Un beso, eso es lo único que puede darme, un beso y nada más, el tiene a quien amar y yo no necesito a alguien en mi vida, sólo debo terminar con esto y listo.
Me acerco a él mientras tomo su rostro con una mano y su chaqueta con la otra, a la mierda con este imbécil, solo terminaré con esto y me voy de la empresa.
Lo beso, es un beso rápido pero apasionado, un beso que lo deja congelado y sin posibilidad de moverse, el cazador terminó cazado, sé que le gusta jugar conmigo pero no lo dejé hacerlo ahora y eso lo tiene perplejo, me separo y lo suelto del todo, él me mira algo sorprendido, quizá sea un poco complicado para él entender a una mujer que le decía que no y que ahora lo besa por su cuenta, pero lo bueno de todo esto es que él no me puede preguntar nada ya que estamos fingiendo estar juntos así que debe seguir el juego sin chistar.
- ¿Finjo muy mal? - Le pregunto al oído cuando un grupo de personas se acercan a nosotros para saludarnos y felicitarnos por estar aquí y estar tan enamorados... ¡Ja! Si supieran.
- Hola, señorita González. - El señor Labarca me mira sonriente y yo le extiendo la mano para saludarle pero Jason toma mi mano y le sonríe al hombre antes de que consiga tocarme.
- Lo siento, Fabio, no sabía que estabas aquí. - Le dice Jason y toma su mano en lugar de dejarme a mi tomarla.
- Celoso, hombre... Pero me agrada esa actitud, hay que defender a la mujer que uno ama. - El señor Labarca sonríe y Jason sonríe con él.
- Adelante, por favor. Pasen y disfruten de la fiesta, hacen una pareja exquisita.
Fabio nos mira y sonríe mientras nos lleva hacia el salón en donde se lleva a cabo la fiesta, es un gran salón decorado con blanco y dorado, todo se ve muy bien y todas las personas acá están vestidas de forma magnífica, todos parecen sacados de una película, parezco fuera de lugar vestida con un simple modelo amarillo.
- ¿Que sucede, Leonor? - Jason me habla al verme tan distraída y por fin usa mi nombre elegido en vez del real.
- Nada, estoy bien, es sólo que me siento fuera de lugar por el vestido. - Le digo sonriendo, quiero quitarle la carga a mi tonta preocupación.
- Hey, mírame - Dice volteando mi cuerpo para quedar frente a frente mientras me toma del rostro - Sin temor a equivocarme, puedo decir que eres la mujer más hermosa de este lugar, tus rasgos griegos son inigualables y todo en ti me parece perfecto. No bajes la cabeza por los demás, que si te miran es sólo porque eres muy atractiva o bien, por envidia. - Jason sonríe y es algo extremadamente lindo de ver.
- Gracias, de verdad, muchas gracias por eso. - Le digo y él toma mi mejilla mientras la estruja.
- Si, sólo hagamos que esta noche termine rápido para que nos podamos ir de aquí. - Me dice y vuelve a sonreír agachando su cabeza para quedar a mi altura mientras me habla.
- ¿Irnos? - Le pregunto.
- Si, quiero salir de aquí. - Dice acercándome y mirando alrededor.
- Ah, está bien. - Le digo y me suelto de su agarre.
- ¿Querías irte conmigo? Sé que soy irresistible pero ¿tanto como para tentar a la gran Helena Karagiannis? - El muy imbécil se está burlando de mí mientras sonríe con sus estúpidas palabras.
- ¡Hey! No puedes ser tan idiota. - Intento golpear su hombro y él toma mi mano acercándome a su cuerpo mientras me habla al oído muy serio y mirando sobre mi hombro que nadie nos espíe.
- Déjame decirte que yo sí me siento muy tentando en este momento, tanto como para llevarte al segundo piso y hacerte mía contra la pared mientras gimes por mi. Pero soy un caballero y me estoy conteniendo, o ya estaría en llamas quitando tu ropa. Así que, Helena, me vuelves a tocar y no respondo. - Sus palabras dichas entre dientes y su cuerpo presionado contra el mío me dicen que es cierto, ambos nos sentimos muy atraídos por el otro, pero no vamos a caer. No esta noche.
- Está bien, mantendré mi distancia de ti.
Le hablo y me alejo, voy por una copa de champagne mientras él se queda mirando hacia mí con una sonrisa maliciosa, veo a un grupo de personas acercándose al gran Jason Cooper.
Tomo mi copa y comienzo a beber de a sorbos muy pequeños.
- Es una buena champagne pero prefiero el vino blanco. - Una voz masculina que me parece muy conocida, habla desde atrás. Volteo y me encuentro con el guapo William Decker.
- Hola, no sabía que usted estaría aquí.
- Digamos que soy como un fantasma, estoy en todas partes. - Su sonrisa es contagiosa y me agrada tener a alguien con quién hablar.
- Así veo, pero me gusta que sea así, no preferiría a nadie más. - Le digo y le extiendo una copa.
- Entonces ¿Cómo llegaste a ser la novia de Jason? - Me pregunta mientras hace sonar nuestras copas.
- Un muy mal entendido justo cuando el señor Labarca estaba entrando en la oficina del jefe.
- ¡Ouch! Eso es horrible. Si ya se llevaban mal el jefe y tú, no puedo entender cómo llegaste a aceptar esto. - Sus palabras y su sonrisa me encantan, sé que puedo seguir hablando con él.
- Es un poco largo de contar. Quizá dejemos eso para otro día. - Le digo mientras comenzamos a caminar hacia el jardín.
- Entonces podríamos tener esa conversación otro día, pero ahora me gustaría saber qué te ha parecido la empresa, la gente en ella. - Sus preguntas no son invasivas y me agrada su tono de voz, por lo que le respondo cuál si fuésemos amigos.
- Todo ha sido perfecto, pero creo que después de esto, tendré que dejar C&O, no podría quedarme sabiendo que ya muchos ojos me están viendo como una aprovechadora.
Él se para y toma mi brazo para girarme mientras me vuelve a hablar pero con cierta molestia en sus palabras.
- ¿De qué hablas? Los que digan algo malo de ti tendrán que ajustar cuentas conmigo, no voy a permitir que los demás te hagan daño con sus palabras.
Su voz y su forma de hablarme me hacen sentir increíble.
- Will, no tenía idea de que vendrías hoy. - La voz de Jason nos hace voltear a los dos mientras la mano de William sigue en mi brazo, gesto que la mirada asesina de Jason no ignora.
- Si, ya ves, mi padre insiste en eso. - Will no me suelta pese a observar detenidamente a Jason que centra su mirada en mi brazo.
- Que bien que viniste en todo caso, aunque ahora debo llevarme a Leonor. - Jason estira su mano y es una señal de "te vienes conmigo", por lo que me volteo y miro a William soltándome de su mano.
- Muchas gracias por la conversación y por la simpatía. - Termino de hablar y me dirijo hacia Jason tomando la mano que me extiende.
Jason suspira y yo, por primera vez, me siento como en casa... Si, es algo extraño viniendo de alguien a quien no conozco pero es más extraño saber que me siento tan bien teniendo cerca a este cretino.
Caminamos por el pasillo y luego llegamos al salón, no nos hemos dicho palabra, tampoco nos hemos soltado de la mano y aún así me siento como en las nubes.
La música suena, hay gente bailando, sin decir nada me guía hasta la pista y comienza a moverse llevándome con él al ritmo de "Scientist" de Coldplay, claro que en la voz de una mujer que lo canta como una balada.
- ¿Porqué te soltaste de su mano y viniste hasta mí sin pelear? - Me pregunta al oído en medio del baile.
- Porque tú me lo pediste. - Mi respuesta es simple y sin más información.
- Acabas de hacer algo que no debías, Helena. - Sus palabras son como un dulce caramelo que no quiero dejar de tener.
- ¿Hacer qué? ¿Porqué? - Le pregunto.
- Porque acabas de hacer que me obsesione aún más contigo.
Un ardor se siente en mi vientre y me deja completamente anonadada con sus palabras.