- Si eso es todo, me retiro. - Digo molesta al escuchar la estupidez que acaba de decir. Se va a casar y asumo que no es precisamente porque yo estoy casada, lo tenía planeado desde antes y aún así, esa noche no tuvo reparos en casi tener sexo conmigo. Es indudable, un idiota con todas sus letras.
- Gracias. - Dice el imbécil.
Está bien, es lo que merezco por no ser honesta, pero no digamos que él es muy honesto conmigo... Demonios, es verdad, él si fue honesto conmigo, nunca negó a su novia, nunca negó su forma de ser, y para peor, es difícil saber que aquí fui yo quién mintió y ocultó cosas, pero nada de eso evita que me duela el alma, me estoy muriendo por dentro.
Me voy hacia mi oficina y cierro mi puerta, ya no quiero saber del mundo, al menos no mientras pueda evitarlo.
Trabajo dura e intensamente durante horas, no presto atención a nada más, de pronto algo me asusta, frente a mí una silueta negra atrae mi mirada y cuando logro ver de quién se trata un semblante hermoso aparece.
- William... - Digo asombrada aún.
- ¿Cómo estás? - Me pregunta tomando asiento en la silla que se encuentra frente a mí escritorio.
- ¿Vienes para hablar? - Le pregunto algo confundida.
- Vengo a saber de ti, estoy un poco preocupado, sé que Jason y tú no se llevan bien, pero habría jurado que estos últimos días las cosas habían mejorado, lamento que no sea así. - Sus ojos honestos y sus labios carnosos me llaman, pero por más que los mire, sólo logro ver a Cooper en ellos ¿que me está pasando?
- Está bien, creo que voy a renunciar, ya le había dicho al jefe lo que pensaba y él está de acuerdo. - Mis palabras son sobrias y precisas, no puedo pensar en algo que no sea lo que ya tengo y, claramente, eso es nada.
- No, no puedes, no creo que esa sea la solución. - Está un tanto alterado y eso me confunde un poco. Él y yo no hemos tenido mayor interacción que un par de palabras y segundos juntos.
- Es una decisión tomada, William, pero gracias por preocuparte por mi.
Me muevo en mi silla y me alejo un poco, pero Will se levanta y toma mi mano mirándome a los ojos.
- Eres lo mejor que le ha pasado a esta oficina en mucho tiempo, no es justo que te vayas ahora, Leonor.
- Es lo mejor para mí. - Intento zafar pero él me mira y sonríe.
- ¿Así que por eso no podía ir a mi oficina, Sra. González?
Demonios...
La gélida voz de Jason Cooper nos sorprende a los dos.
- ¿Señora? - Pregunta William mirándome fijamente.
- Ah, lo siento, no sabías que estaba casada, bueno, yo tampoco hasta hace unos días. - Maldito arrogante.
- Eso no es... - Intento defenderme.
- William, sal. - La orden es fuerte y clara, Will baja la cabeza y sale de mi oficina cerrando la puerta y dejando a Jason mirándome con ojos de fuego.
- ¿Que? ¿Quieres darme alguna humillación más? - Le digo mirando con odio aquellos hermosos ojos que me atraen más de lo que debería.
- ¿Que yo te humillé? Me besaste, te acercaste a mi, y resulta que eres una mujer casada ¿Quien humilló a quién, Helena? - Dios, sólo quiero llorar, me duelen sus palabras pero más me duele verlo afectado. No dimensioné todo lo que a él le estuvo pasando por mi mentira.
- Yo...
- ¿Tu qué? - Se acerca a mi y toma mis brazos - ¿Me dirás que no estás casada? ¿Que lo que escuché es mentira?
- Te vas a casar, Jason, yo no seré un obstáculo. - Miro hacia el lado evitando sus ojos que me queman.
Mientras en el altavoz de mi computador suena una canción de Miranda que se llama "Uno los dos" y es precisamente una frase de esa canción la que termina por matar mi fortaleza.
"Esta noche te lloraré tanto que te irás de mi, limpiare con lágrimas la sangre que ha corrido aquí..."
Dios, nunca fui dependiente de nadie, pero aquí está él, sus ojos demuestran dolor y ya no puedo guardar todo el daño que mi alma retuvo todos estos años.
- Si, me voy a casar con una mujer que no me miente, una que me dice la verdad por muy cruel que fuese. Eso haré.
Me suelta y comienza a caminar hacia la puerta.
- Llegué arrancando de un marido que me golpeaba...
Las palabras salen solas de mi boca y no puedo evitar el dolor que me causa repetir esto.
- ¿Que? - Jason se gira y me mira con una expresión mezclada, miedo, lástima, dolor, entre otras cosas.
- Casi me mata a golpes una noche, así que lo golpeé hasta que se desmayó, tomé mis cosas y me subí al ferri sin destino. Llegué aquí y conocí a Gaby, ella me ayudó a curar mis heridas y me dió cobijo, ella me consiguió este trabajo, tenía miedo de que me encontrara así que me cambié el nombre y mi aspecto. No quería mentir, quise... Quise...
Jason se acerca y me abraza sin decir una palabra, no hay nada peor que sentir el frío de los golpes otra vez y revivir aquella tortura diaria pero él comprende mi dolor y, aunque sé que le menti, no me suelta.
- Lo siento, lo siento tanto... Esto no debería haberte pasado. - Sus palabras son tiernas y cálidas, es cuando me doy cuenta de cuánto he logrado sentir por él pese a no querer volver a tener sentimientos por nadie, no ha pasado mucho tiempo desde que nos conocemos pero desde la primera vez que lo ví supe que caería en aquellos hermosos ojos, no quiero alejarme pero él ya empeñó su palabra y no hay nada más que podamos hacer, la distancia será la mejor consejera entre los dos.
Comienzo a llorar sin poder contenerme, el dolor de los golpes y el dolor de tener que dejarlo me continúan torturando el alma sin mayor remedio, juro que ya no puedo más.
- Debes irte, Jason. - Digo media hora después.
- Lo sé. - Habla pero no me suelta.
- Jason... - Vuelvo a repetir y él levanta su cabeza para mirarme.
- Empeñé mi palabra, Helena, y lo que prometo lo cumplo, pero algo en mi interior dice que no puedo dejarte ir.
- Debes cumplir entonces y alejarte de mi.
- Está bien, pero antes de eso, prométeme una cosa.
Jason está llorando, sus lágrimas mojan sus mejillas y eso sólo me duele aún más.
- Dime. - Hablo intentando alejarme, pero él me sostiene aún más fuerte contra su pecho.
- Promete que serás feliz, que ya no dejarás que te hagan daño y que no te irás de C&O. No podría con eso.
- Pero Jason, separarnos es...
- No me importa. No me importa que sea lo mejor, no me importa que sea lo que tengamos que hacer, sólo promete que te quedarás aquí, no puedo tenerte pero al menos no me dolerá tanto perderte.
- No te pareces al Jason que conocí.
- Eso es porque al que conociste fue al hombre de negocios, no al que tienes ahora delante de ti y este hombre ya te entregó algo muy importante para él.
- ¿Que fue?
- Su alma. - Sus palabras me hacen llorar aún más, no puede estar diciendo esto, no puede...
- Leo, despierta... Leo... - La voz de Gaby me asusta y me hace abrir los ojos.
- ¿Que? ¿Que pasó?
- Te quedaste dormida en el computador, ya es hora de irnos.
- ¿Qué? ¿Hace cuánto?
- Hace más de una hora que te llamé y no contestaste.
- Jason...
- El Sr. Cooper salió a almorzar con su novia y no volvió.
¡Demonios!