Demon
Al salir de la maldita reunión el maldito manager no dudo en atacarme como un pendejo de mierda que solo jodia mi presencia. Se acerco a mi mas que molesto, lo cual no causaba nada en mi. Su molestia no pasaba desapercibida, pero el infierno que causaba en mi era muy supremo que el mismo diablo.
—¡Que Demonios es esto Demon! —me gruñe y niego poniendo mi mano en su cara.
—No se, quien vergas te crees para hablarme así, pero mi trato es con los Renaldi. —aclaré.
—Soy su manager, y tus empleados pusieron a Michell borracha como una quinceañera y a ponerse a bailar como una corriente. —me encogí de hombros, no me interesaba. —Si era canga y ese tipejo vuelen acercarse a ella Michell no volverá a pisar...
[Canga = Perra en Italiano ]
—Mucho cuidado con a quien llamas perra, pendejo —sentencie y este callo. —, y en todo caso si ella quiere regresar puede hacerlo. —deje claro. —Y si deciden no regresar, son ustedes quien pierden no yo. América es mas grande que Italia así que hagan lo que quieran, no estoy para mierdas.
Salí del maldito evento viendo como Dina y John entraban muy alegres, pero al verme ambos dieron pasos a un lado dejándome el camino libre. Jodidamente molesto y encabronado me pusieron mi chaqueta de cuero mientras caminaba hasta mi limosina negra. Las tipejas que me tocaban cuando vi a Nora corrieron a mi encuentro.
—Estamos listas señor Spencer. —dijo una de ella y yo con mi mirada hacia mi guardaespaldas las aparto ambas sin siquiera dejar que me tocasen de mas. Ambas gritaron ofendidas y moletas, pero no me inmute. No tenia ganas de absolutamente nada. Solo de recriminarle a la loca de Nora, la razón de irse con el idiota de Tom. Mientras las dos golfas golpeaban la ventana de mi auto y mis hombres subían a sus camionetas no dude en sacar una botella de whisky del bar que tenia esta limo. En segundos comencé a bajar todo el liquido ámbar que decencia por mi garganta, ardía, pero no mas que mi cabeza. Gruñí cuando termine la botella a un sin quiera mover el auto del estacionamiento. Me jodia, me jodia todo.
Mi teléfono vibro con fuerza en mi bolsillo y en lugar de contestar quien sea que me estaba jodiendo con llamarme, busque el numero de Nora y me jodio aun mas verla que se había desconectado hace una hora. Loca con buenas tetas.
—Contesta. —gruñí cuando marque y esta no lo hizo en ningún momento, ni siquiera cuando le marque veinte veces.
—Señor, ¿Donde? —me había perdido en que contestara y en la nueva botella que abrí, que no me percatarme que mi chofer llevaba mas de media hora esperando mi orden.
—Nora. —gruñí y vi como mi chofer trago saliva cuando escucho mi orden.
—Señor... creo
—¡No, no creses, porque en ningún jodido momento pedí tu pendeja opinión! —grite con fuerza y no me comprendía porque me jodia tanto que se fuese con el enfrente mío, como me ignoro cuando el apareció y como siempre lo escogía a el.
[¿Solo fui un simple follada?]
Detestaba preguntarme ello, como es que esta mujer pudo dejar que yo la follara y luego olvidar todo. En mi vida había pasado ello, las mujeres siempre lloraban a mis pies por mas y yo siempre en la cima, como toda la vida, pero ella... ella no.
Mi chofer acelero y en seguida se puso en marcha al ver que no estaba dispuesto a ir a otro sitio que con la loca con complejo de novia perfecta. No fui consiente en el momento que llegue a su edificio de mierda, con pinta de refugios donde vivía Nora. Derrame mucho alcohol por mi garganta sin perderme de vista el camino hacia el ascensor mientras mi garganta y estomago ardían del liquido que quemaba con furor.
Molesto estrelle la botella que había vaciado en la pequeña escalera donde me llevaba al departamentucho de cuarta de Nora. Con los ojos ardiendo y mareado saque la llave de mi bolsillo y abrí sin problema adentrándome en la sala dejando a mis guardaespaldas en la entrada. Escuche ruido y no dude en dirigirme al cuarto de Nora, al abrir la puerta no sabia que me congelaría en ello.
—Me gustas mucho. —la voz de Tom me hizo detenerme cuando vi a Nora encima de el, a punto de montarlo como yo quería que ella estuviera en mi.—Y me temo que mucho no pasaba eso. —la afirmación de Tom me hizo girar los ojos y maldije no poder quitarlo de ella. Camine en silencio para poder apartarlo cuando la voz de Nora me hizo detenerme en segundos.
—Tú también me gustas. —el alcohol desapareció de mi sistema.—, aunque no te merezca.
Retrocedí en silencio y estos estaban tan entretenidos entre ellos que se comieron las bocas como si el fin estaba encima de ellos. Los choque húmedos de Nora en Tom me hicieron sostener mi cabeza con fuerza, maldije haber sentido como mi pecho se hacia mas pesado y mis piernas mas ligeras. En mi shock aun retrocedía hacia la puerta observando como Nora no pensaba en mi, como me sentí yo con esto y como me jodia. En un gruñido vi como Tom giraba con Nora y este queda encima de ella y mis ojos en ese momento querían tener balas para volverlo mierda.
—Cariño... —el jadeo Tom me hizo querer vomitar—, tengo miedo de ti, de que vuelvas loco.
—Yo también... —Respondió en un gemido Nora y odie con todas mis fuerzas que no se preguntara donde estaba yo. El sonido de ellos juntos era repugnante. —, eres demasiado perfecto.
[Pronto descubrirás si lo es]
—Tú lo eres.
Salí casi corriendo de ese departamento de mierda y odie cuando no pude evitar gritar en la limo con fuerza mientras golpeaba el asiento de mi auto. En un grito ordene que me llevasen a mi pent-house y en minutos estuve ahí. Entre arrojando todo al suelo, me jodia, demasiado para ser verdad. ¿Por que mierda me importara lo que ella sentía?, ¿ porque me jodia que estuviera con el?
Patee sillas, mesas, rompí cuadros caros y mis puños deseaban golpear mas y que fuera la maldita cara de Tom. Grite con fuerza mientras estrellaba cada botella que se entrometía en mi camino. El ruido de mi destrucción a mi propia casa hizo que Ava apareciese como le había pedido, con la maldita lencería y la peluca negra que en este momento se burlaba de mi.
—¡Demon, que sucede! —hace años no escuchaba a Ava gritando, pero realmente estaba asustada en sus ojos lo veía, pero me molestaban que no fuesen los color ámbar que yo quería. —¿Qué pasa dímelo? —dijo llena de pavor, pero solo la ignore y tome de su cintura tomando en sus brazos y ella retorciéndose pidiendo explicaciones que nunca le daría. Nadie le daba explicaciones.
—En cuatro. —ordene severo y esta obedeció titubeando cuando la solté en la cama con fuerza y saque mi erección con fuerza apuntando hacia ella, pero la cual no era responsable de esta.
Sin pensarlo arranque sus lencera del cuerpo y esta grito de la sorpresa, pero no le pensé para azotar su culo y enterrarme en ella. Gruñí y luego me enterré en su coño y esta grito de placer y dolor. Estaba húmeda, pero no me provocaba nada. Maldije cuando desee que fuese otro culo, otro coño, otras testas de las cuales embestía y me complacía de ella, pero no. No era ella y me provocaba nauseas, porque como ella puede estar normal follando con mi amigo y olvidándome por completo a mi., al Demon Spencer.
Nunca me acostumbre a no recibir lo que quería, siempre obtuve lo que deseaba y esta vez no iba a ser diferente. Como pudo haber estado conmigo toda una noche y luego hacer como si un pelele fuese la que hizo gritar, humedecer y desear mas sin parar. Ella tendría que estar en mi mano y no me importaba a quien tenia que llevarme enfrente. Yo siempre obtengo lo que quiero.
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Desperté con un humor de perros y una maldita erección que dolía hasta las huesos. Por mas veces que folle a Ava no pude correrme, tantas mierdas perversas que hice con esta y nada. La mujer que hace mas de seis años follaba se corrió tantas veces ayer que se desmayo temblando del placer y yo quede frustrado de no poder correrme y solo recordar a las mujer de ojos amarillos con mi mejor amigo haciendo lo mismo que yo, solo que el la tenia a ella.
Observe a Ava aun con la peluca pelinegra n su cabeza y me maldije cuando entre a la ducha desnudo con una molesta erección queriendo atención. Sobe de esta mientras entro a la ducha y el agua acaricia mi cuerpo entero que se encuentra tenso y dolido, cierro los ojos y acelero mi muñeca en mi falo mientras odio imaginar a la loca de Nora mordiéndose su labio y observándome con ese brillo que me volvió loco cuando la partía en dos con mi polla en su coño húmedo y palpitante.
Seguí con mi masturbación cuando recordé como ella gritaba en mi boca y yo me comía su gritos en mi garganta deseando poder consumirla y comerla toda para mi. Su gemidos, arañazos, sus orgasmo azotando mi polla dentro de ella, sus tetas saltando en mi cara con cada embestida fuerte y su cuello que suplicaba que lo marcara con hambre firme de mas.
Un gruñido grave salió de mi boca cuando acelero y siento mis huevos contraerse de placer, pero este decae cuando de mi recamara se escucha claramente una canción que me hace sentir vergüenza ajena.
[Justin Bieber]
Maldita sea, porque Ava se comprometía con joderme con esas canciones culeras y estúpidas de un niñato que intentaba cantar bien sin Auto-tune y Playback. Maldije y solté mi erección con molestia entrando a mi recamara desnudo y húmedo del agua, de la ducha y de mi polla que no bajaba con ayuda de Ava.
—¿Puedes quitar esa mierda? —indague severo cuando el niñato resonó con una letras de mierda de comer no se que putas.
—Te ayudo con eso. —apunto mi polla cuando apago el reproductor que se encontraba en el techo conectado a un control remoto. —Además no tengo culpa que no te guste Justin, es de nuestra época.
—Todo lo que sea despues del dos mil, cinco es una mierda y en especial ese niñato de mierda. —tome mis bóxer cuando Ava intento tocar mi polla dura y aparte su mano en un movimiento que le hizo volar su peluca negra al suelo y mostrar su cabello rubio.
—Vamos, Demon...
—Te dije que me tocaras. —zanje su habla. —Y sabes que el la habitación nunca dices mi nombre, solo amo, señor y dueño. —deje claro y esta se molesto, pero se movió con su culo al aire a la ducha y no dude en poner Coolio-Gangsta`s Paradise mientras me vestía con mi traje n***o y tomaba mi reloj de oro y mis gemelos de plata para ir a la maldita oficina. Continúe con mis cosas esparciendo mi perfume y peinando mi cabello para bajar hacia la planta baja de mi pent-house. Mis sirvientas en una fila india esperan una con un café n***o sin azúcar, otra mis gafas negras y las mas antigua con mi cartera, la cual solo porta mi tarjeta negra de América Express, con disposición para comprar y gastar la cifra que se me antojara -solo para billonarios- a mi merced. Mientras tomaba mi café n***o la música de arriba se había detenido y vi a una Ava emocionada con el cabello suelto y húmedo ponerse en barandal con una bata de baño.
—Ayer fue increíble. —afirma.
—Si —miento—, pero no vi en que momento te pregunte.
Sonríe y niega.
—Si me llamas y no contesto, —dice mientras camino a la salida poniéndome mis gafas y otra sirvienta pone mi gabardina de cuero —, es porque estaré con mi padre viendo sobre nuevos hoteles.
Suspiro con fuerza.
—Si te llamo —tomo mis llaves del lambo n***o —, para ordenar que te quiero en mi escritorio con las piernas abiertas, lo harás.
Digo severo y veo como la dos sirvientas se sonrojan con mis palabras.
—No siempre tendré tiempo para usted, señor Spencer. —comento juguetona desde arriba.
—Siempre soy el centro de atención. —zanje y azote la puerta.
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Acelerar con Sam Tinnesz retumbando con Play With Fire en mi lambo es lo que mas me gusta para bajar el estrés que mantengo hoy día y la jodia erección que no baja en mi sistema. Los pequeños copos golpeaban mi parabrisas, pero aun así no pude evitar ver como mis jodidos empleados en lugar de trabajar se encontraban muy entrenidos hablando pura mierda, con no se quien riendo a carcajeadas. Baje y mi caminar estuvo a punto de ser detenido cuando vi a Nora con una sonrisa estúpidamente bella y hipnotizadora.
[Maldita sonrisa hipnotizadora]
Gruñí cuando vi las manos de Tom en su cintura y esta sosteniendo el café de ambos, en su cara se miraba que había follado que me jodia. Su cabello n***o como la noche volaba con el viento helado de New York haciéndola ver como un jodido pecado andante.
Al escuchar todos mi voz se sobresaltaron menos ella, me deshice de mi gafas sentí una electricidad azotar mi cuerpo y llegar hasta mi polla cuando sus ojos se conectaron con los míos, demostrando que podríamos estar lejos y con muchas personas pero nuestros cuerpo se conectarían como dos imanes.
Al caminar no pudieron joderme mas cuando los vi entrar en la oficina de Tom muy contestos ignorándome cien por ciento. Escuche atrás vez de la puerta como cuchicheaban como una pendeja pareja de enamorados y no dude en entrar.
—Ahora también pago para que follen en mis oficinas —gruñí severo y Tom negó con la cabeza. —Dije todos en la reunión.
Asiento y dejo un beso en los labios de Tom aún sintiendo mi mirada fuerte en mi cuerpo, ya que miraba como su piel se erizaba con fuerza ante mi presencia. Su aroma a rosas me revolvía el estomago con nauseas y odiaba que así fuera.
—Almorzamos después, cariño. —escuche el susurro pendejo que me hizo hervir la piel y sangre.
—Te llamo. —respondió y negué cuando se acerco para irse y la tome del brazo, no pude evitar querer besarla con todas mis fuerzas y embestirla en ese jodido mismo escritorio. Cuando salió brava solo quería que ella misma regresara, a retarme, pero no.
—No me gusta como la tratas —empezó y tome asiento, reprimiendo lo que quería decirle. —, ella es buena y ayer cometió un error. Es de novatos, Demon.
—No me gusta. —dije pero mi cabeza dijo quiero follarla por malcriada.
—Demon, por favor es mi novia. —gire los ojos.
—No es buena para ti. —contraataque.
—¿Por que tu lo dices?
—Es suficiente. —asegure y negó.
—Ella me gusta y me encanta. —dijo.
[A quien no]
—Solo te diré que seria mejor que te alejaras de ella —me puse de pie. —, porque no estaré ahí para emborrarme de nuevo contigo, por un dolor de culo como las mujeres.
Negó encendiendo su computador.
—Mejor cuídala arriba —dijo y sonreí con malicia. —, no dejes que nadie se acerque.
—Ohhh amigo —masculle. —, nadie que no sea yo se acercara.
Salí y destete no ir a azotar su culo en mi escritorio, pero lo cual haría despues.
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Definitivamente nada podía salir mal y eso revolvía mi estomago, porque no lo único que no puede es escoger lo mejor aunque este enfrente suyo. Lo único que logra con su terquedad es ponerme caliente, cachondo y de darle duro hasta romperla. Mierda no hay nada como hacer sumisa a una alma rebelde. Y no se, porque mierda yo me empeño tanto en adiestrarla como mi gatita caliente.
—No... —gruñí y con una mano tome su cuello para rodearlo y tenerla cara a cara. —, me jode que ese idiota de Alex quiera comerse tu culo. Y la maldita palabra que dijiste ayer a Tom.
No dude en follar su boca con mi lengua, deseo tanto poder hacerle de toda clases de cosas deliciosas en su jodido cuerpo, boca y dejar ni una pequeña parte de su cuerpo sin ser marcado por mi. Su gemido de satisfacción lo devoré en mi garganta mientras llevo mis manos a su culo para tomarlo con fuerza y estrujarlo como siempre se me antoja, nuestros ojos no cerraban por la luchas que mantenemos con nuestros iris. Golpea varia veces con su manos mi pecho, pero no hace que deje de comer sus labios rosa sin tregua, suaviza los golpes cuando la acorralo con fuerza en mi escritorio derribando varios recipientes que me importan una mierda.
—Deliciosa... —digo entre besos fuertes y demandantes cuando sus manos van hacia mi espaldas donde ensarta sus uñas en mi, lo cual no me jode sino que me calienta. Al fin cierra los ojos y su respiración cae en mi cara erizando mi piel en su camino. Cierro los míos y por mecánica la subo en mi escritorio solo separando unos segundos mi boca de la suya, para darle oxigeno.
—Esto... esta mal —dice jadeante cuando tomo de su nuca y junto nuestras frentes observando sus ojos ámbar que me vuelve loco.
—Abre las piernas. —ordeno.
—No... —succiono su lengua. —No debo...
—Pero si quieres. —contraataque y desabroche su cinturón en segundos para despues quitar desesperados los primero botones de su camisa blanca y mostrarme su escote con un sostén color rojo que me encendió la sangre y que polla hizo correr electricidad que hizo doler mas mi erección. Suspire y no dude en bajar y morder por encima sus pezones que aun encima del sostén se pueden observar los erectos y necesitados de mi lengua están. El gemido que soltó su garganta cuando mordí por encima de la tela hizo que mi pecho se hinchara y mi polla suplicara enterrarme.
—Demon... —gime.
—Si soy yo, gatita —sentencie. Baje las copas y mordí de estos mientras sus piernas no bajan de mi trasero y sus manos no dejan de clavarse en mi espalda. —No tienes idea de como me pusiste duro con tu presentación.
Jadee contra sus dos pezones que rodeaba con mi lengua. Subí por el valle de estas dos grandes tetas hasta su cuello y luego su oído donde mordí su ovulo haciendo tambalearse de excitación y ganas de hacerla mía de nuevo.
—Maldición... —gimió en mi cuello cuando baje su pantalón y me deshice de este para bajarme mi bragueta y mostrar mi erección enorme que quiere enterrarse en ella. —, no debería...
—Pero lo haremos. —asevere.
No dude en tocar con mi palma su coño húmedo y hinchado por mi. Sisee una maldición cuando este se humedecía mas por mi tacto. No pierdo el tiempo y comienzo a jugar con su clítoris mientras que mi otra mano piñizcó sus pezones que cada vez se endurecen mas incluso cuando mi lengua recorre su lengua. Mi polla palpita pidiendo con fuerza que la folla, mientras mi oficina se llena mas de sus gemidos y de el ruido de su coño encharcado, no dudo en soltarlo y ensartar mi polla en ella en un solo movimiento.
—Mierda. —siseo gruñendo.
—¡Demon! —grita recibiendo mi polla que la succiona con sus paredes revalidas y apretadas poniendo mi auto control de dominante a prueba sin correrme por su rico coño. Acelero rápido mientras Nora me toma aun de la espalda con sus uñas y sus tacones en mi espalda baja, bien abierta para mi. Mi sangre hirvió toda en mi cuerpo hecho la cabeza hacia tras mostrándome su cuello delicioso y no dude en morder de este. Todavía no pedo explicar como follarla y tenerla para mi, me hace enloquecer y desear que solo tenga ojos en mi polla dispuesta hacerla mía siempre.
—Gatita, aprietas delicioso. —arroje todo lo que estaba en escritorio en el suelo tomando su rodillas para hacerlas mas sus pechos y ver como estos rebotan y sus piernas me dejan su coño para entrar mas fuerte. —Tienes un don para volverme loco. —sisee.
—¡Demon! —grito cuando azote su culo con fuerza y recosté su espalda.
—Si soy yo mi Nora. —afirme y baje para morder su labio inferior mientras mis embestidas se escuchan por toda mi oficina.
—Demon, —gime. —, eres muy grande.
—Tu puedes Nora, —jadee. —abre mas para mi.
Toma con fuerza mi espalda y meto mis antebrazos bajo sus piernas y las subo en mi hombros sin detener como mi polla se abre paso en su coño delicioso. Sostengo sus piernas en mis hombros y con mis manos tomo sus testas para disfrutar de estas mientras me yergo en mi, disfrutando de su vista de su coño para mi y su cuerpo lleno de placer por mi brazos. Sus gemidos son fuertes y el sonido de su coño encharcada es placentero cuando choca con mi pelvis mientras muevo mis caderas con fuerza impactado con su humedad y disfrutando del sonido erótico que hacen nuestros cuerpo arremetiendo contras el otro.
Disfruto de mi vista y de sus gemidos cuando esta pone su codos y se levanta un poco apreciando de ver mi cuerpo chocando del suyo con sus ojos amarillos clavados en hasta que esta entre gemidos observa detrás mío, luego el azote de la puerta resuena en toda mi oficina y esta deja de gemir.
Suspiro molesto y sobre mi hombro veo la figura que le pone pestillo a la puerta, detengo mis embestidas y salgo de Nora molesto para ver a la persona que entro y dejo paralizada a loca de la novia de mi amigo. Levanto una ceja y escucho el primer golpe que llega a mi cara cuando se avecina encima mío, pero no me inmuto. Ambos sabíamos que este secreto nunca iba hacer eterno y que algún momento lo iba saber.