Nora
Intento abrir la puerta, pero esta no cede. Los nervios aunmentan cuando escucho pasos detras mío y siento como su aroma y presencia dominate se acerca a mi para acorralarme en la puerta, veo las manos de Demon ponerse a cada lado de mi cara cuando de pronto siento su ereccion en mi trasero y esta ser empujada con fuerza. Su respiracion en mi oreja me hace gemir bajo y poner mis piernas ha temblar, sin olvidar que mis manos hormiguean por tocarlo.
—No entiendo tu empeño por desobedecerme.
Susurra en mi cuello quitando mi cabello para tener acceso libre y morderlo suave deteniendo mi corazón.
—¿Cual desobedencia? —pregunto y muerde el óvulo de mi oreja—, hice todo el trabajo y no puedo seguir asi.
—No hablo de trabajo. —gruñe —, hablo de porque él, si lo tienes todo conmigo.
—El sexo no lo es todo —intento razonar pero su ereccion es mas empujada en mi trasero.—, no...quiero hacer...
—¿No quieres? —pregunta bajando una de sus manos a mi trasero para nalgearlo con fuerza—, apuesto que estas mojada y lista para mi. Asi que tal vez tú no quieras, pero tu cuerpo grita lo contrario.
—No...debo. —gimo.
—Pero si quieres, porque esa no era la pregunta.
—Solo dejame —aclaro mi garganta y me aparto lo más rapido de él con mis piernas traidoras de la puerta hacia mi trabajo.—, solo coge mi trabajo y dejame irme. No estaré haciendo estos trabajos todos los dias, cuando son para semanas o meses.
Sentencio y el niega metiendo sus manos en los bolsillo sin quitarme la mirada de encima. El que tenga las manos en su bolsillo hace que su erección se aprecie aún más grande y apetitosa.
[Enferma]
Me digo a mi misma cuando trago saliva viendole la polla bien formada aún por encima del pantalón.
—Estaba molesto. —dice de repente y yo observo sus ojos grises con asombro.
—Lo sé, todo el mundo me lo habia advertido. —le resto importancia y eso lo hace molestar, porque se acerca a mi hasta tomarme del cuello y poner sus labios encima de los míos, pero sin besarme. Poniendome a temblar con su agarre.
—No hablo de eso —gruñe y muerde mi labio inferior —, me molesta tu desobedencia.
—Dijimos una vez y eso era todo.
—No, —zanja—Quiero más y lo conseguiré.
—Estas loco —no se que me hace actuar asi con él, pero ahora muerdo yo su labio y suspira sin apartar su mirada de la mía.—, no soy plato de segunda mesa y no quiero solo coger. Me dejarás renunciar o tengo que hacer un escándalo.
Niega y su agarre en mi cuello es más fuerte, me deja respirar claro, pero la tension se siente en el aire.
—Si renuncias antes de seis meses ninguna empresa logrará tomarte en serio y menos podras ser una fotógrafa famosa. Y nadie querrá contratar a una chica normal que no pudo soportar la gran revista Poise. —trago saliva y me acorrala hacia mesa donde mi trasero choca con esta y si erección en mi vientre bajo.—Si te quedas podras continuar hasta que John te tome en serio y puedas lanzarte como una gran fotógrafa para el mundo.
—No me chantajees —intento imaginar que no lo hará.
—No lo hago. —dice seguro y sube su mano a mi pierna—Solo digo la realidad. Y créeme gatita, que me encargaré de hacer que regreses aqui suplicandome que te ayude.
—Jodete. —sostengo las lagrimas y me suelto de su agarre hacia la puerta.
—No juego, cuando alguien se convierte en mi enemigo llora y cruje dientes.
—Maldito imbécil —me giro a verlo y sus ojos grises se vuelven más claros.
—Si sigues insultandome te convertire en mi asistente y estarás conmigo todo el jodido día.
Dice seguro y niego con la cabeza. Entre más lejos mejor será. Salgo y la puerta esta vez si cede, me encuentro a Lou comiendo la punta de la goma del lápiz mientras teclea en la computador a toda prisa y la otra secretaría poniendo labial con el reflejo de un pequeño espejo que tiene de mano. Me despido de Lou con la mano y esta sonríe acomodando sus lentes grandes en su nariz fina y pequeña.
—Aqui estás —dicen mientras camino de regresa a mi pequeña oficina aun con el enfado de el estupido de mi jefe. No entiendo, Laila siempre dijo que rara vez estaba cerca de los trabajadores y que casi nadie pisaba su oficina, mucho menos obligaba a alguien a quedarse en la empresa.
—Lo siento Dina —digo cuando la tengo cerca de mi con su aura latina y divertida—, estaba con el jefe.
—Valla—silba con diversión—, la ultima vez que me llamo a su oficina pensé que me despediria, pero resulta que su secretaria se equivoco de apellido.
Rio y ella igual. Me imagino que esa debio de ser la esquelética de la otra secretaria.
—Bien, para que soy buena.
—Tenemos que hacer un anuncio de la nueva diseñadora de ropa Michell Renaldi. —dice tomando asiento en mi pequeño banco, ya que no tengo otra silla vieja como la mía.
—Ok, ¿dónde? —pregunto anotando el nombre de la diseñadora.
—Portofino en la calle 4 y 5 avenida de Doney. —
Anoto todo y ella me entrega una carpeta donde sale fotos de ella en Italia presentando su coleccion de verano, con vestidos largos y simétricos.—, es su primera vez en America asi que tienes que fotografíarla en su desfile y trata de conseguir tomar una en privado. Aunque creo que estara dificil, me han dicho que es una diva.
Rio y ella levanta una ceja.
—¿Quien es más diva que nuestro jefe? —pregunto irónica y ella sonrie.
—Asi es —se carcajea conmigo —dia dificil con el, normal —asiento —, bien, debes estar media hora antes de la hora. Prepárate y estudia su vida, odian que olviden algo de ellos.
Asiento y sale mientras tomo el computador donde recibo los encargos de John diciendo que arregle en Photoshop todas las que me ha mandado y son más de cincuenta. Respiro profundo y todo mis airports para poner música y esuchar como ABAA mejora mi trabajo con Lay All Your on me. Comienzo mientras las fotos van mejorando del rostro y ojeo de vez en cuándo la informacion de la diseñadora Italia que espero encontrarla de humor.
Termimo con diez cuando el estómago me ruje y observo la hora: dos de la tarde. Salgo de la oficina dejando mi trabajo guardando y apagando el equipo tomando mi chaqueta morada que combina con mi falda de tela color morada. Me dirijo al asensor donde oprimo del piso diez poniendo mi chaqueta morado oscuro. Obsevo los hombres y mujeres venir e ir mientras continuo hasta la oficina aue dice Davis.
—Hola... —digo entrando despacio y veo como Tom levanta la vista hasta mi con un brillo en los ojos.—, no quiero interrumpir.
—Nada que ver cariño, estaba esperandote. ¿Quieres salir o comer el helado acá? —me pregunta con dulzura, le respondo con una sonrisa y tomo asiento en la pequeña mesa que se encuentra en la esquina; donde hice el trabajo pesado de Demon.
—Aquí —pido quitandome el saco y asiente acercandose a una pequeña gaveta que no sabia que era un refrigerador. Suspiro viendo por la ventana como la nieve cae encima de las personas que toman a la ligera que tenemos la belleza de la nieve caendo en nuestras narizes mientras en otros países nunca se puede ver tal cosa.
—Ten nena —me entrega el helado y una cuchara y pone semillas en la mesa.—, tranquila pronto te acostumbraras a este ritmo.
Muevo la cabeza aceptando sus palabras y comenzando con el helado. Conversamos por unos minutos aunque solo sea sobre trabajo hasta que mi mente me traciona pensando en él. Mientras disfruto del helado de chocolate con semillas mi cerebro se llena de pregunta. ¿Porqué carajos Demon me esta obligando a trabajar para él ?, claro solo quiere joderme y follar de nuevo...maldita sea, mejor meto mis pensamientos en algo diferente... el desfile, ¡Mierda! el evento de la nueva diseñadora sera de gala y no tengo algo para un evento así.
—¿Que pasa cariño? —la pregunta de Tom me hace salir de mis pensamientos.
—Creo que no tengo vestido para ir a un evento que me a encomendado Dina.
—Tranquila cariño, aqui esta la sala del vestuario esta a tu disposición. Dile a Laila que te ayude.
Lo pienso un poco.
—Gracias, pero no quiero incómodar.
—Tranquila, si alguien te comenta algo mandalos a mi oficina y listo.
—Bien ire a buscar a Laila. —digo con un poco más de entusiasmo y terminando mi helado de chocolate. —¿Estarás en el evento de ella?
—No creo, tengo asuntos que atender, pero tratare.—responde arrojando los dos recipientes de helado al basurero.
—Bien, nos vemos. —dejo un beso dulce en su boca y el sonríe aceptandolo. Me doy la vuelta a la puerta con algo de culpa. Demonios deberia decirle sobre lo de Demon, pero maldita sea, como no dañarlo. Salgo de la oficina indecisa y camino entre muchas mujeres con papeles, modelos aqui y allá y muchos hombres guapos buscando consquintar. Llego hasta donde mi amiga y por error abro la puerta de la oficina; encontrandome a Laila de piernas abiertas encima de su propio escritorio y un modelo con su cabeza enterrada en si entrepierna.
—Mierda, sigue....más —gime mi amiga y niego con una sonrisa. Laila es Laila. Cierro y mi amiga hace contacto visual conmigo, pero no se detiene. Nunca hemos sentido vergüenza alguna sobre el sexo. Es algo normal. El modelo ni siquiera se entera de mi presencia.
—Necesito ayuda. —suplico en camino al sillon y escucho como el modelo se detiene, pero Laila vueleve a poner su cabeza encima de su coño.
—¿Sobre...joder, me encanta cuando muerdes.—gime.
—Ropa. —respondo y me acuesto en el sillon de cuero sin quitar la vista del techo. Escucho como mi amiga gime más fuerte y su ayudante gruñe saboreandola, hasta que llega un silencio y respiraciones pesadas. Levanto mi cabeza y mi amiga limpia los labios del modelo y le indica la salida.
—Perdon, estaba estresada y no hay mejor que un orgasmo para relajarte.—comenta mientras se acerca a mi y baja su falda tubo.
—Lo se, hace rato que no tengo uno...—me quejo y ella asiente.
—Un problema a la vez amiga, primero comentaste ropa, asi que ¿a donde vas?.
—Al lanzamiento de Michell Renaldi.
—¡Ahhhhh! —grita y me asusto poniendome sentada en un solo momento.—Dios todos se pelean por ese evento y a ti te lo encargaron.
No sabía ello, pense que solo un evento cualquiera. Dina parecia muy tranquila sobre todo el asunto, menos inquieta porque fuera un evento tan grande.
—No sabía. —hablo sincera.
—Hay mujeres y modelos que querian estar ahi desde que ella se lanzó como diseñadora. Realmente pense que Dina era la que entrivestaria con John, pero seras tú.
—Ahora estoy más asustada.—susurre y ella bufa.
—No tienes que hacerlo, solo son fotografías y unas cinco preguntas.
—Bien ayudame o me volveré loca.—asintio y me indico que era horas de irnos. Subimos en el ascensor entre charlas hasta que llegamos al piso treinta y solo al llegar mi vida cambio. Todo el piso era un vestidor enorme, tenian vestidos, pantalones, blusas y enorme cantidad de zapatos diferentes. Todo aqui era caro y fino; Gucci, Channel, Louis Vuitton, Zara, Balenciaga, Valentino, Prada, Dior y entre otras, sin olvidar la enorme área de maquillaje donde solo marcas reconocidas hacian presencia.
—Bienvenida al PARAISO amiga. —murmura detrás de mi, y asiento observando que si realmente lo estoy.
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—Listo.—celebra mi amiga cuando Marco termina con mi cabello y celebra el resultado.
—Dios... —chilla Marco viendome por el espejo —, Laila hace siglos no recibia una modelo que no estuviera muriendose de hambre y que no tuviera dos metros de altura.
Rio con fuerza y los dos me acompañan.
—Vamos, —me quejo falsamente. No conzco mucho a Marco, pero siento que seremos buenos amigos —, no me digas gorda ni enana.
—Cariño —truena tres veces los dedos poniendome de pie. —, no digo eso. Tienes carne en tus pechos grandes, un culo rico y no pegas en el marco de la puerta. Osea una deliciosidad andante.
—Así es —concuerda Laila llevandome a un espejo enorme donde observo mi vestido blanco de seda CHANNEL y unos tacones tranparente que dejan ver mis pies con mis uñas recien hechas. Mi cabello con rizos flojos que caen en mi rostro. —, eres una belleza que no se encuentra en la esqueleticas.
—Me encanta lo que veo —digo orgullosa.
El maquillaje hace ver mis ojos como una gata y el color cafe resalta mis ojos amarillos. Sin olvidar qur mis labios estan fuerte con una labial carmesí matte.—, pero debo darme prisa. Solo tengo media hora y me falta información sobre la diseñadora.
—Bien nena, —Marco hace un vaivén de sus manos —, solo dejame ponerte esto.
Me encojo de hombros hasta que veo como en sus manos carga una pequeña diadema de Diamantes. Dios mio, esto es imposible.
—¿Qué es-eso? —pregunto tartamudeando.
—Es una Diadema que me prestó mi amiga Anne Hathaway para una de su películas...
No escuchó lo demás pues me pierdo viendo como mi cabello n***o hace contraste con la maravilla mas linda que habia visto en mi vida.
—...y pues solo le costó cuatro millones de dolares y me dijo que la devolviera cuando a mi me apetezca. Ninguna modelo se la merece pues...
Proceso la informacion y mi lengua porfin cede lo que acaba de decir Marco.
—¡ Anne Hathaway! —grito alucinando—¡ Cuatro millones!
Dios mio tiene que ser una broma.
—No actues como lunatica y cuidala, tengo que ir a maquillar unas chicas para una pasarela.
Se va y me quedo muda. Al igual que Laila cuando agradece a Marco y me observa con sorpresa en el espejo donde esta mi reflejo.
—Mierda... —maldice mi amiga. —, eso no sabia que ocurriría.
Trago saliva.
—Mucho menos yo. —pestañeo y la comisura de los labios de mi mejor amiga se levantan.
—Anne Hathaway. —repite con una sonrisa malvada.
—Cuatro millones. —repito yo mordiendo mi labio.
Ambas gritamos y giramos con fuerza celebrando que tengo en la cabeza tanto millones y que una celebridad podra reconocerla, comentando que solo mujeres bellas la porta, pues Marco dejo claro que no a cualquiera se la prestaria.
—Bien... —habla agitada Laila mientras recoje su cabello pues la celebracion fue sorpresiva asi como el accesorio. —, tengo trabajo, pero me avisas como te va y cuando tengo que ir a traerte. Suertuda.
—Bien, debo ir a ver con quien más irá conmigo al evento.
Subimos al ascensor y el reflejo de este es increible. Dios parezco otra mujer. Laila sonrie por debajo con su telefono en mano.
—Vamos posa. —me indica y como siempre yo obedezco. Me posiciono con las pienas un poco abierta y tocando mi cuello donde cuelga un pequeño collar de un diamanante que hace a juego con la diadema. Mi otro brazo cuelga en mi cintura donde esta apretada con el vestido de seda, y mi escote V profundo que muestra la comisura de mis pechos. Ya que desgraciadamente tengo unos muy grandes y siempre he deseado tenerlo como las modelos, pequeños y elegantes.
[Ayudame señor, nunca estoy conforme]
Bajamos del ascensor riendo cuando llegamos a mi piso donde Laila me ayuda a recojer mi cámara personal y los apuntes de la diseñadora. Muchas trabajadores y modelos me observan con curiosidad sin importar que sean hombres y mujeres. Camino decidica con mi amiga mientras llegamos al lobby donde Dina me espera con unas botas grandes hasta las rodillas y un vestido corto color piel.
—Maldita sea niña llevas la diadema de Anne, Marco te amo es lo más seguro —Dina me obseva de pies a cabeza.—, luces muy bien. Recemos porque la bestia no ruga hoy.
Sonrió con travesura, no entendi su comentario, asi que solo la acompañe con su sonrisa.
—¿Iremos solo nosotras dos? —pregunto mientras bajamos las escaleras de la entrada donde dos coches negros grandes esperan. El frio de New York no tarda en aperecer, pues mi cabello revolotea con el aire y mi vestido se levanta un poco hasta que lo detengo con mis manos.
—Tú y Alex —me dice y no entiendo.—, es una camarógrafo especial que solo lo traigo cuando tengo muchos pendientes, él te ayudará con todo.—asiento—, yo tengo un evento con John, Tom, El jefe y yo sobre la nueva portada en una cena con Sean.
Asiento, comorendiendo todo. Saber que cuando dice "El jefe" es Demon me hace apretar mi estómago y mis piernas tiemblan.
—Bien —susurro más para mi concentrándome —, dales mi saludo a Sean y a Tom.
Se despide con un beso al aire y sube a su choche muy tranquila mientras espero a según me dijo Dina un Alex.
Estoy por entrar cuando alguien grita mi nombre.
—¡Nora! —volteo hacia atrás y me encuentro con un chico de ojos verdes, alto, pelinegro y con un traje divino color n***o viniendo hacia mi con un maletin en su mano. —Disculpa, mi cámara favorita se puso revelde, soy Alex.
—Hola, soy Nora... bueno aunque eso ya lo sabes, ¿Como supiste que era yo?
—Dina me dijo que te reconoceria en seguida y no se equivoco. Eres muy hermosa como para ignorar.
El rubor crece en toda en mi cara y maldigo ser tan blanca pues el lo nota enseguida.
—¿Vamos?, el frío esta horrible —me pregunta ofreciendo su mano para que suba y asi lo hago. Solo trato de concertrarme en subir al auto alto de la mano de Alex cuando un escolofrio recorre mi espalda hasta mi cabello. Observo con intriga hasta que subo mi mirada a la entrada encontrandome con Demon en una posicion intimidante, pues sus hombros se ven tensos y rectos, su ceño medio fruncido me jace tragar saliva y sin perdeme de vista que su mirada gris solo obsrva mi mano tomada de la Alex me hace subir con más rapidez. Por la ventana del auto veo como dos hombres enormes se ponen a su espada y trago en seco. Entre más lejos, mejor. Y eso haré hasta que se cumplan los seis meses que me dio para alejarme de él, lo cual haré.