Alec entendió todo y me aconsejó aceptar el capital de Manolo. —No todo. Si conoces a los Villamediana, quizás el viejo te ayude ¿No? Entendí que te adoraba—comenta Alec. No es mala idea, pienso. —Iré a verlo y le comentaré. De camino a casa de los Villamediana, temiendo cruzarme a Laura, aprovecho para llamar a Lidia. —Hola hermanita. —Hola, al mejor hermano del mundo. Te amo, precioso, me encantó el teléfono, la tablet, la computadora todo del mismo tono de rosa, eres muy consentidor y me encanta. —Todo para mí princesita. —Tu princesita pronto cumplirá diecisiete años. ¿Qué me vas a regalar que ruede? Me echo a reir, es una consentida, pero ella me consiente a mi también. —Una patineta. —No creo, debe ser importante como un carro, porque no sólo fueron mensajes, siempre habl

