Se pone de pie sin sacar sus dedos de mi interior. Acelera el ritmo circular de ellos llevándome al abismo. Su otra mano la enreda en mi cabello sujetándolo con fuerza. Mi clítoris está cada vez más sensible y mis pezones duros. No callo los gemidos que salen de mi boca. Estoy a punto de rendirme al primer orgasmo. —No vuelvas a entrar a mi oficina como si fuese tuya. Soy impredecible, no creas conocerme tanto —comenta sacando sus dedos de mi interior y dando una palmada en mi sexo. Y así, sin más, se marca dejándome abierta de piernas sobre la mesa de su oficina. Tengo paciencia infinita contigo Niall. O eres mío o no lo serás de nadie. Me arreglo y retomo mi rumbo a casa de mi padre. Tengo el privilegio de tener un padre con poder y que haría lo que sea por verme feliz. —Princesa

