El baile continúa y Jason no ha dicho otra palabra, me siento un tanto extraña, quizá volando en las nubes porque es la primera vez que alguien baila así conmigo mientras me sonríe, y es que tengo el peor gusto en hombres de la historia, Dorian era prácticamente un dulce cuando lo conocí, pero en cuanto comenzamos a salir él se volvió despectivo y manipulador, no entiendo si no me dí cuenta de eso o simplemente creí que era lo normal, y aún así me pregunto ¿Cómo accedí a casarme con él? Quizá el mismo miedo a decir que no y provocar algo peor, fuera de que pensaba que eso arreglaría todo, claro está, pero no tengo justificación, hice eso y al final todo se convirtió en una niebla.
No sólo comenzaron los gritos, sino también los golpes, la primera bofetada porque le robaron y yo tratando de calmarlo le pedí que parara de gritar, mal hecho, pidió perdón como si nunca más fuese a pasar, luego vino el siguiente golpe, luego el empujón para arrojarme al piso antes de la patada en el estómago, y el miedo me tenía tan encerrada que no podía pensar en salir de eso, seguía allí porque creía que me atraparía y que, cuando eso pasara, sólo habrían más golpes o definitivamente, mi muerte, diablos, no me entiendo a mi misma.
Un día, mientras me golpeaba, alcancé a tomar algo y golpearlo a él en la cabeza, ahí corrí hasta la playa sólo con mi cartera en la mano, tomé el ferry y llegué a Italia, de Italia tomé otro ferry hasta España y aquí estoy, cuando llegué gracias a Dios conocí a Gaby, sin ella no podría haber hecho nada.
- Estás muy pensativa. - La voz de Jason me devuelve a la realidad.
- Si, tengo muchas cosas en la cabeza.
- ¿Mi dirías que es? - Su ternura es palpable y eso me está comenzando a gustar demasiado.
- No creo que quieras escuchar tanto.
- En eso te equivocas, la mejor manera de conocer a alguien es escuchando lo que tiene que decir, eso me lo enseñó mi madre. - Una sonrisa sincera escapa de sus labios. De otro mundo.
- Tienes una linda relación con ella.
- Con los dos, mi padre ha sido siempre mi modelo a seguir, es un hombre, esposo y padre increíble, incluso con mi hermana mayor que no es su hija biológica, pero jamás ha hecho una diferencia, aunque a veces creo que la favorece. - Dice haciendo un gesto de niño pequeño, lo que me hace reír.
- Hermosa. - Vuelve a decir y yo me sorprendo, lo miro y él muerde su labio.
- Me refería a la mujer de atrás. Lo siento si te hice creer otra cosa. - Demonios, vuelve a ser el idiota Cooper que conozco. Un minuto bien y dos mal.
- Pues no te preocupes, el hombre de atrás es mucho más llamativo que tú.
- ¿A si? - Voltea y sonríe.
- No hay nadie más guapo que yo. Te equivocas, y McCartee no es más llamativo, es más mujeriego. Yo que tú tendría cuidado. - Me dice sonriendo, Dios, si no fuese tan guapo yo estaría menos tentada a hacer lo que estúpidamente hago cerca de él.
Tomo su nuca en un movimiento por bailar más cerca y él toma mi cintura con fuerza.
- Cuidado con lo que haces, Karagiannis, que si te sigues acercando así, no respondo. - Me dice apretándome contra su cuerpo.
- Está bien, jefe. - Le digo escabullendo mi rostro en su pecho debido a la altura.
- Demonios, deberías decir esa frase pero en otro contexto. Si quieres besarme, no te detendré. - Dice en mi oído y a decir verdad, llevamos tanto tiempo bailando que ahora suena "Love of my life" de Queen en versión acústica, así que levanto mis ojos para mirarlo y el vuelve a sonreír poniendo su mano en mi cabeza y volviendo a colocarla en su pecho.
- Si sigues con ese rubor en las mejillas y mirándome así, te aseguro que ya no me importará ser un caballero. Te lo dije hace un momento, te lo repito ahora, sigo conteniéndome.
- No volveré a mirarte después de esta noche, al menos quiero guardar este baile en mi memoria, es la primera vez que asisto a un lugar tan lujoso.
- Creí que era a mí a quien querías guardar en tu memoria. - Me hace dar un giro y me toma la cintura.
- ¿Querías que eso hiciera? - Le pregunto sin mirarlo.
- Si. Aún quiero que lo hagas, me estás obsesionando, Helena.
- Entonces puedes dejar de hacerlo, ya que debo irme de tu empresa.
- Insistes con eso, pero ya te dije que soy demasiado obsesivo y te buscaría igual.
- Tienes novia, Cooper. No hagas eso, y no juegues conmigo.
- No sé que demonios me pasa contigo, pero ya dejó de ser un juego.
- Quiero otra copa. - Le digo y me escapo de sus manos.
Me dirijo hacia la barra y tomo otra copa de Champagne, bebo porque lo necesito, este imbécil me está haciendo algo que prometí no dejar entrar nunca más. Necesito mantener la distancia de Jason.
- Eres una hermosa mujer sola en una barra, eso me da la posibilidad de invitarte a bailar conmigo. - Un hombre de unos casi 40 años se acerca a mi, su cabello n***o y recortado, algunas canas que, misteriosamente, le quedan bien, sus ojos negros como la noche y su porte de caballero andante me dan la impresión de que es alguien cálido y de confianza.
- Buenas noches, no bailo con gente que no conozco. - Le digo bebiendo de mi copa.
- Eso se remedia, soy Diego Capdevilla, dueño del conglomerado Capdevilla. - Su sonrisa y su familiaridad me sorprenden demasiado, pero no tanto como para un baile.
- Un gusto, don Diego, soy Leonor González. - Me acerco a tomar su mano y una mano misteriosa aparece entre nosotros.
- Y es mi novia. - Jason aparece entre nosotros y se coloca a mi lado tomando la mano que le ofrecía a Diego - Se te olvidó esa parte, cariño.
¡Ouch! Sus palabras y su sonrisa clásica de chico rudo van dirigidas a Diego sin posibilidad de que él pueda refutar.
Diego sonríe y toma su trago de la barra.
- Es siempre un placer perder contigo, Cooper. Eres igual a tu padre. - Su sonrisa y su mirada se dirigen a mi mientras Jason se mueve entre nosotros.
Dios, si tan sólo estuviera soltero daría mi vida por un hombre tan protector como él.
Se voltea y me mira, algo en él y en su modo de mirarme me hace arrojarme a sus brazos y aferrar su cuerpo al mío. No quiero soltarlo.
Sé que mi abrazo lo sorprende, pero rápidamente me toma con más presión y me mantiene prisionera de su cuerpo.
- No quiero que te toquen, no quiero que se aprovechen de ti, no soportaría ver cómo caes con alguno de estos casanovas, sólo usan a las chicas inocentes como tú y no puedo tolerar eso. Disculpa si fui - Jason está hablando y yo no lo dejo terminar, me suelto un poco de sus brazos y lo beso.
Si, yo lo beso, lo beso porque lo quiero, lo siento, y lo necesito, a la mierda con el mundo mañana, pero hoy quiero besar a Jason Cooper a mi modo, tomo su nuca y lo acerco más a mí, abro mi boca dejándolo entrar y sus manos se mueven en mi espalda acercándome más a si mismo.
Es un condenado beso intenso y caliente, un ligero gemido escapa de mi garganta mientras él me suelta de inmediato.
- Lo sien... - Intento hablar luego de que me suelta pero él rápidamente toma mi mano y me saca del salón de baile.
- Te tengo que llevar de vuelta. - No me mira, sólo camina muy rápido con mi mano tomada.
- Está bien, yo lo siento mucho, no debí hacer eso, disculpa si te molestó. - Digo algo confundida.
- ¿Molestarme? - Se gira cuando estamos en el estacionamiento y mira hacia el lado tomando su cabello mientras vuelve a hablar con los dientes apretados - Helena, estoy a punto de quitarte la ropa aquí mismo y tener sexo contigo. ¿Crees que eso me molesta? Estoy tratando de contenerme y si no te envío lejos de mí ahora mismo, me va a importar una mierda quien esté cerca, te voy a follar hasta que me canse.
Sus palabras, su clara excitación y su necesidad me están comenzando a consumir, es cierto, debemos apagar este estúpido fuego que nos está quemando a los dos.
Debo irme de C&O.