#10 + UNA MALA IDEA +

4129 Palabras
#10 + UNA MALA IDEA + —¡¿Cómo que te llevó a casa?! —el grito de Charlie había taladrado mi oído y tuve que despegar el teléfono de mi oreja para recuperarme. —¡Acabas de dejarme sorda!. —No, tienes que decirme todo lo que pasó. ¡Con pelo y seña!. —¡Guácala Charlie! No digas pelo, se llama cabello. —Hay se me olvidaba que estaba hablando con la princesita, pero ya escupelo todo. Me reí debido al comentario de Charlie, siempre decía algunas frases que eran para morir. —Ok te lo diré así que pon atención. —Mi atención es toda tuya —dijo atraves de la llamada. Le comencé a contar todo, sobre mi visita a Chuzu's, sobre el accidente y como Aslan se portó de una manera muy diferente a las anteriores conmigo. Él me había dado su sudadera para que no se me viera lo arruinado que había quedado mi vestido, también me había ayudado a salir del lugar sin que nadie nos viera y por si fuera poco me había traído a casa. Aunque no había abierto la boca en todo el camino. Jamás pensé que sería capaz de hacer algo así por mi, pero ayer comprobé que Aslan era un chico de buen corazón y que no se merecía todo el odio que guarda dentro de si mismo. —Se comportó como todo un caballero muy apesar de que no te soporta por pesada. —¡Oye! —me quejé. —¿Qué?... Solo digo lo que pienso. —Sabes que... Mejor te cuelgo porque mañana hay clases y no creo que me levanté temprano si sigo platicando contigo. —Entoces buenas noches Barbie. —Hasta mañana Charlie. Le colgué y me acosté a dormir. ???? Estaba durmiendo profundamente y a lo lejos podía escuchar unas voces pero me era imposible descifrar que era lo que decían. Las voces se hicieron más fuertes y entonces sentí como alguien me pinchó en medio de mis costillas y eso ocasionó que despertará de golpe y cayera al piso. Las carcajadas y murmullos no se hicieron esperar. —¡Señorita Reynolds! ¿Acaso está usted en su cama para quedarse dormida? —la voz fuerte del profesor terminó de despertarme. —Si —contesté rápido mientras me levantaba del piso, segundos después asimilé la pregunta y me retracte— ¡No!. —¿Se está burlando de mí? —el profesor me miró con furia. —Si, digo no —corregí de inmediato y mis compañeros se burlaron de mi—. Lo lamento, no estaba poniendo atención porque me quedé dormida. —Me di cuenta de eso y le advierto que mi clase no es para quedarse dormida ¡Me entendió!. —No. Digo si. Lo siento, mejor me callo —me disculpé de nuevo y cerré la boca. —La próxima te sacó de mi clase y ahora pon atención Reynolds. Asentí ya que no quería volver a abrir la boca para no decir alguna estupidez, me giré para ver a Charlie quien no se podía contener la risa al verme, le hice una mueca y él respondió con un "lo siento". Terminando la clase de Cálculo, corrí hacia mí clase de literatura ya que no quería llegar tarde como comúnmente lo hacía. Para mí buena suerte llegue antes que el profesor, al entrar solo había un par de alumnos y entre ellos estaba Reno quien al verme clavó sus ojos en mi hasta que estuve en mi lugar. No se que era lo que le pasaba, Reno se estaba comportando de una manera muy extraña y eso me molestaba. Quería hablarle pero no me animaba y cuando me llené de valor mis compañeros entraron seguido del profesor. Aslan entró después del profesor y cuando nuestras miradas se encontraron le sonreí por el hermoso gesto que había tenido conmigo ayer, pero él solo volteó su cara y me ignoró. —Buen día chicos, comenzaré esta clase hablándoles de la importancia que tiene que todos aprendamos a apreciar la buena lectura —el profesor Gin hizo una pausa y nos mostró varios libros que traía en si portafolio—. Todos estos libros son de escritores que se han ganado la admiración de muchos por la manera de plasmar sus sentimientos en un libro, así que yo quiero que ustedes hagan lo mismo ok. —¿Quiere que escribamos un libro pobre nuestros sentimientos? —la pregunta que lanzó Hugo, uno de nuestros compañeros más tonto y cabezotas de la clase nos puso en alerta a todos. —Si es así Hugo, tendrías que escribir un libros de payasadas y chistes jajaja —le dijo Adrián burlándose de él, Adrián era el más idiota de la clase. —Entonces tu tendrías que escribír un libro del camasutra y del por qué el SIDA no es tan mortal, ya que aún estás aquí. El comentario de que hizo Hugo causó que todos nos rieramos del idiota de Adrián y este se puso furioso. —¡Chicos basta! —exclamó el profesor molesto—. Jamás dije que escribirían un libro de sus vivencias, solo un libro de una historia en general. Además lo harán en parejas y debe ser un gran historia. Al decir eso, todos empezamos a abuchear, la escritura no era uno de mis fuertes. —No empiecen, el trabajo lo van a entregar la próxima semana y el mejor trabajo obtendrá el 10 en mi materia para finalizar el semestre y no presentará exámenes ok. —Ok —dijimos todos a la vez. —Muy bien, entonces comenzaré a hacer las parejas. El profesor se tomó un tiempo para analizar como formaría las parejas y después comenzó a nombrarlas, lo único que podía yo era que no me fuera a tocar ni con Reno y mucho menos con el idiota de Adrián ya que si lo hacía estaría muerta. —Bustamante vas con Soriano —justo en el momento en que el profesor dijo eso yo sonríe y le agradecí al cielo por el bendito karma. —¿Es enserio profesor?... —se puso de pie Reno, con una cara de enojo— ¿Enserio me puso con Adrián? ¡Adrián es un...! —Basta Bustamante. Soriano y tú harán equipo, y se acabó. —Pero... —Ni una palabra más Bustamante. Dicho eso, Reno se quedó en silencio y Adrián le dedicó una sonrisa. El profesor siguió nombrado a los compañeros de trabajo y mi corazón ya se había relajado un poco. —Reynolds —al decir mi nombre me tensé de inmediato—. A ti te toca con el alumno Leví. —¡Siiipiiiii! —la palabra salió espontánea de mi boca y cuando me di cuenta de mi reacción yo estaba de pie con las manos señalando hacia el cielo, mientras todos me miraban como si estuviera loca. «Jajajaja ¿Enserio eres así de expresiva Bambi» «¡Resuelve no seas tonta, que nadie te vea esa cara de felicidad!». —¡Noooo! ¡Con Aslan noooo! —fingí enojo e indignación. Todos volvieron a mirarme y no se tragaron ninguna de mis palabras. —No me importa Reynolds si te gusta o no hacer el trabajo con Leví, lo harás y ya está ¿Entendiste?. —Claro profe. —Bien, y lo mismo va para ti Leví —señaló con su dedo a Aslan y él solo asintió—. Ahora continuemos. No podía dejar de pensar en el trabajo que me había tocado con Aslan, está era una gran oportunidad para que Aslan se diera cuenta que yo realmente había cambiado y que ya no era la misma niña frívola de antes. Salí del salón de clases en busca de Charlie, ambos habíamos quedado de irnos juntos ya que hoy comeríamos con mi mamá y le ayudariamos a hacer algunos pendientes. Le hice una llamada pero Charlie no atendió, a si que no me quedó de otra que ir a buscarlo a su salón. Subí hasta el tercer piso donde se encontraba el laboratorio, el cual debía ser la última clase de él. Justo al doblar la esquina del pasillo me encontré con una escena que casi me deja helada, era Charlie y estaba acompañado de... ¿Reno?... Y ambos parecían discutir. —¿Que crees que haces? ¿Crees que soy tan estúpido para no darme cuenta?... —la voz enojada de Reno hizo que terminara ocultándome detrás de la pared, mientras asimilaba cada palabra que él le decía a Charlie. —Aquí no Reno, no quiero que nos vean discutir aquí. —¿Crees que a mí me importa eso?... Quiero que te dejes de hacer el payaso y respondas a mi pregunta Charlie. —He dicho que aquí no, haci que si quieres hablar conmigo lo haremos fuera del instituto. —Por lo visto no entendiste lo que dije Charlie, y te juro que se me acaba la paciencia. Por un momento me quedé helada en mi escondite, ambos se hablaban con tanta confianza como si fueran viejos amigos. Me asume nuevamente y vi como Reno le apuntaba con el dedo a Charlie, y este negaba con la cabeza. —Solo trato de ser su amigo ok, no voy a decirle nada porque se que a ninguno de nosotros nos conviene eso ok. —Cuida muy bien lo que haces Charlie, no soy estúpido y no creo tu jueguito de amistad con Bambi. —¿Por qué no lo harías?... Si lo único que hago es fingirle amistad y nada más. —¿Fingir amistad?. ¿Pretendes que te lo crea? —No me interesa si me lo crees o no Reno, yo solo estoy fingiendo ser su amigo porque me conviene y eso no va a cambiar porque tú lo quieras. Negué con la cabeza al escuchar eso y sentí un nudo en mi garganta, Charlie, el chico que creía mi amigo en realidad no lo era. Él estaba fingiendo ser mi amigo, cuándo en realidad no lo era. —No voy a seguir hablando de esto, ah sí que mejor ve y dile a tu hermanita que si quieres hacerle la vida imposible a Barbie que lo haga pero que a mí me deje en paz. —hizo una pausa— Además a mí no me importa lo que pasé con ella, seguiré jugando mis cartas y déjenme en paz que a nadie le conviene que la verdad se descubra. —Charlie... —Dije basta Reno. Dicho eso tuve que esconderme en para que Charlie no me notara, él paso como si nada y después Reno le siguió. Aún no lograba asimilar todo lo que había escuchado y menos que Charlie me estuviera haciendo eso, realmente me sentí traicionada por la única persona a la cual le había depositado mi confianza. ????? —Auchh —me quejé al caer de la cama. Mi brazo se torció y terminé con un calambre en el. Trate de levantarme y al tercer intento lo logré, estaba demasiado enojada conmigo misma y esa caía lo había empeorado todo. Me moví nuevamente en la cama sin conseguir dormir, la cabeza comenzaba a dolerme y aún no podía borrar las frías palabras del que creí mi amigo. Jamás pensé que él y los hermanos veneno tenían algo que ver, ese descubrimiento me había bajado la moral hasta el suelo. Vi la hora gracias a que mi celular se prendió, lo tomé y el Charlie apareció en la pantalla. Esa era la quinta llamada que me hacía, después de haber salido corriendo del instituto sin decirle nada. No quería hablar con él y ni siquiera sabía que decirle, agague el celular y trata nuevamente de dormir. Dormí solo un par de horas ya que la alarma me despertó y no me quedó de otra más que levantarme. Cuando baje a desayunar ninguno de mis padres estaban, según Laura ellos habían salido muy temprano y a sus respectivos asuntos. Al parecer habíamos regresado a los viejos tiempos, donde casa uno se ocupaba de sus cosas y dónde la hija nunca importaba. Preferí no desayunar y pedí un taxi para que me llevara al instituto. Al llegar tuve la tentación de retirarme y no entrar pero terminé por hacerlo, no me apetecía estar en la escuela en estos momentos pero no tenía de otra. Seguí mi camino y antes de cruzar la entrada mis ojos captaron al traicionero de Judas frente a mi, él estaba como si nada y me miraba perplejo. —¿Por qué no contestas mis llamadas?... ¿Estás bien? He pasado toda la noche pensando que algo te había pasado ya que desde el almuerzo de ayer no te he visto. —dijo molesto— Entonces... —¿Entonces...? —respondí restándole importancia. —¿Que si estás bien?... ¿Que rayos te pasa? —puso una de sus manos en mi frente. —Estoy bien Charlie, solo tuve un día muy complicado y justo ahora tengo que irme —lo hice a un lado para seguir mi camino. —¿Segura estás bien?. «— ¿Por qué no le dices lo que pasa? ». La presencia de Luz hizo que replanteara lo que había pasado ayer. —Por qué no, no le diré nada —susurré despacio. —¿Que dijiste Barbie?... —No he dicho nada, solo que se nos hará tarde si sigues charlando. —Pero que responsable me saliste Barbie de aparador. —Basta y hay que llegar mejor al salón. Lo empuje y este no tardó en seguirme el paso. No había querido decirle nada sobre la conversación que había escuchado pero muy dentro de mí había algo que me hacía sentir miserable, sobre las palabras que él había dicho. Entramos al salón y cada uno tomo su lugar, Charlie decidió sentarse a mi lado y no paraba de susurrarme tonterías que yo en todo momento ignoré. Charlie cuando quería podía ser insoportable y gracias al bendito profesor que llegó, él pudo callarse un momento. —¿A qué no sabe que pasó? —preguntó en voz baja para que solo yo lo escuchara. No le hice caso y seguí escribiendo las notas que el profe escribía en el pizarrón. —Barbie te estoy hablando —dijo más alto y me pinchó la costilla. —Charlie puedes callarte. —le hice una seña para que se callara y seguí escribiendo. —Pssss —volvió a hacer ese sonido irritante y terminé accediendo. —¿Que pasa Charlie?. —¿A qué no sabes que pasó?... —imitó nuevamente su voz de suspenso— Anda, tienes que contestarme. —¿Que paso Charlie? —le melodrama a mi voz y este sonrió. —No seas tonta, pero de todos modos te lo diré. Charlie me hizo una seña para que me acercara y eso hice, como mucho cuidado me acerque a él para que él profesor no me viera. —¿Adivina quién tuvo un accidente en auto ayer al salir del instituto? —se puso una mano en la barbilla y yo lo miré intrigada. —¿Quién?. —Ni más no menos que el mismísimo Aslan. —¡¿Qué?! —exclamé con sorpresa y todos los ojos de la clase estuvieron sobre mi. El profesor se giró a verme y yo sonreí. —Que pasa Reynolds. ¿Quiere contarnos que le pasa? —frunció el ceño y fijó sus ojos en mi. —Yo... —miré a Charlie en busca de ayuda y él se escondió tras la compañera que tenía en frente.— Creí ver una araña en la pared y me asuste mucho. —¿Una araña en el salón?... —Si, pero me equivoqué. Le pido disculpas. —Que no se repita Reynolds. Asentí en respuesta y el profe continúo escribiendo. Cuando paso un rato me giré a Charlie para pedirle una explicación. —¿Es enserio lo que me dijiste?... —dije en voz baja. —Si, por eso te trate de localizar pero nunca te encontré. Hoy te lo iba decir pero se me olvidó al ver cómo te encontrabas. —se giró para ver si el profe nos había cachado y al ver qué no, regresó la vista a mi. —¿Fue grave? ¿Él está bien?. —No lo sé, hoy no vino a la escuela y no se nada de él. Entré en pánico al escuchar eso, seguramente Aslan estaba mal y yo no podía hacer nada por él. —¿Por qué no vas a verlo?... —¿Qué? ¿Estás loco?. —Pienso que deberías ir a verlo y aprovechar que tiene el trabajo pendiente de literatura, puedes usarlo como pretexto para verlo. —cuando escuché eso, me quedé pensando y una sonrisa se dibujó en mi mente. —Wow Charlie, si que piensas. —le di un pequeño pellizco en la mejilla y él hizo una mueca. —Soy genial. —Casi genial Charlie, ahora pon atención antes que nos manden con la directora. ????? « —Toca la puerta. » —No lo haré. « —Vamos Bambi, no seas cobarde y toca la puerta. » —Que no, no lo haré. « —Entonces quédate ahí como un zombie. » Luz se sentó en la banqueta que había a un lado de la puerta, no sabía que estaba haciendo de pie frente aquella casa. Había pasado unos minutos en la misma posición y aún no me atrevía a tocar la puerta, definitivamente era una cobarde. « —Podría traer unas palomitas mientras te decides cobarde. » —Puedes cerrar el pico Luz, me estoy poniendo más nerviosa de lo normal y eso no está bien. « —Haz lo que gustes, CO-BAR-DE. » Le puse mala cara y ella sonrió. Levanté nuevamente mi mano hacia el timbre y justo antes de presionarlo mi mano se quedó congelada y no pude hacerlo, —si que era una cobarde. Decidí darme por vencida y me di la vuelta para irme pero al hacer eso choque con una mujer y eso hizo que las cosas que traía en la mano se le cayeran de las manos. —Lo siento, en verdad lo siento —me disculpé y me agaché para ayudarla. « —Si que eres un caso. » Ignoré el comentario de Luz y seguí recogiendo las verduras y frutas para regresarlas a la bolsa. —En verdad lo lamento, no fue mi intención. —No pasa nada. —respondió al terminar de recogerlo todo y al ponernos de pie — Además me acerque mucho a ti al verte pegada a mi puerta, y al hablarte de esa manera te asustaste. —Yo... —quise decirle algo coeherente pero nada salio de mi boca. —Soy María la dueña de la casa. —extendió su mano y no dude en tomarla. Me quedé como estatua estrechando su mano y después reaccioné que no le había dicho mi nombre. —Bambi, soy del instituto. —al decir eso ella abrió la boca y asintió. —Oh, debes de ser amiga de mi Lenka ¿verdad?. ¿Vienes a verla a ella?. —¡No! —dije de inmediato y mi actitud le sorprendió mucho a la señora.— Yo... Quise retractarme pero ella solo sonrió. —¿Acaso vienes a ver a mi sobrino Aslan?... No sabía que decirle así que solo asentí. —Tenemos una tarea pendiente por hacer y como hoy no fue a la escuela pensé que quizás podríamos comenzar a hacerla. —omití la información del accidente y la señora asintió. —Claro cariño, ya abro la puerta. La señora se acercó a la puerta y al abrirla, me di cuenta que ella en ningún momento se había detenido a ver mi pequeña defecto en la pierna y el que usaba bastón. Ella era la primera persona que me miraba y me trataba como una persona normal. Cuando entramos ella puso las cosas sobre la mesa y me señaló hacia las escaleras. —Aslan debe de estar en su habitación, te pediría que lo esperaras aquí pero dadas las circunstancias de su accidente mi sobrino no está en condiciones de caminar. —No se preocupe señora que yo subo. —Ok, si necesitan algo solo tienen que gritarme vale. Su habitación es la del fondo, la que está al lado de la ventana. Asentí y comencé a subir las escaleras. Al llegar al segundo piso rápidamente localicé su habitación, me acerqué a la puerta y me debati entre tocar o no tocar la puerta. « —Por favor no lo hagas de nuevo y ya toca la puerta. » Escuchar la voz de Luz hizo que saliera de mi trance y que casi me diera un infarto, la chica estaba justo a mi lado y tenía una fascinación por asustarme. —Sabes que odio que hagas eso ¿verdad?. « —Solo roca la puerta ¿verdad? » —Eso iba hacer. Toqué la puerta pero nadie respondió, volví a tocarla una segunda vez pero tampoco respondieron. No sabía si debía retirarme o entrar. —Luz que hago. « —No me preguntes eso, yo mejor me voy » —Pero Luz. Ni bien había terminado de hablar cuando la chica desapareció. Miré nuevamente la puerta y no me quedó de otra que tomar la manija y abrirla poco a poco. Pensé que me encontraría con Aslan pero la habitación estaba completamente sola, cerré la puerta y me quedé observando cada detalle de la habitación. La habitación no era muy grande; las paredes eran color blanco con algunos cuadros de colores grises, había una individual en el lado izquierdo y otra en el lado derecho. Un pequeño clóset y un estante donde se encontraban algunos lo libros acompañados de un par de fotos que llamaron mi atención. No pude evitar y me acerque para ver las fotografías, en la primera foto se encontraba Aslan abrazado de... De Ángen, era su hermano Ángel y ambos sonreían. Deje la foto y me enfoqué en la siguiente, eran dos niños abrazados de un hombre; el cual podía jurar que era su padre, debido al parecido que compartían. Acerqué mis dedos a la fotografía para tomarla pero entonces el ruido se la puerta hizo que diera un brinco y mis dedos rozaron la fotografía, provocando que cayera al piso. —¡Pero que mierda hiciste! —la voz de Aslan hizo que me sobresaltara, él vino hacia mí envuelto solo en una toalla y se inclinó justo donde la fotografía había caído. —Yo... Lo siento —dije al fin. Estaba demasiado avergonzada y no sabía que más decir, iba ofrecerle nuevamente mis disculpas pero Aslan se puso de pie y me tomó del brazo fuertemente. —¡¿Quién te dejó pasar a mi habitación?! ¡Y que rayos haces aquí! —me sacudió y eso mando una alerta de peligro a mi cerebro. —Aslan yo... —nuevamente me quedé sin palabras. —¡¿Crees que tienes derecho a entrar a mi habitación sin permiso?! ¡¿Quién te crees que eres para violar mi privacidad?! —volvió a sarandearme y yo solo negué con la cabeza. —Yo solo... —¡Lárgate de mi habitación y no vuelvas a poner un pie en mi casa! ¡Me escuchaste! Me soltó y terminé cayendo en frente de la puerta, Aslan realmente estaba muy enojado con mi intromisión. Él se encontraba rojo del coraje y las venas de su cuello estaban alteradas, era la primera vez que lo veía tan enojado y fuera de sí. Me lanzó una nueva mirada de advertencia mientras sostenía la foto en su mano. —¡Lárgate que no me escuchas! ¡LAR-GA-TE!. No esperé a que dijera otra palabra más, solo me puse de pie como pude y salí de su habitación corriendo. Tenía unas inmensas ganas de llorar, lo había arruinado; nuevamente lo había arruinado y todo lo que había pasado era solo mi culpa. No supe cómo baje las escaleras tan de prisa, pero al llegar a la puerta me topé con su tía quien me miró con sorpresa. —¿Cielo que pasa?... ¿Te sucede algo?. No supe responder y solo negué con la cabeza. —¿Cómo que no te pasa nada? Has visto tu estado, dime que Aslan no... —Por favor señora deje ir, lo único que quiero es irme —dije con un hilo de voz. Si seguía así, terminaría llorando ahí mismo. La señora no soltó y yo pude salir corriendo. Me di cuenta que había sido un gran error haber ido a verlo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR