Demon
Ava salio de mi oficina cuando la folle contra el suelo dejando su rodillas en mi alfombra y su cara en la madera. Detestaba perderme en mi pensamientos cuando la follaba y especialmente que pensará en la loca gritona que estaba volviendome loco y esquizofrénico. Esparci mi perfume por mi cuerpo despues de haberme duchado aqui en la oficina, mis pensamientos por el momento se centraban en ella molesta y gritando como una gatita arisca y rebelde que me la ponia dura a cada nada, hasta que la puerta de mi oficina fue abierta con rapidez. Observo de reojo cuando Tom entra con su traje azul oscuro de dos piezas y con su cabellera rubia y muy ronsiente como siempre.
—Listo para la reunión —me pregunta tomando asiento encima de mi escritorio.
Gruño cuando recuerdo a que se debe esta maldita reunión.
—Sabes muy bien que siempre estoy listo —escupo poniendo mis gemelos en mis mangas —, ve al restaurante primero, no quiero manchar mi traje de sangre.
Digo mientras abrocho mi chaleco interno de tres botones.
—¿Por qué deberias macharlo de ello?
Siempre tan inocente Tom, creo que esa es la razón por la cual siempre le miran la cara de idiota. Sin olvidar que yo en este momento se la estoy viendo.
—Es Sean y soy yo. —cojo mi chaqueta y este asiente con una sonrisa.
—Nunca cambiarás —hago un vaivén con mi mano y termino de acomodar mi ropa. —, tú madre me llamo, me preguntó por qué no le contestas sus llamadas.
Inquiere y niego molesto que siempre que Olivia se entromete en mi vida.
—Dile que estoy ocupado. —se pone de pie mientras acomodo mi corbata.
—Vamos amigo, es tú madre, solo quiere saber como te encuentras.
Maldigo su insistencia para tener una linda y ridicula relacion, cuando mi familia jamás tendra eso entre nosotros. Somos crueles, dominates, odiosos y controladores, y muchas otras cosas malas, pero jamás una familia llenada de estupido amor y asquerosa alegría.
—Y tú eres mi amigo desde hace años, sabes muy bien como es mi familia y jamás hacemos esa mierda que hacen los normales.
Sentencio y niega saliendo de mi oficina. Pude haberme cambiado en casa, pero el tiempo en mi trabajo no dio lugar para ello. Me posiciono en mi escritorio marcando el número de mi fea secretaria.
—Lupe —llamo a ella, en mi telefono con su cubículo.
—Si-si señor. —conesta nerviosa.
—Llama a Dina y dile que si encargo todo y que lo confirme con un texto.
Cuelgo la llama e inmediatamente apago mi equipo para salir de mi oficina. Mis dos secretarias se ponen en pie con mi salida y mis hombres se posicionan a mi espalda.
—Dina contestará en unos minutos, señor. —me informa Lucrecia mientras camino y la otra solo sonríe mostrando aún más sus tetas, las cual mordere y azotare después, para sacar esta maldita tensión que cargo en mi jodida espalda.
—Mañana a primera hora, quiero esas tetas en mi escritorio —ordeno y ella sonríe excitada—, una paja rusa no me haria daño.
Asiente y continuó con mi camino hacia el ascensor. Mi móvil vibra en mi bolsillo mientras mi empleado pone mi chaqueta de cuero larga encima de mi traje.
Dina
—Señor jefe, todo listo. Ella estará en el evento.
7:01 p.m
—Bien. ✔✔
7:02 p.m
Salgo del ascensor hacia la entrada de mi maldito mundo, donde soy el mayor. El dueño y amo de todo este lugar, de cada persona entrando y saliendo de mi reino. Las personas que compran y venden mi revista me hacen crecer. Donde no solo me temen por ser el mejor, me respetan por ser el cerebro y rostro aun siendo un hijo de puta y diria que muchos me admiran para seguir mis pasos aunque serian como yo. Mi ego ni siquiera es la pequeña cifra de mi riqueza con mi mundo y eso que soy billonario. Mi abuelo y padre se mataron por crear este imperio para mí. El cual no dejaré caer ante nada ni nadie.
—Quiero a Ava en el restaurante.
Ordeno a mi escolta encargado y este marca por su móvil mientras bajamos las escaleras. Mi paso se detiene en continuar cuando veo como mi jodido noche se arruina. Nora está con vestido blanco brillante iluminando la calle entera, su cabello cae en perfectas ondas con una chaqueta de cuero color crema. El idiota que esta a su lado sujeta su jodida mano con adoración.
[No hay más mujeres en el mundo]
Maldigo que todas las pollas en esta maldita ciudad desean meterse con la que parece ser la única mujer en New York.
Nora levanta su vista y se conceta conmigo, le ordeno solo con mi mirada que desista de su toque, pero la muy enaltecida sonríe con soltura hacia mí y luego sube al auto como si nada. El imbécil que cierra su puerta sube del otro lado sonriente aunque diria que esta excitado y maldigo que yo me concentre demasiado en ella.
No entiendo que mierdas sucede conmigo, engaño mi amigo por ella, la follo tan fuerte como para dejarla inválida, la dejo que me grité, la obligo a seguir trabajando para mí y ahora me jode que alguien más que yo la toque, incluyendo a mi estupido amigo.
Maldita sea, soy un jodido dominante, dueño y amo de mis acciones, sin embargo, me la pone dura cuando se revela ante mi, y me jode la excistencia cuando respira lejos de mí.
—Tú —señalo unos de mis guardias mientras bajamos. —, siguelos y no apartes la vista de ella.
Asiente y agrego:
—Si llego a enterarme que la viste con otros que no son de guardia te corto la polla pequeña que tienes y te la meto por el culo.
—Si, señor.
Entro hasta mi limosina donde indico que lleguemos al restaurante. Odio sentir esta mierda, respiro profundo mientras masajeo mi sien que palpita con insistencia. Tomo un vaso del bar que tiene mi limosina y bebo un trago pesado de vodka. Resoplo cuando una llamada cae en mi movil. Observo el nombre y insulto el que aparece en mi entrada de bandeja.
—¿Qué? —gruño molesto, no estoy de humor.
—Diez meses y contestas así. —habla molesta la maldita voz que me jode.
—Perdón papi, ¿Como está el mejor papá del mundo? —pregunto con sarcasmo y escucho su gruñido, que me complace.
—No tienes que ser tan idiota —escupe—, habla con tú madre, ya que no deja de joder porqué quiere saber de su hijo nefasto y vergonzoso.
Trago saliva molesto. Detesto que me llame así. Soy el hombre en New York mas rico y existoso del mundo y aún así no deja de llamarme "Nefasto".
—¡Le dijiste nefasto! —grita una voz que conozco del otro la de la linea. —, oh maldito idiota, mi hijo no es un nefasto.
—Habla con ella o yo te mato. —escupe molesto.
Cuelgo cuando escucho como comienza la pelea de Olivia con Dominic. La limosina frena y observo por la ventana el restaurante donde es la reunión. Esto no puede ser peor.
Bajo y camino mientras unas mujeres en la entrada apartan los pequeños copos que estan en mi chaqueta de cuero. Otra me indica donde esta el balcon mientras camino a su lado y no pierdo de vista como me insinúa su culo operado.
—Por aquí, señor Spencer. —dice coqueta mostrandome la escalera grande donde arriba ya me espera Tom, Dina con John.
—Si sigues mordiendote el labio, me chuparas la polla en el baño. —levanto una ceja y ella asiente.
—En cinco minutos tengo mi descanso.
—Espero que esa boca no solo sirva para hablar.
Subo las escaleras mientras mis hombres quedan al pie de esta. Detesto esta maldita noches, solo quiero follar estar en mi cama y joder la mujer de ojos amarillos que me enloquece con su coño.
—¿Donde está el idiota y su abogado?
Pregunto tras llegar a la mesa donde mis empleados esperan.
—En cinco minutos llega —me informa John mientras tomo asiento.
—No los tengo.
Gruño y Dina interfiere.
—Jefe hay mucho tráfico, además hoy es el lanzamiento de Michell Renaldi.
La mato con mi mirada cuando recuerdo que ahi está Nora y con imbécil aquel que estaba cagandose de la alegria por tenerla cerca.
—Amigo tomemos algo mientras esperamos.
Asiento solo porque necesito alcohol en mi sistema para controlarme.
—¿Por qué sonríes? —gruño.
—Nora se miraba hermosa en su vestido y pienso ir a recogerla.
[Mierda]
—Perdon la tardanza —habla una voz que reconozco. Hago una seña al bar mientras Ava se posiciona a mi lado, sabe que detesto la tardanza. —, perdón amo, el tráfico esta horrible.
—¿Te pedi explicasiones? —tomo el vaso que me entregan.
—No, amo. —responde avergonzada. De reojo observo su vestido verde señido a su cuerpo, su escote corazón que hace ver su tetas grandes y sus piernas largas con tacones negros que la hacen ver elegante.
—Disculpen... —habla el idiota de la noche con su compañero. —, perdón por el retraso.
[¿Hoy es el dia de llegar tarde o que?]
—Bienvenido Sean toma asiento.
Dina lo invita y niego tomando de un sorbo mi trago, hasta que arda más mi garganta con la tension que siempre tengo en mi, desde que aparecio una pelinegra, ojos amarillos que siempre me jode.
—Ya que llego el señor "Siempre llego tarde" —digo con ironía y Sean maldice con los dientes apretados. —, comencemos.
Hablan de mucho Tom y el abogado de Sean mientras escucho como llegan a un acuerdo sobre las impresiones.
—Jamás —interrumpo su acuerdo molesto. —, este imbécil no tendrá más de un millon de impresiones.
Imposible llegar a más, si Beyoncé que era ella solo le di esa cantidad, me niego ha darle más fama a este hijo de puta.
—Él señor O' Pry es una figura demasiado conocida, sin olvidar que sus fans son una cantidad enorme —contraataca su abogado —, cabe recalacar que esta en sientos de historias literarias de romance, misterio e historia donde su cara es el centro de atención.
Mi mirada fulmina a todos en la mesa.
—Un millón no más. —sentencio y todos quedan en absoluto silencio mientras losbcubiertos golpean la mesa.
—Señor Spencer...
—Dejalo Luca —interrumpe por fín el imbécil. —, un millón y si mis fans aclaman más en dos dias, impremirás un millón más.
Me reta y la comisura de mis labios se levanta en una sonrisa malevola.
—Si en cuarenta y ocho horas no insisten en administración, retiro tu portada en la revista. —contraataco y los cubiertos se detienen y el silencio inunda la mesa. Jamás dejo intimidarme por nadie y esta noche no será la excepción.
—Señor O' Pry...
—Hecho. —acepta mi reto interrumpiendo a su aboga quien se pone pálido y sudado como un cerdo, mientras su cliente no se inmuta.
—Hecho. —Tom niega con los ojos cerrados y los cubiertos vuelven a chocar con los platillos casi vacios de comida. Dina se encarga de hablar sobre como hará publicidad de su portada mientras termino mi salmón. Hasta que John habla de la fotografía que escogieron.
—Bien, todo esta listo. —habla animada Dina mientras yo ruedo los ojos.—Lizeth estará lista dentro de una semana, para la área de cuidado entre parejas...
—No quiero a Lizeth.
Termino con otro vaso de vodka mientras mi móvil vibra con el número de guardia número cuatro, el cual destine a seguir a Nora.
—Señor, la señorita esta en un cubículo privado. El joven que la acompaña permanece a su lado.
8:41 p.m
—Voy en camino. ✔✔
8:41 p.m
—Ok, señor.
Pido la cuenta con la mano cuando un nombre me detiene a matar con la mirada a Sean.
—Deseo que Nora modele conmigo.
Mis ojos casin apuñalan al imbécil que sonríe complacido mientras la mirada de todos caen en Tom, cuando soy yo el que esta hirviendo de ira.
—Nora no es modelo. —habla intrigado mi amigo por la acción de idiota.
—Ya lo sé, pero me negarás que es hermosa esa mujer. —mi respiracion se acelera. Siento una mano en mi brazo y de reojo veo a Ava algo intrigada. Aparto mi brazo molesto de su toque y ella se sorprende, pero no lo demuestra.
—¿Te dije que me tocarás? —gruño en un susurro y ella traga saliva pesadamente.
—No volverá a pasar, amo. —responde bajando la cabeza.
—Bien. —vuelvo mi vista hasta Sean quien sonríe.
—No creo que ella acepte —habla Tom indesico —, le encanta estar detrás de la cámara no enfrente.
—Pero se concretamente que ella enloqueceria a nuestros compradores y mis fans. Ella es bella al natural y sonríe muy bien. —ruedo los ojos escuchando al idiota de modelo que tengo enfrente.
—Mis compradores. —corijo. —, ella no es modelo y no pondré a una mujer que nunca a estado en alguna pasarela en mi portada.
Sentencio y todos guardan silencio.
—Ya veremos que dirá ella —suspiro con fuerza. —, si ella dice que no, esta bien y sí acepta, la probaremos para ver si da la talla.
Me niego y Tom me observa con analisis.
—No perdemos nada con probar. —todos me observaron y negue molesto.—Vamos Demon, esa pregunta la responderá ella.
—¡No! —grite exasperado.
—No hago la portada. —insiste el imbecil de Sean y todos me observan de pies a cabeza.
—Demon, no podemos perderlo. Hay cientos de pre-ventas esperando el lanzamiento de este mes.
Maldecia que este idiota tuviese fama de guapo, cuando solo era una mierda más.
—Esperemos la respuesta de la mencionada y resolvemos el problema. —interviene John. No soporto un minuto más, asi que me levanto poniendome de pie. Dejo la cuenta pagada con mi firma.
—Me largo. —Ava se pone de pie rapidamente a mi lado.
—Creo que culmino nuestra cena, gracias a Dios —celebra Dina imitandome. —, quiero ir a ver el desfile de Rinaldi...
Comienzo mi camino hasta que la voz de Dina me detiene.
—Lo habia olvidado, Nora te mando saludes Sean —¿Pero que mierda? —, no te moleste Tom ella te mando besos.
Mi mandibula se tensa tanto que mis dientes rechinan con fuerza. Ava me observa y no hago ningun movimiento. Pienso y pienso, hasta que llega a mi linda conclusion.
—Mi departamento —ordeno a Ava me observa extraña. —peluca pelinegra y lenceria roja.
—Si, amo. —deja un beso en su servilleta y me la entrega. La tomo y se larga en segundos de mi vista bajando por la escalera. Trueno mi cuello y arrojo la servilleta al suelo, para volver a la mesa.
—¿Ahora eres mensajera Dina? —pregunto con ironia y un silencio incomodo avallasa el aire. —¿Dijo algo más o solo mando besitos como una niña?
Espero respuesta, pero esta no llega y me molesta aun más.
—¡Habla! —grito jodido.
—No señor jefe, no dijo nada más.
Maldita sea, a todos les habla, se encariña y se roba su hablar. En cambio a mi, me grita, se molesta, me deja follarla y lo olvida completo.
[¿Que se cree?]
—Tranquilo amigo, ella es dulce. —Tom intenta calmarme, pero no puedo. —Ella a veces olvida que estamos en este imperio.
Ignoro a mi amigo que en este momento odio, y me di la vuelga y baje en velocidad la escalera. Mis hombres ponen mi chaqueta de cuero y salimos a paso apresurado del reataurante.
—Al desfile. —ordeno mientras mi limosina se pone en la cera eninmediatamente.
La mujer que me atendió en la entrada esta al lado de un auto revisando sus tetas en el espejo y corre hacia mí.
—Ya acabe mi turno. —me dice y mis hombres abren mi puerta.
—¿Te pregunte? —entro al auto y cierran la puerta en seguida. La mujer se queda asombrada con la boca abierta y luego golpea la ventana cuando el auto avanza. Maldigo cuando cierro los ojos y recuerdo sus ojos amarillos brillando mientras intentaba coger aire por la boca, pero mis embestidas le impedian pensar en algo más que no fueran en mi polla enterrandose en su coño humedo, apretado y jodida mente caliente.
Mi mano viaja hasta mi polla donde esta como una roca de lo dura que me pone solo recordarla. No me percate en el momento en que la limosina se detuvo en el eventl que estaba repleto desde la cera y que la música no sonaba nada bajo. Deberia estar orgulloso que este evento fuese traido solo para mi agrado y que dejara en alto el nombre de mi revista, pero en cambio esta aqui jodidamente molesto buscando una loca gritona que me debi explicaciones sobre por que mierdas manda saludos a todo el mundo menos a mí y por que mierda deja que ese nuevo imbécil la toque.
Entre y el sonido de ABBA resonaba fuerte con la cancion de lay all your love on me.
—¿Nombre señor? — me preguntan en la entrada y tomo el cuello de la pequeña enana que tiene una tableta en su manos.
—Mirame a los ojos y preguntame de nuevo.
Traga saliva asustada y asiente. La libero de mi agarre cuando sus ojos se llenan de lágrimas. Maldita sea, que lucifer me de paciencia.
—Señor Spencer, adelante.
Asiento y entro al gran lobby del evento. No obsrvo su silueta y menos su vestido blanco precioso. Me deshago de mi abrigo de cuero dejandolo a cargo de mis hombres. Sigo la música hasta que maldigo que hombres importantes me reconozcan. Cada paso que doy tres me detienen y no tengo tiempo para ello. Mando a la mierda un socio cuando veo el vestido blanco brillante se mueve con frenesí. Veo a Nora con una sonrisa enorme cuando esta entre la gente bailando con el imbecil enfrente de ella. Me paralizo más cuando este le pone las manos en su cintura, estrujandola contra en él como si la conociese hace años.
Mi pecho amenaza con sufrir un paro cardiaco cuando veo a la estupida de Michell Renaldi bailar con ellos con un tipo detrás de ella.
Mi cabeza enloquece sin saber como actuar. Mierda soy un dominante en todo el sentido, pero siempre que la veo con alguien mas mi cabeza no sabe razonar, solo me indica romper el cuello de quien la toca y luego tomarla a ella y subirla a mi hombro, para despues azotarla con fuerza y decirle que solo piense, respire, desee, fantasee, sonria y añore mi tacto solo de mi.