Capitulo 58

1190 Palabras

La mansión Brown estaba más silenciosa de lo habitual. Oliver no había vuelto en dos días. Ni una visita. Ni un mensaje. Ni una excusa. Simplemente, había desaparecido. Y todos lo notaron. Especialmente Priscila. La joven se pasaba la mayoría del tiempo en el jardín, bajo la sombra de los olmos, con los audífonos puestos y la mirada perdida. No era nostalgia lo que sentía. Era confusión. Oliver había comenzado a ser parte de su mundo… de una forma que no terminaba de entender. Con su forma severa, su ceño siempre fruncido, sus respuestas cortantes… y aun así, él era el único que la veía realmente. El único que, sin decir mucho, le importaba. Pero ahora no estaba. —¿Te pasa algo? —preguntó Matías, el hijo del jardinero, acercándose con una botella de agua en la mano—. Tienes la cara d

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