Los gritos se escucharon en cada rincón de aquella casa. Natalie Smith había llegado a su límite de paciencia con su hija. Ella tenía sus propios problemas laborales y personales como para, encima de todo, lidiar con una hija que nunca quiso tener y a la que se vio obligada a dar a luz por motivos de moralidad. Y aunque Jane le guardaba un profundo rencor a su madre, German trataba de justificarla. Natalie tampoco tuvo una madre. La madre de Natalie murió al dar a luz, así que ella jamás tuvo alguien a su lado que jugara ese papel materno, incluso en la actualidad Natalie no era cercana a nadie de su familia materna o paterna, por eso Jane también se mantenía alejadas de esas figuras. Quien vio por Natalie y su educación fue su padre, el Sr. John Smith, así que resultaba más que obvio por

