Capitulo 41

1431 Palabras

La mañana siguiente amaneció más gris que dorada. París, como si se hubiera enterado de la despedida, cubría sus calles con una bruma suave, silenciosa, como un velo de nostalgia que lo envolvía todo. Las gotas de rocío se deslizaban por los ventanales, dibujando caminos inciertos, como si hasta el clima dudara en dejarla ir. Ailani se vistió despacio, los movimientos pausados, casi rituales. El cuerpo aún sensible, la piel marcada por cada beso de la noche anterior, por cada caricia que parecía haber quedado tatuada en la memoria de su piel. El aire en la habitación estaba impregnado de su perfume y del de Elijah, una mezcla que hablaba de deseo, ternura y despedidas. Elijah la observaba desde el marco de la puerta, con una taza de café entre las manos, los ojos fijos en ella, como si q

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