Nora
Horas antes...
Salir con Tom fue de mucha ayuda, ya le aclare a mi mente que no puedo escoger a un idiota Neandertal por encima de un principe azul como lo es él. Camino por la empresa hasta llegar al elevador donde me lleva al piso seis que alberga mi pequeña oficina con un escritorio pequeño y una silla vieja que cruje, pero que al menos tiene una ventana que lleva a la vista de una pequeña parte del central park a lo lejos.
—Cooper —tocan mi puerta roja con muy poco cuidado y concedo la entrada mientras me siento para editar las fotos de Sean.
[Mierda, es guapo]
Pienso hasta que la secretaria de Demon entra con su cuerpo esqueletico con sobre altura pienso yo, y con un conjunto gris de tela demasiado corto para una oficina.
—Dime.
—El señor Spencer, quiere verte.
Siento como mi estomago de retuerce del dolor cuando flaca esa castaña termina de hablar.
—Dijo el por qué. —me levanto y dejo mi abrigo y guantes en el perchero y solo me concentro en camabiarme el jean por uno de tela color rosa. Sin importarme que la esquelética ruede los ojos.
—Si, después me sento en su regazo y me conto sus problemas. Extraña a su mamá y su papi.
Escucho su ironía y trueno la lengua en mi boca, solo espero que no desee hablar nada de lo que ocurrió anoche y sea solo trabajo.
—¿Que tal me veo? —la falsa bufa y sale de la oficina sin contestarme. Salgo detras de ella y me pongo los tacones a la mitad del pasillo, subimos al ascensor privado de Demon y llegamos al piso cicuenta donde solo esta la oficina de él, la sala de juntas y la pequeña oficina de la secretaria.
—Rapido. —dice al esuchar como su secretaria toca la puerta.
Entro el aroma afrodisíaco de Demon me hace tragar, es una mezcla de masculinidad, lujuria y dominancion. Respiro rápido al ver como entrelaza sus dedos por encima del escritorio analizandome de pies a cabeza.
[Agradezco no traer la oreja de gato]
Escucho como la puerta se cierra a mi espalda y no se porqué, pero siento que estoy acorralada y con un depredador que esta apunto de atacarme.
—Señorira Cooper...—comienza y sus venas del cuello se resaltan de mas, desde aqui puedo ver comp tiene un chupeton que hice yo misma. Aprieto mis muslos al recordar como gemia su nombre. Su traje azul oscuro con su corbata del mismo color lo hace ver mas fornido de lo que es y sus brazos se resaltan mas, sin olvidar como sus ojos grises se dilatan—, llego cinco minutos tarde después de su almuerzo.
Su voz ronca es la unica que se escucha, aparte de mi respiracion pesada y el reloj de pared que marca los segundos, pero yo los percibo eternos.
—Lo lamento señor, no me percarte de la hora. Estaba almorzando...
—Con mi mano derecho, Tom.—me interrumpe.
—El no tiene la culpa señor, escoji un lugar algor retirado de...
—¡No me importa! —grita fuerte interrumpendome y trago saliva nerviosa.—Tus acciones me dan igual. ¡Solo te ordeno que cumplas con tu maldito trabajo y no pomgas tu estupida relacion con Tom como excusa para hacer lo que se te venga en gana en mi jodida empresa!
—Si, señor —digo entre dientes mientras mis piernas tiemblan, pero no bajo mi mirada. —Aunque como le estaba diciendo, mi relación con Tom —recalcó la última frase con fuerza.—, no fue la causante de mi retraso de cinco minutos.
—No me importa. —se levanta y por inercia retrocedo un poco—Te dije que tus mierdas no me interesan.
—¡No son mierdas!—grito ya colmada de paciencia.
[Error, estoy muerta]
—¡ Y tú no me gritas en mi empresa! —se acerca a mi rapidamente y intento ir a la puerta, pero su mano me detiene dandome la vuelta para quedar cara a cara en la puerta.
—¿¡Quien te crees para gritarme!?
—¡Nadie! —respondo al mismo tono—, pero no por ser nadie dejaré que me trates como una mierda cualquiera o como tus esqueléticas secretarias y modelos.
Respira en mi cara y no bajo mi mirada. No se porque sus ojos grises se vuelven negros al escuchar mis palabras, pero asi es. Intenta acercarse a mi y niego poniendo mi cara de perfil deteniendo su acto, le dije a Tom que lo intentaria y asi lo hare.
—La gatita está sacando las garras. —dice ironico y trago en seco—Lastima que a mi me encanta y me pone duro domar fieras.
—Jodete. —pongo mi cara cerca de la suya y muerdo mi labio inferior para tentarlo, no deberia estar haciendo esto.—El único que dominará está fiera es Tom.
—Eso no decias anoche cuando tus garras se ensartaban en mi espalda.
—Eso no volvera a pasar.—sentencio y pega sus labios con los míos, pero ninguno de los dos se mueve. Me muero y me atraganto por hacerlo, pero ya dije y decidí, aunque mis piernas esten tensas y mis labio esten soltando mis jugos.
—Te apuesto que ya estas mojada.—habla encima mio mientras sus brazos acorralan mi rostro, ambas se detienen en la puerta evitando alguna salida.
—Te apuesto que ya estas duro.—muerde mi labio inferior que me hace gemir bajo y cerrar los ojos, pero la imagen de Tom no me deja continuar, niego y intento separarme.
—Compruébalo. —me insista susurrando y siento como su dura erección se restreiga en mi pierna derecha. Suelto su agarre en la pared y me muevo lo más rápido posible para poner distancia.
—Si eso es todo sobre lo laborar puedo irme.
—De rodillas. —ordena y pongo mis ojos como platos.
—¿QUÉ? —la respiracion se me paraliza humedeciendo mi coño al mil, observo como masajea su erección encima del pantalón azul oscuro dee tela que esta ajustado en este momento mostrando su enorme ereccion gloriosa y apetitosa.
—Dije de rodillas, quiero ver como me la chupas.
—Estas loco. —me encamino a la puerta y este me detiene.
—No he podido olvidar tu cuerpo desde anoche —confiesa y mi corazon se detiene. Su susurro eriza mi piel.—, tus gemidos son como una canción en mi cerebro que se repite todo el dia poniendome duro como un puberto. Tus chupetones son las marcas más sexys que he visto,—pasea su pulgar en mi cuello y siento el aire que provoca en la mordida que me hizo—, y las mías son el recordatorio que no parabas de pedir más y yo nunca me saciaba de ti.
—Eso fue un error Demon.—mi voz sale como si fuera un gemido ahogado.
—El mejor que he cometido.—confiesa y niego.
—Lo siento Demon, pero fue el peor de los mios. Me estoy dando la oportunidad con Tom en serio, no solo sexo, no solo coger. Una relacion de verdad.—recalco la última frase con fuerza y siento como su cuerpo se aleja de mi haciendo que un vacío horrible me haseche.
—¿Una relacion de verdad?
—Si.
—Después de haber follado toda la noche conmigo.—se carcajea y no entiendo—, entonces estas tomando el premio de consolación.
—Tú te estabas restregandote en mi pierna, no yo —digo y su risa desaparece para poner su mandibula dura y firme—, no es mi premio de consolacion lo estoy escojiendo a él. No deseo solo estar follando a escondidas, quiero alguien que de verdad intente estar conmigo.
—Bien pero si no te lo hace como yo, no me vengas a suplicar.—dice irónico y la furia crece en mi.
—Cariño...—digo acercandome a el provocandolo y poniendo mi mano en su pecho. Se acelera y respira con fuerza—, cuando estuve contigo, era porque queria que me lo hicieras con él.
Camino hacía la salida y escucho su guñido fuerte y claro. Tal vez cometí un error, pero no dos veces.
—¡Ponte a trabajar! —grita y asiento aun camindo.—¿A donde vas?
Pregunta y giro antes de casi salir por la puerta.
—A trabajar. —respondo y me señala la pila de fotografías que estan en una mesa pequeña a su izquierda.
—Son seiscientas cicuenta fotografias que necesitan ser revisadas para ver lo cambios necesarios que se necesitan.
—Pero tengo que hacer los arreglos de los comentarios de la nueva canción de Lady gaga.
—¡Te ordene algo, no que me explicaras tus mierdas! —grita. Eso me llevara cuatro dias por lo menos.
—Si señor.—digo entre dientes tomando las fotografías en carpetas.
—Para mañana por la tarde. —ordena y mi corazón se detiene.
—Demon son setecientas cicuenta, esto se terminara en cuatro dias a lo menos.
—¡Dije mañana por la tarde! —maldita sea.—Si para las dos de la tarde no estan listas, ¡No vuelvas, por aquí!
Escucho sus gritos y sus maldiciones mientras con mis manos tomo con fuerza todas las carpetas. Lista para salir de ahi y más que molesta trato de abrir la puerta, pero la puerta se abre de golpe y hace volar todas las carpetas y fotgrafias. Gracias a Dios estaban enganchadas en los folder. La otra secretaria de Demon me ve asustada y horrorizada a su jefe. Ella intenta bajar y ayudarme para levantar las cosas cuando un grito la detiene en seco.
—¡Dejala! —maldigo a Demon. —Que aprenda a no ser una inútil.
La chica nerviosa se acerca a él para darle algunos papeles mientras yo recogía todo. Las palabras de Demon mantenian la furia y el dolor de saber que esto seria una guerra, solo por no follar con el cada vez que le antoje.
Sali casi llorando de la oficina mientras el me ignoraba y ragañaba a su secretaria de vestido largo que solo asentia. Al único lugar donde queria ir era donde Tom y la cual fue mi salvacion por ahora. Las carpetas que me faltaban que era tresientas y pico las continúe en el departamento con mucho dificultad y resentimiento con Demon. Si creia que podia hacerme la vida dificil por aceptar au regla de solo una vez y jurar no caer, yo se la haría mil veces peor.
****
Suspiro con fuerza viendo la hora de mi reloj; tres de la mañana. Trabajar sin parar me ha ayudado a cumplir con la orden de Demon. Saber que se esta vengandose de mi por decir no, me motiva a callarle la boca al niño de mami y papi. Termino la ultima fotografía de Monica belluci y me ducho rapido para al menos dormir dos horas y continuar con mi tarabajo.
Al despertar dos horas más tarde restriego mi rostro y continuar con todo. Mi teléfono suena y lo tomo sin ver, y lo contesto en seguida.
—Hola.—digo y continuo anotando las inperfecciones que se muestran de Monica belluci.
—Mi niña, ¿Como estas? —la voz de mi madre me hace bufar, dije que la llamaría el sabado y lo olvide por completo.
—Madre, perdon por no llamarte —me disculpo.—, el trabajo en la nueva revista es una locura.
—Tranquila mi niña, pero no me respondiste la pregunta.
—Perdon mamá, estoy bien.—respondo desanimada y continuo con las ultimas cien fotografias.—, solo estoy algo cansada.
—Mi amor, no pienso estorbar. Pero siempre piensa en tu felicidad primero.—sentencia y asiento continuando con la fotografia de Gigi H.—, ¿Cuando vendras de vacaciones?
—Pronto mamá, lo juro.
—Bien, te manda saludos tu papá.
—Los amo.
Cuelgo mandandole muchos besos ambos y veo como el sol esta saliendo. En seis horas estaría en la oficina con el idiota de Demon. Continuo con todo y con una media horas antes de entrar al trabajo entro a la ducha y empiezo mi arreglo y comienzo con mi maquillaje, para ocultar las ojeras y el desvelo. Bajo del departamento dejando a Laila aun dormida en su habitacion y lista para terminar este dia estresante.
Bajo del ascensor con las carpetas en mano y en este momento detesto que la nieve me haga caminar un poco mas lento. Tomo el metro y casi me quedo dormida en el, si no fuese porque un niño intento tomar una de mis fotografias.
—Buenos dias. —habla el portero al abrirme la entrada. Asiento y continuo mi camino hasta el asecensor de los empleados, ya que el jefe tiene su propio.
—Bien, cicuenta más. —hablo para mi misma mientras quito la poca nieve que tengo en el cabello y tomo asiento en mi oscura y pequeña oficina. Las fotos en si no estan tan mal y solo necesitan pequeños ajustes de fondo y lineas de rostro.
—Espero que estes trabajando en lo que te ordeno el señor Spencer.—habla la otra secretaria de Demon mientras entra a mi oficina sin tocar antes.
—Demon sabe que yo lo haré.
—Señor Spencer.—corrije y niego continuando con mis cosas.—No importa si te metes en la cama del señor, todas lo hacemos y siempre lo llamamos como tal.
La furia me toma y rompo el lapiz que tengo. No me interesa con quien se meta Demon, no volveré a ser una de sus zorras.
—Yo no estoy con Demon.—recalco el nombre del neandertal de mi jefe y esta se molesta mas.—Tom es mi novio.—determino—No necesito estar en su cama y actuar como si nada, gracias a que solo es mi jefe y le puedo decir como quiera gracias a que tenemos confianza — esta se sorprende exagerado. Niega y sale de la oficina dejandome trabajar tranquila hasta que llega la llamada de mi querido Tom con ojos de esmeralda.
—Hola Nena, pase por tu departamento hoy en la mañana y no estabas.—dice y suspiro.
—Entre más temprano para terminar el trabajo de Demon.
—Cariño, ese es demasiado trabajo. Le dire a Demon que...
—¡No! —lo imterrumpo.—No quiero que Demon y otro cualquiera piense que estoy aqui solo por estar contigo.
—Bien, pero lo haré por ti.—dice y asiento.—Y porque dijiste que estamos juntos. ¿Ya no quieres ocultar ello?
—No porque lo demostrare que soy buena en lo que hago.
—Lo se cariño, a mi me encanta decir que estoy contigo. Bien te veo en el almuerzo, iremos por un helado enorme.
—Lo siento Tom, debo terminar esto primero. No me da tiempo.
—Si cambias de opinión estare en mi oficina con tu helado de chocolate y fresas.
Cuelgo después de que se despide y manda un beso dulce por el teléfono. Observo la ventana pequeña donde cae la nieve y recuerdo la ultima fotografia que hice inspirada por mi soledad y tranquilidad personal, no con todo este revoltijo.
—¡NORA! —gritan desde el ascensor y se perfectamente que es mi cruz andante.
—Aqui estoy. —respondo el llamado algo asustada y sacando solamente mi cabeza de la puerta de mi oficina.
—En cinco minutos quiero todo lo que pedi. —ordena y asiento sin salir de la oficina, la chica rubia esta a su lado con la cabeza baja sin decir nada. La furia mia crece cuando observo como el mueve su mano hasta la cabeza de la mujer acariciandola como un gato y esta ronronea ante la caricia como si fuera una mascota.
Esta pone su mano entre el ascensor y la pared, solo para mantenerla abierta.
—Dijiste a las dos. —le recuerdo molesta saliendo de mi pequeña oficina para ponerme en su cara dentro del ascensor. Odio cuando se comporta como un idiota. Deja de acariciar a la chica para fulminarme con la mirada gris que tiene, pero no le agacho la mirada para nada.
—Y son apenas las once.
—Eve, dime cuando en tu vida has cuestionado mis ordenes.
—Nunca amo. —responde la chica con la cabeza baja y trago grueso. No es una mujer, es una sumisa.
—Vete a la mierda. —exploto al ver como la chica sonríe al ver como Demon asiente conforme con su palabra, pero ha este se le borra la sonrisa macabra al esuchar mis palabras.
—Cuida tu boca o si...
—¿O si no que? —me acerco más y la chica levanta la cabeza y se asombra al ver mi actitud, sin olvidar las personas que estan en el pasillo cuestionandose que pasa.
—Nora...—adivierte y niego.
—Me despediras, bien.—digo en su cara y la chica retrocede.—Odio cuando te comportas con un niño berrinchudo —digo entre dientes solo para nosotros dos.—Actua como un hombre, reconociendo que cometimos un error y ellos no se cometen dos veces, porque dejan de ser errores, sino intenciones. Y acepta que no puedes tenerme y no podrás.
Me doy la vuelta cuando su mano aspera y dura sostiene mi antebrazo con mucha fuerza.
Su respiracion pensada llega hasta mi cuello poniendome nerviosa y no sé pero también mi entre pierna palpita.
—Te quiero en mi oficina ahora. —gruñe y me suelta en segundos, dejando una estupida sensación de abandono. Creo que mi trabajo en Poise duró menos de lo que pensé. La chica preciona un boton y suelta la puerta cuando salgo de dicho lugar más que furiosa y lista para dejar a este idiota y su actitud de mierda.
Tomo las carpetas y comienzo a apilarlas cuando alguien toca. Realmente no estoy de humor para nadie.
—Le ayudo señorita Cooper.
Dice nerviosa la segunda secretaria de Demon, la asustadiza con traje de fantasma de peliculas vieja.
—Por favor.—le pido mientras cargo una cantidad y ella otra.
El joder de Demon es solamente que dije que no. Puede ser que estupidamente dije que si una vez a su juego de mierda de quitarse las ganas, pero no volveré hacer. Quiero intentar algo bueno con Tom. Nunca habia encontrado a alguien que no solo cogerme quisiera, sino escucharme, cuidarme y siempre estar pendiente de mi.
—Disculpe el atrevimiento, señorita Cooper —habla nerviosa mientras abordamos el ascensor y varios hombres me conceden la entrada.—No deberia decrile esto, pero nunca habia visto al señor Demon tan alterado en la empresa como ahorita que usted va encamino.
—¿Qué? —me asombro y presiono el piso cicuenta que es solo el de Demon.
—Estaba tan alterado que me mando por usted.
—Sabe que iré a entregarle todo.—digo algo preocupada y ella niega poniendo mas enfrente sus gafas demasiados grandes.
—No señorita, esta alterado porque escuche cuando dijo que no sabia como hacer para que usted permaneciera en la empresa. Nisiquiera cuando su novia Eve se molesta se altera tanto.
Guardo absoluto silencio y ella prosigue el camino cuando el ascensor se detuvo y abrió las puertas. No entiendo a Demon, al parecer le gustaba joderme, pero le asusta ¿Perderme?...imposible Demon jamas necesita a nadie que no sea él, y para su placer tiene a todas detrás de él y una sumisa adiestrada.
Entro a la oficina confundida y observo como la secretaria pone mis papeles en la mesa donde estaban ayer, paso sin hablarle ya que esta al teléfono pero puedo sentir su mirada gris calcinando mi cuerpo, mente y alma.
—Gracias...
—Luci. Todos me dicen Luci, pero mi nombre es Lucinda. —termina por mi y asiento.
—Gracias Luci.
Sale con una sonrisa que se borra cuando ve al idiota de su jefe colgar y que solo con su mirada le ordeno que se largara. Aprieto los ojos cuando escucho como su pies tropezaba con la alfombra y cerraba la puerta. El aire esta tan pesado que puedo sentir una barrera enorme entre él y yo. Se endereza se su silla dandole más altura y porte del hombre ojos grises con traje gris claro que lo hace ver más diabólico.
—Aqui...—aclaro mi garganta nerviosa al sentir como mi entrepierna se humedece a causa de sus manos que se meten en los bolsillo dando a la vista la enorme ereccion que se forma y su vena del cuello palpita con fuerza —, aquí esta el trabajo culminando y sé que no tengo derecho a nada ya que soy muy nueva en la empresa, asi que solo tomare mis cosas y me iré sin fastidiar y hacer algún escandalo.
Asiento medio segura y me volteo para ir a la puerta cuando escucho como un cierre grande impide la puerta abrir.
—¿Quien mierdas te dijo que te podias ir?