Arreglé mi corbata antes de subir por ese bendito ascensor nuevamente. Aún tenía el miedo de encontrarme con ella en esa caja, porque evitarla sería imposible, en cambio, si era por los pasillos, podría simplemente ignorarla. Por suerte para mi, estaba vacío. Llegué al piso de su oficina, y tras avisar mi llegada, pasé directamente a la oficina del rubito, quien me recibió con la misma sonrisa de pacotilla, igual que la última vez. -Buenas tardes. -Buenas tardes.- Respondí, y sin pedirle permiso, puse mi maletín en su escritorio, lo abrí, y saqué los documentos que necesitábamos.- Aquí lo tienes. Es sólo cosa de firmar. -No, Omar. Esto lo debo leer yo primero.- Hizo un ademán hacia las hojas que le dejé en su mesa.- Una vez aprobado por mi, pasa por Melissa. Ella es quien firma.- Jo

