No habían pasado ni diez minutos desde que Natalia se fue de mi departamento cuando el timbre volvió a sonar. Tiré el suéter sobre el sofá y caminé a abrir la puerta. Seguro Natalia que había olvidado algo. —Se te olvidó… —Mis palabras quedaron al aire y pregunté sorprendida—: ¿Cédric? El futbolista se hizo paso para entrar en el departamento. Escaneó el lugar con detenimiento, era la primera vez que Cédric entraba a mi departamento y tenerlo ahí me provocaba una ola de sentimientos. Mi corazón daba pequeños saltos de felicidad, cuando creía que no volvería a verlo, el universo lo volvía a poner en mi camino, esta vez en mi hogar. Y no me había dado cuenta de lo pequeño que era mi hogar hasta que lo vi parado en medio de la sala con las manos en los bolsillos de su sudadera. Me giré p

