Un baile a la medianoche

1486 Palabras
El baile continúa y Jason no ha dicho otra palabra, me siento un tanto extraña, quizá volando en las nubes porque es la primera vez que alguien baila así conmigo mientras me sonríe, y es que tengo el peor gusto en hombres de la historia, Dorian era prácticamente un dulce cuando lo conocí, pero en cuanto comenzamos a salir él se volvió despectivo y manipulador, no entiendo si no me dí cuenta de eso o simplemente creí que era lo normal, y aún así me pregunto ¿Cómo accedí a casarme con él? Quizá el mismo miedo a decir que no y provocar algo peor, fuera de que pensaba que eso arreglaría todo, claro está, pero no tengo justificación, hice eso y al final todo se convirtió en una niebla. No sólo comenzaron los gritos, sino también los golpes, la primera bofetada porque le robaron y yo tratando de calmarlo le pedí que parara de gritar, mal hecho, pidió perdón como si nunca más fuese a pasar, luego vino el siguiente golpe, luego el empujón para arrojarme al piso antes de la patada en el estómago, y el miedo me tenía tan encerrada que no podía pensar en salir de eso, seguía allí porque creía que me atraparía y que, cuando eso pasara, sólo habrían más golpes o definitivamente, mi muerte, diablos, no me entiendo a mi misma. Un día, mientras me golpeaba, alcancé a tomar algo y golpearlo a él en la cabeza, ahí corrí hasta la playa sólo con mi cartera en la mano, tomé el ferry y llegué a Italia, de Italia tomé otro ferry hasta España y aquí estoy, cuando llegué gracias a Dios conocí a Gaby, sin ella no podría haber hecho nada. - Estás muy pensativa. - La voz de Jason me devuelve a la realidad. - Si, tengo muchas cosas en la cabeza. - ¿Mi dirías que es? - Su ternura es palpable y eso me está comenzando a gustar demasiado. - No creo que quieras escuchar tanto. - En eso te equivocas, la mejor manera de conocer a alguien es escuchando lo que tiene que decir, eso me lo enseñó mi madre. - Una sonrisa sincera escapa de sus labios. De otro mundo. - Tienes una linda relación con ella. - Con los dos, mi padre ha sido siempre mi modelo a seguir, es un hombre, esposo y padre increíble, incluso con mi hermana mayor que no es su hija biológica, pero jamás ha hecho una diferencia, aunque a veces creo que la favorece. - Dice haciendo un gesto de niño pequeño, lo que me hace reír. - Hermosa. - Vuelve a decir y yo me sorprendo, lo miro y él muerde su labio. - Me refería a la mujer de atrás. Lo siento si te hice creer otra cosa. - Demonios, vuelve a ser el idiota Cooper que conozco. Un minuto bien y dos mal. - Pues no te preocupes, el hombre de atrás es mucho más llamativo que tú. - ¿A si? - Voltea y sonríe. - No hay nadie más guapo que yo. Te equivocas, y McCartee no es más llamativo, es más mujeriego. Yo que tú tendría cuidado. - Me dice sonriendo, Dios, si no fuese tan guapo yo estaría menos tentada a hacer lo que estúpidamente hago cerca de él. Tomo su nuca en un movimiento por bailar más cerca y él toma mi cintura con fuerza. - Cuidado con lo que haces, Karagiannis, que si te sigues acercando así, no respondo. - Me dice apretándome contra su cuerpo. - Está bien, jefe. - Le digo escabullendo mi rostro en su pecho debido a la altura. - Demonios, deberías decir esa frase pero en otro contexto. Si quieres besarme, no te detendré. - Dice en mi oído y a decir verdad, llevamos tanto tiempo bailando que ahora suena "Love of my life" de Queen en versión acústica, así que levanto mis ojos para mirarlo y el vuelve a sonreír poniendo su mano en mi cabeza y volviendo a colocarla en su pecho. - Si sigues con ese rubor en las mejillas y mirándome así, te aseguro que ya no me importará ser un caballero. Te lo dije hace un momento, te lo repito ahora, sigo conteniéndome. - No volveré a mirarte después de esta noche, al menos quiero guardar este baile en mi memoria, es la primera vez que asisto a un lugar tan lujoso. - Creí que era a mí a quien querías guardar en tu memoria. - Me hace dar un giro y me toma la cintura. - ¿Querías que eso hiciera? - Le pregunto sin mirarlo. - Si. Aún quiero que lo hagas, me estás obsesionando, Helena. - Entonces puedes dejar de hacerlo, ya que debo irme de tu empresa. - Insistes con eso, pero ya te dije que soy demasiado obsesivo y te buscaría igual. - Tienes novia, Cooper. No hagas eso, y no juegues conmigo. - No sé que demonios me pasa contigo, pero ya dejó de ser un juego. - Quiero otra copa. - Le digo y me escapo de sus manos. Me dirijo hacia la barra y tomo otra copa de Champagne, bebo porque lo necesito, este imbécil me está haciendo algo que prometí no dejar entrar nunca más. Necesito mantener la distancia de Jason. - Eres una hermosa mujer sola en una barra, eso me da la posibilidad de invitarte a bailar conmigo. - Un hombre de unos casi 40 años se acerca a mi, su cabello n***o y recortado, algunas canas que, misteriosamente, le quedan bien, sus ojos negros como la noche y su porte de caballero andante me dan la impresión de que es alguien cálido y de confianza. - Buenas noches, no bailo con gente que no conozco. - Le digo bebiendo de mi copa. - Eso se remedia, soy Diego Capdevilla, dueño del conglomerado Capdevilla. - Su sonrisa y su familiaridad me sorprenden demasiado, pero no tanto como para un baile. - Un gusto, don Diego, soy Leonor González. - Me acerco a tomar su mano y una mano misteriosa aparece entre nosotros. - Y es mi novia. - Jason aparece entre nosotros y se coloca a mi lado tomando la mano que le ofrecía a Diego - Se te olvidó esa parte, cariño. ¡Ouch! Sus palabras y su sonrisa clásica de chico rudo van dirigidas a Diego sin posibilidad de que él pueda refutar. Diego sonríe y toma su trago de la barra. - Es siempre un placer perder contigo, Cooper. Eres igual a tu padre. - Su sonrisa y su mirada se dirigen a mi mientras Jason se mueve entre nosotros. Dios, si tan sólo estuviera soltero daría mi vida por un hombre tan protector como él. Se voltea y me mira, algo en él y en su modo de mirarme me hace arrojarme a sus brazos y aferrar su cuerpo al mío. No quiero soltarlo. Sé que mi abrazo lo sorprende, pero rápidamente me toma con más presión y me mantiene prisionera de su cuerpo. - No quiero que te toquen, no quiero que se aprovechen de ti, no soportaría ver cómo caes con alguno de estos casanovas, sólo usan a las chicas inocentes como tú y no puedo tolerar eso. Disculpa si fui - Jason está hablando y yo no lo dejo terminar, me suelto un poco de sus brazos y lo beso. Si, yo lo beso, lo beso porque lo quiero, lo siento, y lo necesito, a la mierda con el mundo mañana, pero hoy quiero besar a Jason Cooper a mi modo, tomo su nuca y lo acerco más a mí, abro mi boca dejándolo entrar y sus manos se mueven en mi espalda acercándome más a si mismo. Es un condenado beso intenso y caliente, un ligero gemido escapa de mi garganta mientras él me suelta de inmediato. - Lo sien... - Intento hablar luego de que me suelta pero él rápidamente toma mi mano y me saca del salón de baile. - Te tengo que llevar de vuelta. - No me mira, sólo camina muy rápido con mi mano tomada. - Está bien, yo lo siento mucho, no debí hacer eso, disculpa si te molestó. - Digo algo confundida. - ¿Molestarme? - Se gira cuando estamos en el estacionamiento y mira hacia el lado tomando su cabello mientras vuelve a hablar con los dientes apretados - Helena, estoy a punto de quitarte la ropa aquí mismo y tener sexo contigo. ¿Crees que eso me molesta? Estoy tratando de contenerme y si no te envío lejos de mí ahora mismo, me va a importar una mierda quien esté cerca, te voy a follar hasta que me canse. Sus palabras, su clara excitación y su necesidad me están comenzando a consumir, es cierto, debemos apagar este estúpido fuego que nos está quemando a los dos. Debo irme de C&O.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR