Los latidos de su corazón se aceleran por la emoción de poder estar cerca de ella esa noche. Traga saliva al ver su disfraz y nota que las manos le sudan. Hace mucho tiempo que no siente tanta alegría. Su fría habitación está llena de rosas rojas. Coge una y la huele como si la vida se le fuera en ello. Cierra la mano con fuerza hasta destruirla dejando caer sus pétalos al suelo. Ella ha aceptado su regalo sin saber que era de de él; lo ha dejado hace unas horas para que ella lo encuentre. Ha estado imaginando como se vería su chica favorita. Se acerca al espejo del baño y observa su reflejo; se toca lentamente y con sumo cuidado el rostro; su barba empieza a ser una molestia. Coge la afeitadora. No quiere darle una mala impresión. Tarda unos pocos minutos en estar listo. Muy sonriente

