Narra Alejandro. La semana en la empresa ha sido una batalla constante. Los proyectos acumulados, los plazos ajustados y las reuniones interminables me tienen al borde del agotamiento. Por si fuera poco, mi madre, Blanca, parece haber decidido que esta es la semana ideal para probar mi resistencia. —Alejandro, el cliente quiere los informes para mañana. No aceptan retrasos —dijo hoy por la mañana, con ese tono implacable que sabe usar tan bien. —Lo sé, mamá, ya estoy trabajando en eso. —Espero que también recuerdes que tenemos la junta de inversores el viernes. Si no los impresionamos, será un desastre. Asentí, aunque por dentro quería gritar. Mi madre siempre ha tenido expectativas altas, pero ultimamente parece que sus demandas se multiplican. A pesar de todo, hay algo que ha manten

