Mi esposo

1372 Palabras
Mi asombro es inmenso y él vuelve a hablar. - ¿Qué? ¿Me dirás que no hay un saludo afectuoso hacia tu amado esposo? Sobre todo después de un tiempo lamentablemente separados. Quiero gritarle, quiero enviarlo a la mierda, quiero que desaparezca de la faz de la tierra pero un sonido desde atrás me hace sentir pánico, volteo para ver a Jason mirándome con un dejo de asombro y horror en sus ojos. Dejo el teléfono en mi mano pero la bajo sin poder evitar que Jason escuche ya que el silencio en este páramo es casi sepulcral. - Mi amada esposa... Te dije que no podrías estar sin mí mucho tiempo... - El imbécil de Dorian sigue hablando pero ya no logro escuchar, el miedo se ha apoderado de mi. Rápidamente corto el teléfono pero Jason ya se ha abrochado la camisa y se ha arreglado la ropa mientras camina hacia el otro lado del auto sin mirarme. Se sube y espera, no me habla. Me subo al auto y él comienza a conducir aún en el más absoluto silencio y mucho menos me mira. - Jason... - Intento hablar pero él me corta. - La dejaré en su casa, Sra. González. Mierda... Eso fue un golpe bajo. Ya no usa mi nombre real, y además me agregó el "señora". No hay más palabras, cuando llegamos a mi casa me bajo en silencio, volteo para hablarle pero él cierra rápidamente la puerta y conduce alejándose muy rápido de mi. Entro a la casa y me siento en el sillón mientras me intento convencer de que todo esto con Jason fue sólo una estúpida fantasía, una ilusión, que nunca nada iba a pasar entre nosotros, que somos completamente diferentes como el agua y el aceite, que no importa lo que yo hubiese querido o lo duro que lo hubiese intentando, Jason Cooper jamás podría haber sido mío. - Dios, pero tampoco quería que fuera así. Tomo mi rostro con mis manos y un par de lágrimas recorren su camino por mis mejillas, no es sólo por lo de Jason, es porque me creí libre pero Dorian tenía razón, no importa que tan rápido corra o que tan lejos llegue, él siempre me va a encontrar. Me quedo sentada en el sillón hasta la mañana, no he podido dormir, aún me causa estragos y dolor el saber que Dorian está aquí, el número del que me llamó es Español. Obviamente lo bloqueé en el acto, pero eso no evita que ya sepa dónde estoy. Nada lo va a detener, ese hombre es un maldito sociópata y yo lo dejé entrar a mi vida, ahora no tengo manera de sacarlo. Me voy a acostar a las 11 de la mañana, no quiero saber del mundo, me encierro con llave y duermo, duermo profundamente y duermo esperando que sea para siempre, ya no quiero saber del mundo. Me despierto con un incesante ruido, parece que alguien toca la puerta, me levanto muy a regañadientes y camino aletargada hasta la puerta para abrirla. - ¡Mierda, Helena! - Exclama Gaby mientras toma mis brazos y me revisa de pies a cabeza - Pensé que te iba a encontrar en un desastre. Ese maldito de Dorian está aquí. - Lo sé. - Le digo y me giro, ella cierra la puerta con llave para seguirme hacia la sala y sentarse en el sillón conmigo tomando mis manos. - ¿Cómo lo sabes? ¿Ya lo viste? ¿Te hizo algo? - Su preocupación me conmueve y me hace volver a llorar. - Nunca me va a dejar en paz, Gaby, nunca seré libre. - Lloro en sus brazos y me lamento por tanto daño que le permití hacerme. - Ese maldito... - Dice Gaby y me suelta para mirarme - ¿Y si le decimos al jefe lo que está pasando? Él tiene el poder de ayudarnos. - No puedo, Gaby... Jason... - ¿Que pasó con él? - Gaby me pregunta muy preocupada. - Ayer nos besamos en la fiesta. - ¡¿Que hiciste qué con Jason Cooper?! Ella se para y comienza a caminar por la sala como un león molesto. - Gaby, yo... - Escúchame una cosa, chica... Ese hombre jamás ha tenido ni el más mínimo contacto con alguna trabajadora de la empresa, jamás nos ha dirigido algo más que el saludo, nunca nos ha mirando más de una vez... ¿Pero contigo se besa? ¿Que diablos está pasando entre ustedes? - No lo sé, te lo juro, es como una droga, no puedo alejarme de él por mucho que lo intente, y anoche estuvimos a punto de hacer el amor... - Digo y tapo mi rostro mientras Gaby grita. - ¡¿QUÉ?! - Si, casi Gaby, casi y sonó mi teléfono, el infeliz de Dorian me estaba llamando. - ¿Te llamó por teléfono? ¿De dónde diablos consiguió tu número? ¿Cómo? - No lo sé, no tengo idea pero lo que sí sé es que Jason escuchó todo lo que él me dijo y ahora sabe que estoy casada. - ¡¿Que?! ¡Joder! ¿Que tú no puedes tener una vida normal? - Tal parece que nunca la tendré. - Le digo y sonrío, más para mí que para ella. - ¿Que piensas hacer? - Me cuestiona. - Por ahora nada, tendré que quedarme hasta poder entregar mi puesto de trabajo y salir de España para buscar otro lugar dónde esconderme. - ¿O sea que pasarás la vida escondida de ese miserable? ¿Porqué no lo denuncias? Esto es España, querida, no es Grecia, si allá es mal mirado el divorcio, pues aquí no y no importa lo que pase, las causas por violencia en el matrimonio son las más complicadas para el victimario, además no estás sola, yo estoy aquí. - Gracias, Gaby, pero aquí no estamos casados legalmente, por lo que no sería violencia en el matrimonio y no sé si pueda desprenderme de él así como así con una simple denuncia. No conoces a Dorian, no se dará por vencido. - Quizá, pero yo tampoco lo haré y soy capaz de ir a hablar con Cooper y contarle todo lo que has pasado para que te ayude a librarte de ese miserable. - ¡No! Eso sólo agravaría las cosas para mí. Necesito seguir concentrada en mi trabajo por ahora, terminando el mes voy a ver qué hago. A menos que Jason me quiera despedir antes. - No lo creo. Cuando llego a la oficina el día lunes no hay ningún aviso de despido sobre mi escritorio ni en mi correo institucional, Jason aún no me despide. A las 4 de la tarde estoy casi lista con mi trabajo cuando me llega un mensaje, lo abro y me doy cuenta de que Jason me ha pedido ir a su oficina. Camino con mi agenda en la mano, no quiero verlo, me da miedo lo que me pueda hacer o decir. Golpeo y él me deja ingresar, paso y cierro la puerta detrás de mi pero no me siento. - Sra. González necesito que hable con Martín para que llame a los periodistas, debe preparar una rueda de prensa, comuníquese también con Blanca para que tenga lista la descripción del producto y también... Jason me habla pero no me mira, cuando aún no ha terminado un ruido en la puerta lo interrumpe. - ¡Adelante! - Dice y entra su amada novia. - Mi amor ¿nos vamos a comer? - Claro, Sonia, sólo dame unos minutos que debo tratar algo con mi asistente. - Claro ¿cuando anunciaremos nuestro matrimonio? ¿Ella ya sabe que me pediste matrimonio ayer? - ¿Qué? ¿Se van a casar? - Eso justamente le iba a pedir a Leonor ahora. - Él la mira y le sonríe, luego agacha la cabeza y escribe mientras me vuelve a hablar. - Leonor, necesito que me busques al mejor organizador de bodas. Ten para el miércoles los datos por favor, ahora puedes retirarte. Un vacío, un dolor y un ardor se sienten en mi corazón, acabo de darme cuenta de cuál es mi lugar aquí.
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