Tomé la primera sudadera de Cédric que encontré en su armario, después de pasar tres semanas en el calor de Lisboa volver a Manchester se sentía como estar en invierno. Hace un par de días que volvimos y aun no me acostumbraba al camio de clima. El contraste había sido tan repentino que me sorprendía aún no haberme enfermado. Estaba sobreviviendo con la ropa de Cédric. No tenía otra alternativa. En su casa de Manchester no tenía ropa y la que tenía en mi maleta no era apta para el frío de Inglaterra. Todo eso por pasar los últimos días con él en lugar de volver a mi departamento en Londres. Cédric iniciaba su pretemporada en dos días y se iría a Estados Unidos con el Manchester City; lo cual significaba que no lo vería hasta dentro de tres semanas. No era mucho tiempo, pero después de p

