Antes de salir me miré como una seis veces en el espejo. Camiseta roja con pechos godos y exuberantes, gracias a que había subido de peso, pantalón de lycra ajustado pero nada que preocupara. Mis piernas ahora se veían contoneadas y mis caderas un poco más destacadas, al igual que me cintura que se unía con mi tronco y me hacía lucir un poco más la copa. Tenía nueve semanas de embarazo. Comía muy bien, no me faltaban las vitaminas, me daba bastante sueño y a veces quería comer algo diferente, algo que tuviera tiempo sin comer. Mamá me decía que no eran antojos, porque los antojos se vomitan y yo no vomitaba nada. Ni siquiera supe lo que eran nausea matutinas, y hasta ahora nada de depresiones. –Umju, ¿a quién quieres impresionar? –Me preguntó Naomi cuando pasó por mí. Perfumada, vestid

