Nora
La pequeña capa de nieve hace que Tom encienda los parabrisas y yo anhele ser la misma Nora de hace dos semanas que no conocía este mundo tan frívolo, malmado y tercido el cual solo me dice de quien es; él mundo de Demon Spencer. Un hombre sin ética, sin sentimientos y sobre todo sin un mínimo de respeto hacia nadie y su ganas de siempre manipular todo a su merced.
—Nora, ¿Me dirás que fue lo que pasó? —llevamos más de quince minutos en el auto y no he dicho una sola palabra. La verdad es que ni yo misma sé porque demonios me sentí herida, engañada, traicionada y dolida por verlo con alguien más.
—Ya sabes como es tu amigo cuando se molesta. —suspiro y asiente no muy convencido volviendo su vista a la carretera, que a esta hora se encuentra sola.
—¿Quiere estar sola o te acompaño? —habla amable mientras estaciona en el pequeño parqueo donde se encuentra mi edificio.
—No quiero estar sola. —él esta conmigo, debería dolerme que el hable con otra mujer, no su mejor amigo que es un idiota con toda la palabra.
—Entonces vamos.
Bajamos del auto y lo primero que hace es tomar la cola de mi vestido y ayudarme para entrar al lobby hasta llegar al ascensor. Salimos del ascensor mientras me comenta que la reunión estuvo algo incomoda con el jefe.
—Cariño, se que no es el momento, pero por que le mandaste saludos a Sean —trago saliva mientras entramos a mi departamento compartido con mi mejor amiga.
—Tom, nos hicimos amigos y es de mala educación no saludarlo. —escucho que suspira con fuerza. —Tranquilo, no volverá a pasar.
Suelta mi vestido poco a poco y acuno su rostro con mis manos para darle un beso corto que lo hace sonreír no muy contento.
—Bien, pero es que Sean tiene mucha fama de ser un don juan...
—Cariño —lo llamo. —, no volveré a mandarle saludos. Ahora dime, ¿Tienes hambre o quieres ir a dormir?
Asiente dudoso y se quita su chaqueta haciendo que su camisa blanca se mire más ajustada con su cuerpo definido, pero no musculoso como el imbécil...no, Nora no pienses en él.
—Ya cene, vamos a la cama estoy cansado.
Dejo mi chaqueta de cuero en el perchero y entramos ambos a la habitación en un silencio cómodo. Ambos comenzamos a desnudarnos hasta que el queda con un borxes escribiendo en su móvil y yo deslizo mi vestido enfrente de mi espejo de cuerpo completo. Observo como mi lencería blanca hace que Tom aparte la vista del móvil y venga a mi destilando sensualidad y belleza.
No dice absolutamente nada y quita la diadema de mi cabello poco a poco erizando mi piel. Suspiro con fuerza cuando el mismo me voltea hacia el, y no se, por que carajos me siento sola.
—Te mirabas hermosa —dice con suavidad cerca de mis labios. —, pero así te miras radiante.
Impacta sus labios en los míos en un beso suave y ameno, respiro su aroma a bosque y camino con el tomando de mi cintura hasta mi cama donde caemos poco a poco tocando al otro disfrutando de nuestra intimidad como dos personas que desean estar con la otra persona. El aliento mío choca con el suyo en una suavidad dulce y excitante. Levanto mi rostro y veo esos ojos verdes con claridad bajo la noche y maldigo cerrar los míos y pensar en unos en color gris.
—Me gustas mucho. —la voz de Tom me hace abrir los ojos y verlo con mas caridad. Su confesión hace que su corazón se acelere debajo de mi mano. —Y me temo que mucho no pasaba eso. —asegura y una pequeña sonrisa aparece en mi labios, al igual que en la de él.
—Tú también me gustas. —trago saliva.—, aunque no te merezca.
Retomamos el beso y la presión en mi crece, cuando vuelvo a esa noche, al beso de hoy, al dolor que senti en mi pecho cuando lo vi con esas zorras.
[Decidete Nora]
Muerdo el labio de Tom haciendo que su cuerpo desendiera con mis manos en su hombros, subi mis piernas a horcadas a cada lado de su cadera.
Respire profundo mientras el se deshacia de mi sostén y yo de mis bragas. Su boxers estaba apunto de explotar tratando de ocultar su erección. Se lo quite en segundos mientras solo escuchaba nuestras respiraciones pesadas. Cerré los ojos con fuerza cuando su lengua succiono uno de mis pezones, tome su erección y lo guíe a mi entreda humeda. Tenía que hacerlo por él, por mí, mi futuro y mi corazón para que no fuese dañado, roto y escupido por alguien que no vale la pensa.
Abri los ojos con escalofrío en mi espalda, observe a Tom mientras su erección entraba en mi, cuando yo misma bajo y subo encima de el con mis piernas. Mientras el gruñe varonil, yo gimo, pero una esquina me desconcentro cuando una sombra desapareciendo en la escalera de mi departamento.
—Cariño... —jadea Tom girandome, para yo quedar debajo de su cuerpo esculpido. —, tengo miedo de ti, de que vuelvas loco.
—Yo tambien... —gemi y el empezo a entrar con más fuerza en mí. Ambos nos mirabas a los ojos. —, eres demasiado perfecto.
Sonrió y sus labios impactaron en los míos con dulzura mientras continuaba disfrutaba de sus embestidas.
—Tú lo eres.
Sentí mi piel arder con fuerza y mis gemidos eran ahogados por sus labios. Me sentía tal mal y tan bien...que era un demonio intentando limpiarse con un ángel caido del mismo cielo.
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Bajamos del auto listos para este dia, que algo me decía que sería pesado. Vestí un traje de tela color verde oscuro que Laila me presto. El Blaser con dos botones es perfecto con mi camisa blanca formal, y mi pantalón es acampanado debajo y mis tacones negros bajos me hacen ver más presentable.
Tom y yo bajamos con nuestros abrigos espesos para el frio y con un café caliente en mano cada uno. Los pequeños copos de nieve se miraban a lo lejos y el aire frio flotaba con una especie de embrujo hermoso, demostrando que aún en lo frío hay belleza.
Sabía que este día sería pesado, pero me sentía bien, decidi que ya era de escojer a alguno de los dos, y ese era mi lindo Tom.
—Buenos dias. —alguien saluda con alegria. —Parecen una pareja de película.
La voz de Dina me hizo sonreír al igual que Tom que me abrazo por la espalda tomando un poco de su café.
—Buenos dias Dina, con esta belleza cualquiera. —Tom habla emocionado.
—Me apenas cariño, buenos dias Dina. —bese su cachete dejando un poco de mi labial en su rostro.
—Buenos días. —un auto se estaciona. —Todos aqui, no sabía que habia una reunión al aire libre. —John aparecio bajando de su auto con un maletín en mano, vistiendo su traje gris usual.
—Buenos días —Laila aparece con Alex a su lado. Siento como el cuerpo de Tom se tensa y niego viéndolo a los ojos, me observa y suspira con fuerza. —, este frio está divino.
Todos sonreimos con soltura y hacemos una rueda charlando de como estuvo la reunion de anoche con Sean. Entro a la conversación con Alex diciendo que el evento estuvo de lujo y que los diseños de otro mundo fueron increíbles.
—El n***o hizo de las suyas con bien que era otro universon; elegante, rudo y hipnotizador.
Dije con emoción y todos asintieron dandome la razón. Todos estabamos felices y sonriendo en una rueda como buenos colegas en la cera cuando un ruido fuerte hizo estruendo y todos apartamos la vista hasta que un lamborginni n***o hermoso se estaciono en la cera con fuerza.
De este auto bajo nada más ni menos, que Demon con un traje color gris oscuro de tres piezas, unos lentes negros escondiendo esa mirada gris que cualquiera lo vuelve cenizas como su color. El auto retumba con la canción Play With fire de Sam Tinnesz. Su gabardina de cuero n***o llega casi a sus talones que flota con el aire como si fuera un tipo de demonio que viene del infierno sobre nosotros.
Trago saliva cuando se quita lo lentes con fuerza y observa como Tom tiene rodeada mi cintura y nuestros cafés en mi mano.
—Buenos días —saludamos todos mientras el continúa observandome como si quisiera quemarme viva.
—Ahora les pago para que esten perdiendo el tiempo. —es lo único que dice y todos asienten tomando su camino hacia la entrada. Tom entrelaza nuestros dedos y cada uno carga su café. Siento su aroma mientras caminamos con distancia de él. —Reunion en cinco minutos.
Ordena y todos acatan la orden mientras Tom y yo caminamos hasta su oficina sin prestar atención.
—No me agrada ese Alex, Nora. —cierra la puerta y sorbo de mí café tratando de coger paciencia.
—Tom, ya hablamos de eso. —beso sus labios con dulzura. —Solo somos compañeros de trabajo.
—Pero lo veo en sus ojos.
Niego y mis manos acunan su rostro. Sus ojos verdes analizan los mios con delicadeza. Vuelvo a negar y el asiente, nos entendemos sin palabras.
—Basta, si.
—Pero si llego a enterarme de algo, te lo dire. —dice convencido.
—Ahora, trabajaremos cariño. —beso sus labios.
—Solo si puedo mantenerme despierto, ya que anoche no dormí mucho.
Sonrió y él vuelve a besarme tomando mi cintura.
—Yo también, no dormí mucho señor Davis.
—Lo recuerdo bien señorita Cooper, —nos balanceamos lento como si hubiera una canción.—, sus gritos no me dejaron dormir, señorita.
Me carcajeo y él también hasta que la puerta se abre con tal fuerza que el aire nos golpea ambos. Salto del susto cuando Demon entra con su aura oscura y dominante. Sus ojos se clavan en mí cuando Tom me abraza más fuerte.
—Ahora también pago para que follen en mis oficinas —gruñe y Tom niega. —Dije todos en la reunión.
Asiento y dejo un beso en los labios de Tom aún sintiendo la mirada gris fuerte en mi cuerpo. Su aroma masculino fuerte y a hombre dominante, hace palpitar mi corazón con fuerza y mi jodido coño, que se siente incómodo y ansioso, como si reconociera a su jodido, sexy, candente y lujurioso verdugo, con cara de dios griego y, alma de demonio, que siempre me jode.
—Almorzamos después, cariño. —susurra para mí como siempre; tierno y romántico.
—Te llamo. —hablo con dificultad, tomo mi café en camino a la salida cuando la mano de Demon me detiene con su brazo enorme en mi cara.
—¿Acaso hablo ruso? —pregunta irónico.
—Demon. —Tom intenta intervenir, pero éste no presta la mínima atención.
—No, señor. —gruño hasta encontrarme con sus ojos y no sé, porque mi cuerpo se calienta en segundos y mis piernas tiemblan, al igual mi corazón que palpita con más fuerza. Su dos metros de altura me hace verlo hacia arriba, pero sin quitarle la mirada o ocultarme.
—Entonces tienes un minuto para estar en la sala, y presentar la entrevista de ayer. —brama.—¿Hiciste la entrevista, no?
Maldigo que su pregunta este llena de ironía. Asiento molesta y salgo de la oficina azotando la puerta. Camino tan molesta y frustada que no me entero en el momento que me bebi todo el café caliente. Entro a mi pequeña y oscura oficina dejando mí chaqueta en mi pequeño perchero cuando entra Alex con su maletin y su cámara en mano.
—¿Hablaste con Michell? —pregunta despreocupado sentandose en mi pequeño banco blanco.
—Si, ella esta de acuerdo con todo. —afirmo y asiente, quitandose el saco. —Demon quiere que presentemos la entrevista en la sala.
—Ahora, sin editar ni nada, el señor Spencer nunca hace eso. —piensa y me encojo de hombros, sentandome en mi silla vieja y grandisima, donde caben perfectamente tres yo.
—Ya, pero cree que ayer solo fuimos a embriagarnos y cogernos en el baño. —sonríe con soltura y muerde su labio inferior.
—Hubiese sido increible en el baño...
—No querido —niego tomando mis apuntes. —, sabes muy bien que Tom es muy desconfiado y celoso.
—En serio estás con el hombre dañado. —se pone de pie tomando su chaqueta de nuevo.
—Si, y el que está tan preocupado en lo que yo hago que no tendría tiempo en engañarme.
—Eso no es bueno. —entramos al ascensor.
—No es bueno intentarlo con alguien que la pasado mal y que desea un poco de amor a su modo —digo. —, entonces ninguna persona en el mundo merece el cotizado y sobrevalorado amor.
Se encoje de hombros y salimos del ascensor cuando muchas mujeres y hombres corren con las manos llenas de papeles, ropa, zapatos y fotografías. Con Alex siempre me siento cómoda y como si estuviese con un amigo desde hace años.
—Buenos dias. —saludo mientras Alex abre la puerta de vidrio para mi y luego entra conmigo detrás.
—Ya que se dignaron a venir los borrachos quinceañeros... —empieza los ataques Demos y ruedo los ojos mientras Alex y yo conectamos el computador al holograma que esta en la pared. —, veamos que lograron, con sus bailes que avergozaron a la revista y dieron que hablar con la familia Renaldi.
Asiento olvidando sus insultos que lo hacen tomar asiento molesto en la cabeza de la mesa, con Tom a su derecha, a su izquierda John con Dina y lalila.
—Ayer fué increible —digo entusisamada y Demon niega. —, tal vez hubo una pequeña equivocación, pero mi compañero Alex y yo logramos sacarle ventaja.
La pantalla se enciende en la pared y todos guardan silencio cuando aparezco con una tarjeta en mano y Michell a mi lado sentada con confianza.
—Para Poise de Nora Cooper, en el evento de lanzamiento Michell Renaldi llamado "Deseo Insaciable" —la cámara muestra las modelos de la colección unos segundos con sus trajes oscuros y luego a Michell a lo cual por nanosegundos observo como los ojos de Alex se iluminan. —, Señorita Renaldi, es un placer estar esta noche con usted, en uno de los eventos más importantes de Italia.
Michell sonríe y respira con fuerza.
—Para mí, tener la oportunidad de presentar mi talento con América.
—¿Digame, en que se inspiro para está colección? —indago profesionalmente.
—En un secreto oscuro, que nunca sale a la luz, porque el universo no quiere. —confiesa emocionada.
—¿Se siente identificada?
—Podría. —esconde una sonrisa hermosa.
—Su familia debe estar orgullosa por su logro. Es preciosa su creación.
—Muchas gracias, mi familia es una de las cuales nunca es suficiente, por eso estoy pensando ahora en el más del mañana. —habla decidida y muy convencida.
—Nos esta dando una primicia a Poise.
—Diría que si, por casualidad su atuendo hace mucho contraste con mi desfile.
Todos en la sala se ponen tensos, y Alex y yo sonreímos juntos complices.
—Así es, —reconozco. —, estoy todo lo contrario.
—Me gusta, sabe que aún con ese atuendo, sé que tiene lo oscuro por dentro, eso es mucho más interesante.
Sonrió para la cámara y Dina me guiña el ojo.
—Si Poise quiere una primicia, quiero que participé en el próximo lanzamiento.
—Eso depende de usted señorita Renaldi. —mi cara en la pantalla se muestra sorprendida y muy halagada. No soy de modelaje, pero por la loca de Michell, creo que si lo haría.
—Asi será. —confirma. —Es un placer para mí decir que Poise será mi nuevo establecimiento en América para mi nueva colección.
Todos observan asombrados la pantalla y luego a mi.
—Genial, Poise estará encantado. De Nora Cooper para Poise, Italia estará en la casa de la moda.
La pantalla se apaga mientras se vuelve a encender mostrando las fotografías que le hice a la loca de Michell, las que nos tomamos y algunas que logré hacerla con sus modelos desfilando, todos me observan cuando tomo mi tarjeta en mano y aclaró mi garganta para hablar.
—Tal vez, Italia y Francia sea el país de la moda, pero Poise es la casa donde se impone la moda, sí o sí.
Todos asiente gustosos menos Demon quien tiene la mandibula apretada y los puños blancos de su fuerza. Dina celebra con sus manos y Tom muerde su labio lanzandome un guiño muy sexy que me hace ruborisarme.
—Eso es increible, pero ¿Ya confirmaste?
Dina habla entusiasmada y John alza una ceja incredulo. Al que más quiero impresionar es a él, ya que si lo hago podrá ser mi mentor y yo su aprendiz.
—Claro —tomo el teléfono fijo de la mesa y todos esperan expectantes mientras Alex sigue mostrando las fotos que hicimos ayer, hasta uno donde Michell ríe con belleza a la cámara mientras baila con Alex. —Michell, habla Nora. —hablo después de los dos pitidos que lanza el teléfono fijo.
—Espero que estés preparada para participar en mi desfile.
Amenaza sin saludar como siempre ella.
—En serio, quieres que yo modele tu ropa fina y única. —sonrió escuchando su gruñido. —dime, ¿Que quieres, y cómo?, sabes que no soy modelo y solo llamaba para saludarte.
Hablo aburrida y ella grita molesta, y todos en la sala se alarman.
—No me hagas perder mi tiempo —amenaza y hago una mueca de bostezar —, pero si quiero que estés en mi desfile y hacerlo en y para Poise.
—Bien. —asiento. —Estamos en contacto. ¿Como estas loca?
—Bien, cagna.
[Cagna = Perra en Italiano]
—Bien, diosa, hasta luego. —corto y todos me observan sorprendido.
—Bien, —habla John tomando una de las fotografías que Alex le muestra. —, me sorprende señorita Cooper. Buen trabajo, la verdad creo que si podría dar la talla para Poise.
Agradezco y Dina aplaude con fervor.
—Me encanta esta pelinegra, serás muy grande si sigues en Poise.
—Se los dije —interviene mi amiga felíz de verme en esta posición. —, ella es muy buena en lo que hace. Saca lo mejor de todos.
—Desde que la conocí me entere de ello. —Tom me hace ruborizarme de nuevo. —Mi chica es mucho más que buena, es perfecta.
Dios, cuando le explique esto a mis padres se sentiran muy orgullosos, podre ayudarlos mas economicamente y tendran a su única hija como la mejor siempre.
—Bueno ya, bola de lambiscones —golpea Demon fuerte la mesa cortando en segundos el ambiente lindo que se habia hecho con mi entrevista. —, ella no es la cura del cáncer, así que siempre se reprenderan por sus actos imprudentes mientras aún representaban mi empresa, mi revista y mi imperio.
Me señala y ruedo los ojos fastidiada. Aquí la razon por la cuál sentia que este dia iba hacer pesado.—A mi oficina. —ordena y inflo mis cachetes con aire molesta.
—Demon, fue su primera vez. Era un evento grande, además logro lo pedido y más —Tom interviene y éste solo me ve a mi, de pies a cabeza. Es una batalla de miradas y ninguno piensa dar vuelta atrás.
—Ahora. —sentencia y muevo mi cuerpo hacia la salida.
—Encargate Alex. —digo a éste antes de salir.
—¡Dije ahora! —grita azotando la mesa y levantándose para tomarle el brazo. Tranquilizo a Tom cuando intenta levantarse con una sonrisa y éste niega no muy convencido.
Me arrastra con fuerza por el pasillo y maldigo que la estupida de su empleada con tetas mas grandes que su jodida cabeza se ria al ver como el imbécil de Demon me lleva a su oficina.
Luci aparece nerviosa poniendo sus lentes mas cerca de sus ojos incredula.
—Hola luci. —saludo ignorando el gorila que me jala con fuerza.
—Hola, señorita Cooper. —saluda soprendida y nerviosa.
—¡Ya te dije que me llamarás Nora, me hace...! —grito mientras el idiota de mi jefe cierra la puerta sin siquiera dejarme terminar la frase.
—¿¡Qué demonios sucede contigo!? —me grita en la cara y me suelto molesta de su agarre.
—Hacer mi trabajo, o venir a mi trabajo con mi novio. —digo lo ultimo con ironía hacia su rostro se vuelve más rojo y sus ojos grises se vuelven más de este color haciéndolo un color tormenta que hace mi entrepierna mojarse.
—No me hagas reír —gruñe caminando lentamente hacia mí. —, no me importa lo que hagas tú y tu novio de mierda. Acaso me ves contándote el trío que hice anoche.
[Hijo de puta]
—Mi trabajo esta bien hecho, eso es lo que te jode. —hablo molesta y este me acorrala hacia su escritorio donde su aliento a whisky y menta cae en mi rostro y, mi culo golpea su lugar de trabajo cuando me obliga con su enorme cuerpo llegar hasta el borde de este.
—No... —gruñe y con una mano toma mi cuello para rodearlo con una fuerza excitante. —, me jode que ese idiota de Alex quiera comerse tu culo. Y la maldita palabra que dijiste ayer a Tom.
No me entero en el momento que sus labios impacta en los mios mordiendome con fuerza. Me jode que me guste, me jode que no pueda rechazarlo, pero me jode aún más pensar que las otras dos estúpidas lo follaron después de que yo lo besara y le reclamará su actitud de mierda, como si fuese mío y yo fuese suya.