Solté un gruñido cuando mi alarma sonó indicando que debía levantarme e iniciar con mi día. Era un hombre de rutina y usualmente despertarme temprano no me era un problema, me gustaba llegar temprano al campo de entrenamiento y así poder una sesión en el gimnasio, pero esa mañana me había costado demasiado dejar la comodidad de mi cama. El cansancio que sentía no era usual en mí, siempre procuraba descansar mis nueve horas, seguir la dieta y las sesiones de masajes con el fisioterapeuta, y todo me funcionaba bien, excepto ese día. A regaña dientes me levanté de mi cama y me dirigí al baño a lavarme los dientes y seguir con mi rutina habitual, que treinta minutos después me tenían en mi camioneta Lamborghini rumbo al campus del Manchester City. Me sentía un poco extraño conduciendo la cami

