Error. Capitulo.14

3578 Palabras
Nora La sensación de tener a Demon entre mis piernas sobre pasa cualquier sentido de razón que tenga mi cabeza. Mis piernas y músculos tiemblan cuando mi supuesto jefe ejerce un delicioso ritmo mientras mi espalda se retuerce en su escritorio donde todo recae en el suelo gracias a que su brazo derrumbo todo. Mi garganta emite gemidos tan fuertes y su boca gruñidos tan excitantes que mi cerebro no piensa en nada que no sea estar abierta para el. Sostengo mis codos en el escritorio mientras mi vista baja a la v enorme y bien formada de Demon que porta su grandísima polla que entra y sale rápido de mi completamente mojada de mis fluidos, dura y venosa con una pequeña capa de bellos al rededor que me hace querer probar mientras succiono de ella y alcanzo con mis rostro metiendo su erección en mi boca. [Que demonios, desde cuando tengo pensamientos perversos] Subo mis ojos desde su polla hasta su v que se aprecia tan marcada hasta sus abdominales que se ven bien marcados y deliciosos con una pequeña capa de bello. Su pecho bien formado es una jodida tentación y no quiero ni ver como sus brazos enormes bien hechos sostienen mis piernas de sus antebrazos mientras abre mi coño con fuerza que vuela mi mente. Sus ojos grises como el humo observa con satisfacción y perversión mis tetas saltar con sus impactos en mi pliegues que lo reciben gustosos. Gimo con fuerza cuando eleva mis piernas a sus hombros con mi orgasmo tan cerca que mi vientre arde, mi corazón late con fuerza y mis músculos se tensan a mil. Mi coño lo aprieta con fuerza y mis uñas se quieren ensartar en el cuando mi vista viaja hasta la puerta que es abierta con fuerza y observo como un silueta cierra la puerta y mi garganta se cierra cuando veo a esta silueta cerrar con el pestillo que resuena por encima de los gruñidos de Demon y de los choques contra mi coño. Demon observa mi estado y veo con asombro cuando voltea por encima del hombro encontrándose con la persona que entro a su oficina en el momento menos indicado. Demon sale de mi y en segundos esconde su erección aun mojada de mis fluidos en su pantalón mientras yo cojo el mío con nervios y vergüenza por esta tan embarazosa y penosa escena. Subo mis pantalones mientas escondo mis tetas en la camisa que aun se encuentra rota por las manos de Demon cuando un sonido fuerte se escucha y veo como mi jefe tiene la cabeza a un lado debido a el golpe que le propinaron. —¡Sean! —grito con asombro cuando veo como intenta darle otro de nuevo. Mi respiración se alarma cuando Demon aun sin siquiera moverse le responde con un certero puñetazo en el rostro que lo manda al suelo. —¡Demon déjalo! Imploro cuando este se lanza encima de el, y con nulas fuerzas intento tomarlo, pero mis piernas se encuentran débiles. —¿¡Quién mierdas te dijo que podías entrar!? —grita fuerte Demon lanzando una patada al estomago de Sean que lo hace crujir dientes y maldecir por debajo. —¡Es la novia de tu amigo, mierda! —responde con rabia. —¡Demon, basta! —suplico con voz fuerte y nerviosa. —¡Tu también quieres, no te hagas! —sentencia molesto. Arroja un recipiente contra este que evita rodando a un lado con ligereza. —¡Pero no es mi amigo, idiota! —se pone de pie dispuesto a ir contra de el con pocas fuerzas, pero me posiciono entre ellos a punto de llorar. Aquí la única culpable soy yo. —¡Basta! —grito. —No soy un jodido juguete que esta de moda. Soy una persona —gruñí con fuerza intercambiando miradas con los hombres de casi dos metros que se estaban fulminándose con la mirada. —Pero parece que te gusta que te traten así —escupe Sean. Lo veo asombrada—, mira que tener un novio como el idiota de Tom y un jodido amante como Demon, es como ser el juguete preferido de cualquiera. [Juguete preferido de cualquiera] —¿No les basta con una, ahora serán todas? —vuelve a gruñir Sean viendo a Demon. —El mujeriego eras tu, yo el inalcanzable y Tom el niño dulce, pero creo que ahora solo veo dos únicos enfermos aquí. —¿A que te refieres? —pregunto confundida y este solo me observa unos segundos y luego vuelve a Demon quien tensa toda su postura y cuerpo enfrente mío. —¿¡Dije que a que te refieres!? —grito con mas fuerza. —Solo que tu misma no te das tu propio valor. —gruñe y a un no se explica. —Sean, no se que paso yo... —¡No tienes porque darles explicaciones! —el grito seco de Demon detiene mi habla y retumba en toda la oficina dejando en silencio todo. —Si —concuerda Sean —, no me des explicaciones a mi, solo a tu supuesto novio. —escupe y se dirige a la puerta dejándome nerviosa, confusa y jodidamente mal de mi actuar. —Una palabra de esto y juro... —No se preocupen de mi, desde del lanzamiento de mi portada no volveré a este sitio llenos de traidores de mierda. —Sean escupe cada palabra con molestia y sale de la oficina con azote de puerta tan fuerte que despierta mi conciencia en segundos. Mierda que acabo de hacer, lo hice de nuevo. Caí en las garras de nuevo del demonio que intenta consumir mi alma. —Ven. —ordena Demon intentando tomar mi mano cuando reacciono con fuerza liberándome de el. —¿Qué haces? —indago. —Llevarte al escritorio y dejar que me montes, todavía estoy duro. —simplifica y lo entiendo. Cada vez que acepte estar con el, mas puta y zorra me vuelvo. —¿Estas enfermo o que? —escupo cerrando mi camisa y el botón de mi pantalón. —Acaban de descubrir que soy tu maldita puta y que soy una traidora de mierda, por tu culpa —gruño. —, y la mía también. No estoy libre de pecados. Al cerrar mi bragueta sentí la humedad que aun brotaba de mi coño, la sensación de estar incompleta, y rompiendo algo importante. —Deja la pendeja de escuchar a Sean, ya. —ordeno. Niego cerrando mi blazer verde con nervios. —Ahora móntame. —Estas loco. —sentencie y me encamino a la puerta con el corazón en la boca. Cuando la mano de Demon en mi brazo me detiene en seco enfrentándose a mi de nuevo con esa mirada gris que vuelve mierda en segundos y poniendo a dudar hasta mi existencia. —¿A donde crees que vas? —indaga molesto. —Estábamos ocupados hasta que ese pendejo se entrometió. —observo la pequeña marca marca de golpe en su pómulo y trago saliva. —Estábamos ocupados haciendo un estupidez —contraataco en su cara. —, hasta que Sean vino hacer acto de presencia como mi conciencia y razonamiento que pierdo contigo. Suspira con fuerza. —Dices que te descontrolo. —dice orgulloso alzando una ceja y haciendo acto de su sonrisa malévola de lado sin mostrar los dientes. —Eres un idiota. —me retuerzo en su agarre. —Tu una loca. —muerde su labio y mi saliva e vuelve agua. —Déjame —pido molesta. —No hasta que me montes, bajes la erección de mi polla que se encuentra aun húmeda de tu coño y mis huesos llenos de semen con ganas de llenarte para toda la vida de mi. —Nunca. —digo asombrada. —Nunca digas nunca, gatita. —vuelve a morder su labio y niego al fin soltándome de su agarre. Las imágenes de Tom en el parque conmigo entre los copos de nieve, las sonrisas sinceras de el, nuestras horas de charla amena y nuestras noches de amor se van a ala mierda cuando Demon posa sus ojos en mi y causa un escalofrió fuerte en mi cuerpo que casi me hace desvanecerme. Su aura oscura y dominante me hace retroceder lentamente cuando el se acerca a mi tan lento que siento como si el fuese una presa y el mi cazador. Definitivamente haber accedido a él ha sido el causante de mi desgracia y mala suerte para encontrar la felicidad con una persona que vale la pena; que no se sobre pasa conmigo, que me respeta, cuida y preocupa por mi. Sin embargo mi cuerpo se niega aceptar que Demon no es mi príncipe azul; es mi jodido villano que siempre estará dispuesta a joderme hasta volverme cenizas como el color de sus ojos. Incluso hasta volver mi corazón en un cuenco vacío color n***o como su cabello y alma. —Tu eres mi maldito error, que siempre me condenara. —acepto por debajo siseando. —Solo tuyo, gatita. —concuerda y abro la puerta con rapidez y cierro con el corazón en mano partido por siempre caer en la mierda que siempre me dejara hecha una puta barata. No siento el momento que una manos toman de mi con delicadeza, gracias a que estoy llorando acantaro en silencio, tirada en el suelo contra su puerta. —Señorita Cooper... —susurran a mi y niego mientras las mismas manos me ayudan a ponerme de pie. —Yo... no debí... —niego y cuando levanto mi rostro me encuentro con la mirada café de Lucí en mi. Mis lagrimas caen en silencio y la chica decide ayudarme a poner de pie mientras me guía no se donde. —Selene —dice mientras caminamos y veo que le habla a la tetona sin cerebro. —, si el jefe pregunta estoy en la baño, esta bien. —Como digas gafas. —habla aburrida poniéndole azúcar a su te de quien sabe que cosa, solo se que se asquerosamente verde. Reanudamos el camino y mis lagrimas caen ahora poco a poco al ver que entramos en un baño enorme con decoración muy minimalista y con mucho n***o por todas partes. Me lleva hasta el lavabo donde mete mis manos en un choro delicado de agua a temperatura ambiente y mis dedos dejan de estar tensos cuando una sensación fresca hace en ella. —Lucí, disculpa mi estado... —Tranquila señorita Cooper, todos tenemos momento malos con el jefe. —asegura risueña y hace un pequeño masaje en mis manos en círculos mientras el agua sigue corriendo. Suspiro con fuerza y observo mi estado deplorable que me encuentro en este momento. Mis ojos rojos de las lagrimas, mi cabello un nido, con un poco de rímel corrido en mi cachetes. Definitivamente mi ropa rota y arrugada como si hubiese corrido un maratón con ella. Si realmente ella entendiera realmente porque estoy así me miraría de otra forma y se perfectamente que no me estuviera ayudado. Ella sonríe acercando mas sus gafas enormes a su nariz y luego la oculta con su mano aun con agua viendo mi estado. —Perdón señorita, no debería reírme. —dice nerviosa. —Es que es raro ver una mujer tan hermosa, fuerte y inteligente llorando por una situación un tanto... diferente. —muerde su labio inferior y intento no morir de la vergüenza. Dios, dime que no estoy tan hecha mierda. —Lucí, ¿Acaso oíste algo de lo que ocurrió adentro? —tragó saliva y vi como sus mejillas se sonrojan al escuchar mi pregunta. —Señorita Cooper... —Nora —interrumpo de nuevo. —Te he dicho que me digas Nora. Asiente y cierra el grifo. —Creo que solo el lobby no escucho sus gritos de... —empuja un poco mas su lentes sobre su nariz. —, de intimidad. Susurra trémula. —Dios... escuchaste todo. —susurro mas para mi que para ella. —El señor no es cohibido con esas escenas. —habla sincera—. Es mas escandaloso y lastimosa tengo experiencia ayudándole a reparar los residuos de esta. —asiento —. Pero es la primera vez que me da mucho dolor ver a la afectada. Trago saliva pasando un poco mis manos húmedas por mi rostro. —Soy una estúpida, este es un juego para el. —acepte —Diría que sí Señorita. —concordó—. Pero el Señor Spencer es de una noche o dos, así que pronto se acabara su tortura. Debería hablarlo con el Señor Davis, el no merece esto y se que usted lo sabe. —¿Una o dos noches? —pregunto incrédula. —, perdón debería ir a hablarlo con Tom, esto me esta consumiendo. Asiente despacio tomando un pedazo de papel y pasándolo por mis orejas con delicadeza quitando el exceso de maquillaje en mi. —Usted puede señorita. —dice firme —. No deje que el jefe la haga otra victima, usted tiene al Señor Davis, puede hablar con el y usted tiene una ventaja a diferencias de todas las demás. La mire confundida. —Ventaja, ¿Cual? —mordí mi labio. —El no razona cuando esta con usted. —sentencia. —¿De que hablas? —Pierde la cabeza con usted —asiento despacio. —, sabe que las serpientes solo mueren si le corta la cabeza. Arranque el problema desde la raíz y será mejor. Me mire al espejo y entendí su palabras. Como una chica tan sencilla y un poco descuidada con su apariencia podía saber tanto y tener tan firme su cabeza. La observe a ella con su cabello castaño en una coleta mal hecha, sus labios gruesos en seco y sus ojos verdes dentro de esas gafas demasiado grandes. Su estatura es pequeña mucho mas pequeña que yo, al menos uno sesenta y sus caderas bien formadas estaban ocultas bajo esa fea falda café larguísima y un suéter enorme del mismo color. Pero la misma personita de apariencia no muy de otro mundo, me estaba intentando ayudar en una situación de mierda. Dándome fuerza para poder enfrentar esto con valentía y fuerza a pesar de tener en cuenta que esto es Demon Spencer. —Puedo con el —susurre y ella asintió detrás de mi. —, siempre podre con el. Limpie las casi nulas lagrimas que tenia mi rostro y ambas arreglamos mi aspecto hasta dejarme casi perfecta. Entre sonrisa cómplices y fuerzas entre miradas salimos justamente cuando la puerta de Demon fue abierta con fuerza y su mirada directa a mi. —A ti te pago para que hagas reuniones en el baño —dijo lleno de burla. —¿Nos vemos Lucí despues?—me dirige a ella. Ignore a Demon y su otra secretaria que acomodaba su sostén a la testas llenas de plástico. Lucí asintió con una sonrisa dulce. —Ahora estoy pintado. —su sarcasmo no paso desapercibido. —¿Dónde se fue Sean? —indague. —Al piso ocho, señorita. —me respondió nerviosa. —¿Por qué putas vas a ir con el? —me importo una cereza llena de mierda su pregunta. —Nos vemos. —me despedí de ella. —Almorzamos. —sentencie y sonrió cuando me encamine al ascensor que solo era para el jefe pero me importo una mierda. Sentí su mirada llena de molestia, asombro y confusión, en mi espalda mientras caminaba hasta que escuche su voz grave y llena de autoridad. —Tú —me di la vuelta cuando entre al ascensor y vi como se dirigía a la pequeña Lucí asustada al cien. —Si le haces algo a Lucí te la veras conmigo —gruñí y este fijo su vista gris en mi. —, me importara una mierda que deba estar seis meses de fastidio contigo. Si le haces algo a ella me voy Demon —asegure. —, y se va ella me voy. Las puertas se cerraron en el momento que este iba a gritarme y sonreí con malicia al escuchar como gritaba mi nombre mientras yo descendía. Llegue al piso ocho donde mujeres corrían con poca ropa y muchos bikinis pequeños, mientras yo buscaba con urgencias al hombre que golpeo mi conciencia, morales y mi razonamiento. —¿Dónde puedo encontrar a Sean? —le pregunte a una chica que corría con varias revista en mano. —Al final del pasillo puerta izquierda —me indico. —, pero no esta de humor querida. Asentí y me encogí hombros hasta llegar a la puerta donde Sean era curado por una chico casi de su mismo porte solo que con gafas enormes, algunas pecas y ojos color café. El chico me sonrió y arrojo la pequeña gasa que estaba usando con Sean, este gruñido a el y lo hizo sentarse en segundos para luego verme cara a cara. —¿Qué haces aquí, Nora? —habla tosco. —Mucho gusto Nora la nueva fotógrafa —ignore a Sean y estrecha la mano con el castaño de ojos café que me observaba muy amable, pero no emitía ningún sonido. Sean al ver mi falta de atención rodo los ojos y cambio de sofá. —¿Y tu eres? —le dije con una sonrisa. —Perdón, soy Matt... —habla nervioso tocando sus lentes. —, soy el asistente del señor O`Pry. Asentí amable. —Déjanos solo Matt, no quiero a nadie aquí molestando. —ordeno Sean y este salió con tropezones. Me recuerda mucho a mi amiga Lucí, tiene ese mismo aura inocente y dulce. —¿A que vienes aquí Nora, no me interesan tus decisiones personales? Habla muy resentido de mi yo me odio por estar en estas situaciones vergonzosas. Tomo asiento con el y este se hace a un lado muy molesto, pero en el mismo sillón. —Lo siento. —comienzo. —, se que lo que hice esta mal... —lo que haces. —corrige molesto. —. No me sorprendería que lo hicieras de nuevo. —Sean, si esta mal lo se, pero tu conoces a Demon mejor que yo. Es un terco de mierda que... —Ve a tu saber que si lo conozco a el, —zanja mi habla. —, pero a ti no sin embargo, se que no eres de ese tipo de mujeres que tiene un novio y se revuelca con otro. No contestaste mis llamadas y creí que era por el imbécil de Tom, pero Demon su mejor amigo. No le diré nada, pero ten la cara para decírselo y no perjudicar mas esto. Te etiquetaran como una mujerzuela, amante, falsa, fácil y esos son los sinónimos menos insultantes. Suspire con fuerza y me puse de pie. —¡Si lo se! —grite con algunas lagrimas que estaban a punto de salirse de mis ojos. —¡Tengo muy claro que soy una zorra de mierda. Que no merezco a Tom y que solo vine a causar problemas a este lugar! —continuo mientras camino al ventanal de la oficina. —No tengo salvación y lo único que quiero es desaparecer y volver nunca. Soy una estúpida por creer que podía con esto. Salí de la oficina topándome con Matt que se asunto y volteo hacia otro lado rápido con los nervios de punta. Subo al ascensor donde marco el primer piso y este baja rápidamente hasta donde indico mientras limpio mi cara observando mi reflejo en el espejo que no es el mejor, ya que solo muestra culpa, vergüenza y miedo. Salgo y me encamino rápido hasta la puerta con el nombre del hombre que le fallare sin menor idea de como lo tomara, sabiendo que hice esta estupidez con su mejor amigo. Su secretaria ni se inmuto cuando vio mi silueta, pues ya hasta el conserje sabe que soy su novia. Intento entrar cuando la puerta me indica que tiene pestillo que no me permite entrar. Justamente cuando decido tocar escucho un sollozo y luego una voz femenina que no reconozco de nada. —Te lo juro Tom —dice la voz casi suplicando. —, lo que paso fue una película por mi cabeza, solo que llena de terror. Los gritos los empujones, los arañazos y todas las cosas ser lanzadas por el aire. La ropa rota por el trato, lo vi todo en carne propia —escucho unos pasos y luego me congelo cuando Tom abre de un momento la puerta enfrente mío. Miro confusa a la mujer que tiene el rímel corrido en su cara y las lagrimas hasta su cuello. Tom me ve asombrado al tenerme detrás de la puerta escuchando su conversación, pero tengo la impresión que la chica pelirroja esta hablando de mi. Sus ojos verdes en mi muestras miedo, asombro y desconcierto, pero este no emite palabra alguna y la chica al ver el silencio que se instala en la oficina se pone de pie sonriéndome aun detrás de mi supuesto novio. —Dile la verdad o se la digo yo. Sentencia la mujer y no entiendo en que momento la tipa deja de llorar y comienza a caminar hasta sentarse en el escritorio con la vista en mi y con Tom paralizado enfrente mío. No se quien es esta mujer, pero algo me dice que sabe algo y esto terminara mal, así como comenzó.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR