Miedo. Capítulo 7

2380 Palabras
Tom Toda mi idea de no volver a estar con nadie desde Elizabeth se fue a la mierda en el momento que encontre a una chica de color amarillos y cabello zabache, con la sonrisa mas hermosa del mundo. La verdad encontrarme con Nora ha sido una de las sorpresas más agradables que he tenido en mi vida. La caida de Elizabeth al encontrar cogiendo con su mejor amigo en mi departamento fue una realmente caida al vacío. Estaba a dos noches de proponerle que fuese mi esposa y todo se fue a la mierda. —Señor...—las manos tocando mi puerta de vidrio me hace levantar mi rostro a dicha dirección —, la señorita Dina esta aquí. Asiento y mi secretaria le permite la entrada a mi lider de la area de Marketing. Dina como siempre entra con su cabello rizado y tacones más alta que cualquier escalón en este edificio, y sus aretes circular de forma escandalosa. —Hey chico, que guapo estas hoy —sus palabras sacan una sonrisa de mi, Dina siempre es escandalosa y muy espontánea. —Lo mismo digo Dina —sonrie y toma asiento enfrente de mi escritorio. —Nene, dejame decirte que la area de publicidad en la revista esta siendo un éxito.— me informa y asiento orgulloso. Nora Cooper eres una estrella naciente. —Me alegro mucho, dejame ver las estadisticas—pido alegre y los papeles que me entrega donde se recalca que el producto esta siendo vendido un 15% más en todas los localidades, me hacen sentir orgulloso de mi nuevo empleada, amiga y creo que pronto novia. —Nene esa mujer es increible, solo espero que la envidia no crezca demasiado. —Dina, la envidia siempre esta en nuestras vidas. —Lo se, pero no solo hablo de las mujeres sino de los hombres. —¿De que hablas? —indago curioso. —Nene, los hombres tambien sienten envidia. Ustedes tiene una quimica bonita y dulce, toda de un libro romántico. Cualquier hombre desea encontrar a una mujer linda, inteligente, trabajadora, educada y sobre todo sexy. Y todo el tiempo ella esta junto a ti y casi la estás presentando como tuya. Analizo las palabras de Dina con cuidado, nunca he sido un hombre celoso, o muy partidario de saber donde esta tu pareja siempre, aunque Nora no es mi pareja aun, cuando esta lejos de mi, siento una ansiedad en el pecho que nunca habia sentido. Sin decir que nunca me esperé reaccionar así cuando Sean preguntó por ella. —Entiendo tu punto, pero Nora y yo nos estamos conociendo. —Entonces, ¿No te molestaria que ella se acueste con otros hombres? —Claro que si, —respondo molesto —, yo no he estado con otra mujer desde Elizabeth hasta ahora. —Hay nene, espero no te vuelvas loco como por esa tipa. —Tranquila Nora no es de esa clase de mujeres —Si tú lo dices —asiente segura—Bien, tengo que ir con Sean. Nos vemos después —Dina no quiero cerca a Sean de... —Nora. —termina por mi —, ya lo sé nene. —Bien nos vemos. Dina sale con su tipica caminata de latina caliente destilando por toda la empresa, ya que es colombiana. Suspiro mientras observo los papeles de Sean, es el hombre más cotizado de este año y su portada esta siendo preparada para este mes. Leo las estadisticas de pre-venta de este mes y el imbecil ya tiene setenta mil...cuando una imagen bloquea mi mente en sengundos. Los labios de Nora rosas e hinchados por mi besos y mordidas. Su boca suplicando más cuando me adueñaba de su cuerpo con el mio. Sus gemidos fuertes de placer por tenerla a mi mercer. Nora desde que la encontre supe que no seria facil de olvidar, más cuando causo una sonrisa cuando tenia mas de un año dd no hacerlo y sin decir que no mantenia relaciones sexuales hasta que la encontre a ella. La verdad tengo miedo, no de ella sino de las cosas que puedo llegar a sentir hacia ella. Salgo de la oficina a la hora del almuerzo caminando hacia la salida cuando la encuentro en la entrada de la empresa quieta con un gorro de lana color rosa y un pantalón jean oscuro con un sueter del mismo color y de lana. —Cariño, ¿Que haces aqui? —no contengo mis ganas de darle un beso suave en los labios que es bien recibido y que hace sus mejillas sonrojarse. —Estaba esperandote para que almorzamos.—sus palabras me llenan de felicidad el pecho. —Eres tan linda cariño, vamos a comer...que dices unos perros calientes y un chocolate, hace mucho frio. —Si, son mis favoritos. Vamos yo invito. —No cariño, —la abrazo y la llevo hasta mi pecho—, tu eres mi chica. Invito yo. —Bien, pero en la proxima yo —habla y se pone sus guantes de lana y yo me quito mi chaqueta para darcela a ella y comenzar a caminar hacia más al centro de la blanca nieve y bullicio de la querida Nueva York. Vamos abrazados por el camino y hace mucho tiempo no me sentia asi, lleno de paz. Hablamos acerca de como su pequeña oficina se esta volviendo acojedora. Encontramos varios carros de comida rapida, pero ella escoje la que esta más cerca del central park y con una banca blanca con vista a el. —Asi comemos y tenemos una linda vista. —La mejor vista que tengo esta comiendo un perro caliente —digo y ella deja la mitad para sonreirme aun con la boca llena. —Vamos estoy comiendo carne como loca y llena de ket-chut y con gorrito de lana que tiene dos orejas de gato. —Cariño, me encanta verte asi —digo sincero—, no quiero una mujer falsa come lechugas, que hace dieta dia y noche para verse esbelta, y menos con ropa tan fina que no puede sentarse en una banca normal. —¿En serio? —pregunta ilusionada. —Si, me gustan tus orejas de gato y quiero unas para que usemos iguales —sentencio y asiente feliz para terminar su perro caliente —Quiero a una chica que le guste salir a caminar sin quejarse porque lleva tacones, ni que pida la comida sin gluten. Una que tenga estas caderas grandes y esa cintura tan pequeña como su inocencia — ríe y bebe su café. —¿Seguro? —Si. —digo seguro—Eres perfecta. Sonrie de nuevo mientras me informa que en la tienda donde las compro habian unas negras y siento el sudor en mi espalda. Se miran bien en ella no en mi. —Sabes que eres muy guapo ¿verdad? —No mas que tú. —se acerca a mi para darme un beso dulce y ameno. —No te merezco — dice triste y niego. —Vamos, no quiero escuchar tonterias. —Pero... —Pero nada, yo no te merezco a ti. Ambos nos levantamos en busca del edificio aun de las manos tomadas y con otro chocolate caliente para cuando estemos en el trabajo. Se despide dandome un beso corto en la boca y juntando su frente con la mia. —Vamos cariño, no quiero que piensen que estas aqui, porque me gusta verte en mi cama. —Cierto, —separa su frente de la mia despacio, ya la extraño. —Quiero que sepas que hare todo lo posible para que esto funcione. —Yo tambien. —respondo y sonríe feliz. Ella se encamina al elevador mientras yo me dirijo a mi oficina. [Es normal que ya la extrañe] Después de varias horas trabajando continuo tomando mis papeles cuando un ruido me alerta bastante. Vuelvo a concentrarme en mi laptop cuando el sonido se vuelve mas ruidoso en mi puerta. Camino hasta ella donde abro rapidamente encontrandome a Nora con miles de copias en sus manos tratando de abrir. —Nora déjame ayudarte —digo tomando varios de los papeles y ayudandola a entrar. —Lo siento, Demon me mando por estos papeles y... —pongo varias de las carpetas en mi escritorio y las suya cuando...observo como la punta de su pequeña nariz se encuentra algo irritada y sus ojos lindos amarillos estan apagados con algo de lagrimas —, me mando a que clasificara todo esto, me grito y... —Linda no estas asi por el trabajo, dimelo. —Demon solo esta molesto —solloza y niego. —¿Te hizo algo?, si lo hizo; lo mataré. —camino hacia la puerta algo molesto cuando me detiene sosteniendo mi ante brazo. —No me hizo nada, simplemente nunca lo habia visto tan enojado. Ven no me dejes sola. suplica y asiento respirando fuerte. —Nunca lo hare linda. —Gracias, tenia miedo y solamente no sabia donde ir. —Tranquila linda, vamos haremos juntos esto. La atraje a mi para abarzarla y hacerla sentir mejor. Despues de unos minutos se estabilizo y comenzó a decirme que haria el trabajo aqui si no me molestaba lo cual acepte inmediatamente. Pasamos toda la tarde trabajando y en conversaciones amenas donde conociamos más del otro. Su sonrisa se ampliaba cuando hablaba de su sueño de ser una fotógrafa reconocida y su mirada brillaba cuando especializaba desear ser el cerebro detras de proyectos hermosos llenos de belleza, aunque para mi ella era la belleza detras o enfrente de cualquier proyecto. Mientras yo hacia mis labores ella se mantenia en la mesa pequeña con los dos sofas negros para una reunión improvisada, se sumergia en detallar y modificar muchas fotografías para un lanzamiento. —Cariño, es tarde deberias irnos. —Creo que tienes razon. —suspira y suelta su carpeta—, tu también terminaste. —Si vamonos son las diez de la noche. —Ire por mi abrigo. —Ambos. —sentencio y acepta. Salimos de mi oficina mientras tomamos nuestros abrigos. Los guates de lana que la hacen ver más dulce de lo que es. Salimos del edificio que se encuentra solo y apagado, solamente por los guardaespaldas. Salimos tomados de la mano y veo mi auto en la sera esperandome, me niego a dajarla sola y le pido que me deje llevarla. —¿Cuanto tiempo tienes en la empresa? —me pregunta mientras estamos a unos metros de su casa. —Mi padre y el de Demon han sido los fundadores de esta empresa, asi que digamos que toda la vida. Me han entrenado todo el tiempo para hacerme cargo con Demon. —Increíble. —dice—Mi papá y mamá son dueños de un pequeño negoció en Denver. —Negocio, ¿sobre que? —indago. —Hacen pinturas para casas y autos. —Valla, creo que la mayoría tiene sangre de empresario aquí. —Eso creo, aunque mi deseo no es ser empresaria. Sino una artista. —Ya lo eres cariño. —Eso toma tiempo. —determina con algo de ilusión cuando eataciono el auto en su edificio—, y lo lograré sin detenerme hasta que lo consiga. —Para mi ya lo eres. —digo sincero—Pero si deseas enseñarlo al mundo te acompaño. —Eres tan lindo. —deja un beso casto en mis labio.—Nos vemos mañana. —Nos vemos mañana y el sabado.—respondo. —¿El sabado? —Quiero llevarte a un lindo lugar.—hablo bajo acercandome a su boca y acaricio sus labios con mi pulgar —Lleva algo cómodo. —Bien, no tenía planes asi que ahi estaré. Deja otro beso más largo en mis labios y cuando sale del auto su aroma a vainilla queda ahondando por todos lados. Suspiro y tomo mi camino a casa, dejo mi auto en el estacionamiento y subo a mi departamento. Lo que más me aflige de todo esto es que juré no volver a interesarme en mujeres de nuevo para nada serio, pero es complicado no caer de nuevo en la misma piedra cuando te gusta. —¿Dime donde estabas? —me pregunta al apenas contestar la llamada entrante. [Tipico] —Lo siento, no sabia que ahora te doy explicaciones sobre donde estoy. —hablo divertido mientras entro a mi cocina por un poco de whisky antes de ir a descansar un poco. —No me jodas y contesta. —exije. —No estaba en horas laborales, no veo el problema. —Estabas con ella.—no pregunta. —Si. —determino—¿Por cierto, que problemas tuvieron ustedes hoy, Demon? Escucho por varios segundos un silencio que empieza a incomodar. —No estaba haciendo bien su trabajo, como soy con todos me porte como el hijo de puta que soy. —Vamos Demon,—suspiro cansado—, es mi chica, no me gusta verla triste, asustada o llorando. Ella es buena... —¿Llorando? —me interrumpe alarmando preguntando. —Si, llego llorando a mi oficina. Dijo que siempre quiere hacer su trabajo bien, pero tu te empeñaste en ella. —Bueno, será más cuidadosa la proxima vez. —se escucha un poco más relajado. —Amigo, solo te pido que seas más paciente. Ella es diferente a todas las lambe botas que casi siempre contratas. —Ya, ya —habla aburrido—, no quiero un sermon de abuela, dile que haga bien su trabajo y no volverá ha pasar lo mismo. —Bien, descansa. —cuelga sin decir nada, como siempre. Suelto mi celular y me doy una ducha rápida para después dormir y entrar en mi cama. Respiro fuerte viendo hacia arriba y observo el techo, hasta que tomo mi celular y observo la foto que le hice a Nora distraida. Su cabello zabache esta suelto con su gorro de lana de perfil sonriendo con su cafe en mano y el humo dándole ese toque de dulzura, sin olvidar como sus ojos amarillentos resplandeces con el sol, como si fuesen el mismo. Me esta gustando más de lo norma, lo cual me da miedo. Bueno de echo me asusta, me aterra, pero me niego a perder la oportunidad de poder encontrar el amor de mi vida...
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