TANIA ROBERTS —¿Acaso te volviste loco, papá? —le cuestioné, al ingresar a su oficina en la casa, llena de rabia. Eran cerca de las seis de la tarde, Will me había enviado un mensaje informándome que vendría a cenar con su madre, pues mi padre los había invitado… sin siquiera preguntarme. Ni siquiera pensaba quedarme en casa, ¡Carajo! Tenía planes como todos los días. Él levantó una mano, indicándome que me detuviera. Continuó con su mirada fija en el computador en completo silencio. —¡Papá! ¿En qué carajos estás pensando? —En que quiero conocer a tu amigo, nada más es eso. —¡Will no es mi amigo! Él sonrió, levantando la cabeza para mirarme con diversión. —Ya lo llamas Will. Eso me indica lo contrario. Resoplé, cruzando los brazos a la altura de mi pecho. Cuando mi padre se pro

