóndeme, por favor.
—Te saqué de ese lugar. ¿No es lo que importa?
—¿Cómo supiste dónde estaba?
—Llevabas varios días sin ir a la escuela.
—Era fin de semana.
—Habían pasado cinco días desde la última vez que nos vimos.
—¿Tanto tiempo?
—Sí.
—¿Cómo supiste dónde estaba?
—Me atreví a entrar a la casa de tu madre. No te vi por ninguna parte y asumí que algo estaba sucediendo. Me lo habías comentado antes, ¿lo olvidaste?
—¿Y mi mamá?
—Se fue de viaje con tus hermanos.
—¿De viaje?
—Sí, muy lejos. Luego de lo que hizo, solamente huyó.
—Ya veo. ¿Por qué tu rostro estaba lleno de sangre?
—¿De qué hablas? — cuestiona confundida.
—Vi tu rostro lleno de sangre y tenías un cuchillo en la mano.
—No sé de qué hablas. En el estado que te encontré es normal que, quizá hayas tenido alguna alucinación o algo parecido.
—Se vio tan real.
—Debes tener mucha hambre, así que te preparé un delicioso desayuno—se levanta de la cama y sale del cuarto.
Todo es confuso. Lo mejor será no pensar más en ello. Lo importante es que ya no estoy en ese lugar. Noah regresa con una bandeja de comida, llena de varios platillos, hace mucho no veía tanta comida junta; es como un sueño.
—Que te aproveche.
—Gracias.
Como desesperado debido al hambre y lo deliciosa que se ve y está la comida. Noah no deja de mirarme ni un segundo.
—¿Lo hiciste todo tú?
—Sí. ¿Te gustó?
—Cocinas delicioso.
—Gracias. Me alegra que te haya gustado.
—¿Es esta tu casa?
—Sí.
—¿Y tus padres? Si me ven aquí se pueden molestar.
—No lo harán. Mis padres están en un viaje de negocio, siempre estoy sola en la casa.
—Ya veo.
—Llevaré la bandeja a la cocina. El baño está listo, te calenté algo de agua.
—Gracias.
Busco levantarme de la cama, pero mis piernas están adormecidas y pierdo el balance, por lo que Noah me ayuda a llegar al baño.
—Te ayudaré a bañar.
—No, no te preocupes, yo puedo hacerlo.
—¿Por qué eres tan terco? Tus piernas deben estar adormecidas. Ya te bañé mientras dormías, ¿sabías? No debes tener vergüenza.
—¿Hiciste qué? — mi rostro se calienta y desvío la mirada.
—¿Creíste que te habías bañado solo? — sonríe.
—Bueno, es que nunca me había bañado nadie, solo mi mamá.
—¿Te gustó la idea?
—¿Cómo crees?
—¿Y por qué estás tan excitado?
Me tapo con la camisa y me giro, en busca de ocultar ese hecho tan vergonzoso.
—Perdóname, por favor.
—¿Por qué te disculpas? Eso es un fenómeno fisiológico, yo puedo ayudarte.
—¿Qué?
—¿Por qué pones esa cara? Bien, ya lo decidí, nos bañaremos juntos— se quita repentinamente la camisa, quedándose completamente denuda.
—Noah, ¿qué crees que haces?
Su cuerpo se ve bien formado. Sus proporciones son casi perfectas. No quiero quedarme viéndola de esa forma tan descarada, así que le doy la espalda. Es la segunda vez que veo a una mujer desnuda y es incómodo tener recuerdos de mi mamá. Aunque no puedo apreciarla bien, su perfume no me ayuda a controlarme. Sus brazos rodean mi cuerpo y se me eriza la piel. Saber que está desnuda y su cuerpo está así de cerca al mío, me pone inquieto y nervioso.
—¿Por qué haces esto?
—¿Por qué crees que lo hago?
—No lo sé.
—Aquí tengo todo lo que necesitarás, estarás bien en este lugar, te aseguro que nada te faltará.
—¿Qué pasará si regresan tus padres?
—Les explicaré, pero no creo que eso suceda— sonríe—. Te dejaré solo para que te sientas más cómodo — recoge la camisa y se la pone —. Si necesitas algo estaré afuera.
Permanezco un largo rato debajo del agua, dejando que recorra por todo mi cuerpo. El agua caliente ayuda mucho al corrimiento. Termino de asearme y salgo del baño en toalla, Noah no está en la habitación, pero ha dejado otra camisa y esta vez es negra. Luego de vestirme salgo del cuarto, la llamo por su nombre, pero no responde. Dijo que estaría afuera, pero no está aquí. Camino por la casa hasta llegar a la sala. Todo se ve bien organizado, parece realmente una casa normal; nada comparado a la que vivía. Entro a la cocina y logro ver un cuchillo encima de la estufa. Es muy parecido al que vi en sus manos ese día, pero este se encuentra limpio. Hay una ventana pequeña frente al fregadero y me miro en ella, cuando veo el reflejo de Noah detrás de mí y salto del susto.
—¿Qué haces aquí?