Durante el trayecto a la casa de mis padres me sentí un poco culpable por las palabras que le dije a Olivia, sentí su disgusto y a pesar de que no había sido mi intención hacerla sentir mal no me pude controlar. Me molestaba demasiado que se metieran con mis hábitos y la manera en la que llevaba mis ejercicios. Siempre he sido una persona que le gusta exigirse más y llevar su cuerpo al límite, que si debe entrenar los siete días de la semana y los 365 días del año lo va a hacer porque me ha dado resultados. Gracias a mi “obsesión” por el ejercicio estoy donde estoy ahorita. Mientras me cambiaba en la que antes era mi habitación entendí el disgusto de Olivia, nada me iba a afectar tomar el día libre para pasar el día con ella y mi familia. Pero hacer ejercicio con Miguel también era algo

