Rico

1403 Palabras
Demonios, siento una necesidad contenida por este hombre que no tuve nunca por Dorian, tuve muchas veces sexo con él, pero jamás me sentí así de atraída como me siento ahora tomando la mano de Jason Cooper. Me quedo sin aliento y sin palabras, nada me cuadra, todo me sorprende y nada me contiene. Me suelto de su mano y me subo al auto, no es propio todo lo que me provoca, no es justo todo lo que siento y no es bueno estar así de caliente por un hombre al que conozco hace muy poco. Él sube y el silencio inunda el lugar, ninguno habla y no es necesario. Ambos sabemos que estamos muriendo por mordernos los labios con pasión y sin detenernos, hacer el amor como locos. Pero eso no está bien, él tiene novia y esto sólo quedará en un deseo oculto. Cuando estamos por llegar a la intersección, él desvía el camino y se dirige a un sitio eriazo, no necesito explicaciones ni informaciones. Se estaciona en un lugar solitario, un campo, simplemente para el auto y se baja, yo me quedo adentro. Esto es sólo físico... Me repito una y otra vez. Sólo físico. Dios, si fuese tan fácil... Él se apoya en la parte trasera del auto y se queda allí. Odio que los hombres fumen pero él saca un cigarrillo y lo enciende dejándolo en sus dedos. Rápidamente me bajo del auto y me dirijo hacia donde está, le quito el cigarrillo y lo suelto dejándolo caer al suelo y apagándolo con mi tacón. - No me gusta que me quiten las cosas de las manos. - Me dice tomando mi mano entre la suya. - Y a mí no me gusta que fumes. - Le digo sosteniendo su otra mano con presión. - ¿Que siempre vas a hacer lo que te pido que no hagas? - Me dice entre dientes. - Si. - Mi respuesta es corta y clara, no deja lugar a dudas. - Vuelve al auto, Helena. - Me dice soltando mi mano. - ¿O qué? - Me acerco aún más a él y es claro porqué quiere que vuelva al auto. - No quiero... No quiero que termines pensando mal de mi. - Me dice mirando hacia el cielo estrellado. Le suelto la mano y me coloco a su lado mirando hacia arriba también. - Lo siento, no quise decir eso, te estoy poniendo en una mala situación. - Le digo y él gira su cabeza hacia mi. - Me estás poniendo en una mala situación desde el primer día, Helena. - ¿Que? ¿Yo porqué? - Él me mira y sonríe. - Porque desde la primera pelea que no nos llevamos bien, siempre tenemos este tipo de discusiones y, a decir verdad, se me hace demasiado divertido. No quiero dejar de tenerte cerca. - Me pasa igual contigo. Eres demasiado odioso. - Si, quizá es verdad pero te aseguro que no hay nada peor que cuando me respondes, porque me gusta que lo hagas. - Podríamos llevarnos mejor. - Le digo y él sonríe nuevamente. - ¿Mejor? ¿Tu y yo? Olvídalo, Karagiannis. Eso es imposible. - Me dice volviendo a mirar el cielo. - Entonces podemos ser amigos. - Le hablo mirándolo a él. - Ser tu amigo significa dejar de pelear contigo de la forma en que lo hago. - Con mayor razón podríamos intentar eso. Somos adultos. - Si, es cierto. Te llevaré a casa "amiga". - Está bien. - Hoy todo salió perfecto. - Me dice mientras me abre la puerta del auto. - Si, es cierto, creo que dimos una buena impresión. - Le digo cuando sube. - Si, fuiste bastante convincente con los besos. - Tú también. Hasta yo me lo creí. - Eso es porque no los estaba fingiendo. - Yo tampoco. Lo veo colocarse contra el respaldo del asiento y tomar su cabello con las manos. - ¿Que sucede? - Le pregunto acercándome a él. - No lo sé, sólo necesito volver a ser yo. - Está bien. Vamos. - Le digo tomando su pierna, y yo sé que eso está mal, que no debería hacerlo, que me quema por dentro el tocarlo. - ¡Helena! - Es una advertencia pero algo en este idiota me hace querer seguir. Subo mi mano por su pierna y él tapa su rostro con su antebrazo. Mi mano llega hasta su pelvis pero ya no quiero evitarlo, la subo aún más y mi corazón late a mil por hora, escucho su respiración agitada y necesito más. Me quita la mano y me toma de las caderas en un movimiento rápido mientras jala el asiento hacia atrás, me monta sobre su cuerpo y me comienza a besar, me muevo contra su erección y me voy quitando el vestido cuando su mano va hacia mis pechos y me frota firme y duro. Tomo su pantalón y saco su m*****o que está tan erecto que parece que en cualquier momento explota. - Helena, es la última oportunidad de detenerte. - Dice entre gemidos mientras subo y bajo mi mano por su m*****o. - No quiero hacerlo ¿Y tú? - ¿Estás jugando? He deseado esto desde el primer día. - Sus besos me vuelven más caliente y más jadeante. - Jason... - Mi gemido por él lo hace más caliente y más duro, ya no quiero volver atrás, ya no puedo. - Te necesito tener, Helena. - Me dice moviéndome contra sí mientras me quita su m*****o de la mano y sale del auto. Se da la vuelta y me abre la puerta, me toma de la mano y me ayuda a salir mientras nos guía hacia la parte trasera del auto, me sube sobre la capota del maletero y me muerde los pechos deleitándose con ellos. - Me encantas... Me obsesionas. - Me dice moviendo su m*****o con su propia mano mientras continúa con mis pechos a full de calientes. Abro mis piernas y lo acerco aún más a mi, él se acomoda entre ellas y se agacha dejándome caer hacia atrás. Se mete entre mis piernas y comienza a besar mis muslos desde mis rodillas, es lento y tortuoso pero me fascina, me tiene tan excitada que no logro pensar. Llega a mi entrepierna y comienza a besar suavemente todo lo que encuentra a su paso, me está haciendo llegar al orgasmo solo con esto, es increíble. - Ah, Jason... - Dale Helena, gime así... - Aaaah... - Ya no puedo más, me estoy quemando. Me suelto de su agarre y coloco mis pies en el piso mientras tomo su m*****o con mi boca. Nunca hice esto con Dorian, no me agradaba para nada, pero con él es distinto, todo en él me llama, me calienta, me excita y me enciende el alma haciéndome olvidar todas las excusas. - Mierda... Helena... ¿Que me estás haciendo? - Torturo su m*****o con mi lengua mientras intento meterlo todo dentro de mi boca. - Ah, no... No puede ser... Tan rico... Toma mi cabeza y me mueve contra su cuerpo, es increíble poder tenerlo así, hacerle esto y provocar sus gemidos por mi, no puedo aguantar más. - Nada más o me harás correrme en tu boca. - Me dice soltando mi cabeza. Me paro y él me toma de los brazos colocándome de espaldas a él pero de frente al auto, estiro mis manos por la capota y él comienza a subir mi vestido mientras se acomoda detrás de mí. Sólo la sensación de saber que será mío me tiene a mil, la sangre bombea en mis oídos y mi excitación ya escurre por mis piernas, es alucinante. Cuando siento que está a punto de entrar, un sonido nos detiene a ambos. Es mi teléfono el que suena. - Demonios... - Dice Jason arreglándose. - Lo siento... - Le digo volteandome a lo que él toma mi nuca y me besa fervientemente. - Tranquila, contesta, tenemos toda la noche y quizá este no sea el mejor lugar para hacerlo tampoco. - Sonríe y me suelta. Voy al auto y recojo mi teléfono contestando. - ¿Aló? - Hola, mi amor. Tanto tiempo. - La voz de Dorian me hace perder la cabeza y el equilibrio, él no sabía dónde estaba, no tenía mi número y ahora ¿Me está llamando? ¡Mierda!
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